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EDICIÓN | Abril 2015

De casta ganadora

Ian Somerville Marín
De casta ganadora

Heredero de una pasión única por el béisbol, Ian logró el reconocimiento como el mejor beisbolista de Chile de la temporada 2014, premio que anualmente entrega el Círculo de Periodistas Deportivos del país. Y aunque sueña con seguir jugando, la idea de dedicarse profesionalmente al deporte es lejana. Sobran las ganas, faltan recursos, pero como dice su padre “el que quiere, puede”.

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Siempre soñó con recibir “El Cóndor de Oro”. Y es que este premio no era desconocido en su casa. En 1993 lo obtuvo su padre, Ian, y luego, el 2010, fue su hermano James el destacado. En diciembre de 2014 llegó el turno de Ian Somerville Marín, quien a sus veintitrés años ya integra y es parte fundamental de la selección chilena de la especialidad.

Aunque batear es lo suyo, el virtuosismo de Ian lo convierte en un jugador polifuncional, cuyo talento viene en la sangre. Por eso, desde los cinco años que entrena en el Club Broncos, uno de los principales semilleros antofagastinos. Hoy en día forma parte del equipo de la Universidad Católica del Norte, siempre apoyado por su entorno más cercano y, sobre todo, por su madre Sonia Marín, quien apoya a los suyos a sol y sombra y que, según dicen, sabe más de béisbol que los propios jugadores.

Aunque hoy en día trabaja bajo sistema de turnos, lo que a veces “le roba” fines de semana y, con ello, la posibilidad de entrenar, en cuanto puede, llega al diamante a jugar y entrenar con sus amigos de siempre, con quienes comparte la pasión por este deporte.

¿Dónde y cuándo empezaste a entrenar?
Siempre estuve cerca del Club Broncos, aunque en mi colegio también hubo una academia de béisbol. El entrenador fue Eduardo Díaz y en los seis años que se mantuvo, los resultados fueron notables. Lamentablemente ya desapareció. Creo que por falta de recursos, porque estoy seguro de que seguiría siendo un éxito entre los niños porque ¿quién no quiere aprender un deporte nuevo? Es un juego bonito, entretenido… el problema es que no hay dónde jugar ni cómo entrenar. Un claro ejemplo es lo que pasa con el rugby, acá poca gente jugaba rugby, pero construyeron una cancha hermosa y ahora todo el mundo juega o quiere jugar rugby, tienen muchos equipos y se organizan campeonatos a los que va mucho público. Estoy seguro de que pasaría lo mismo con el béisbol o con cualquier deporte.

Parece ser una constante esto de la falta de recursos…
Es que todo va de la mano, porque al ser lugares poco atractivos, donde no hay sombra y las graderías son incómodas, la gente no va. Hay personas que ni siquiera saben que en la ciudad hay un diamante de béisbol, no nos ve nadie en realidad. Y es el deporte que le ha dado más títulos a Antofagasta.

¿Cómo ha sido tu relación familia-deporte?
Mi hermano es mayor que yo por un año y desde muy chicos entrenamos juntos. Los dos hemos estado siempre en equipos más adultos, lo que nos ha entregado mucha experiencia. A los dieciséis ya estábamos jugando en la selección adulta… son pocos los que hacen eso.

¿Dónde juegas ahora?
Entreno en la Universidad Católica del Norte, donde somos cerca de treinta jugadores, aunque por razones de trabajo casi nunca estamos todos. Obviamente, todos entendemos que la prioridad es el trabajo, aunque estoy seguro de que muchos elegiríamos dedicarnos solo a practicar.

“Yo juego tercera base y me encanta batear, pero mi entrenador me hace jugar en todos lados, porque dice que soy polifuncional. Hay algunos puestos que prefiero no usar, como el de filder. A nivel local es aburrido, pero a nivel internacional es muy distinto. Es una posición en la que hay que estar súper concentrado durante todo el partido”.

¡Pero los partidos de béisbol son largos!
A nivel profesional, un partido dura tres horas o quizás un poco más.

CÓNDOR DE ORO

Durante 2014, Ian brilló y aunque según sus palabras “podría haber sido mejor”, estos buenos resultados se reflejaron en uno de los reconocimientos más importantes del país. Este gran premio es uno de los hitos más relevantes de su carrera deportiva, aunque asegura, que no será el último.

“El béisbol antofagastino nunca ha decaído gracias a que hay mucha gente que lo ama. En todas las generaciones hay grandes cultores de esta disciplina y siempre destacamos. Yo he vivido muy buenos momentos, como en 2006 cuando salimos campeones nacionales sub- 18, cuando el entrenador era mi viejo. Tenía dieciséis años y fue un momento inolvidable por varias razones, aunque la verdad es que he estado en equipos campeones nacionales en todas las categorías que he jugado: infantil, pre junior, juvenil y adulta”.

¿Cuál ha sido tu experiencia más memorable?
El 2013 completo. Fue el mejor sudamericano que he jugado. Estuve en todas las posiciones y tuvimos un buen lugar.

¿Y cómo le va a Chile en los sudamericanos?
La última vez salimos terceros. Estábamos acostumbrados a estar entre los seis o cuatro mejores, pero ahora ya entramos a los primeros lugares, lo que es un gran avance. Lamentablemente, no pudimos ir al último sudamericano por los típicos problemas de plata. Nuestra selección ha mejorado su desempeño y hoy los otros equipos nos respetan. De hecho, los peruanos, que son destacados a nivel latinoamericano, se preocupan cuando tienen que enfrentarnos.

¿Te desmotiva no poder competir?
Es que como jugador te desanima, no te dan ganas de ir a entrenar, porque el mayor logro es un sudamericano. Al nivel que estamos es muy ambicioso pretender ir a un mundial o un panamericano. Por eso no participar es bien frustrante.

¿Qué necesitarían para avanzar en el circuito internacional?
Perseverancia e infraestructura. Lo primero, porque para que un equipo destaque, debe tener una preparación y una experiencia de al menos cuatro años. Y lo segundo, bueno es lógico, necesitamos un mejor lugar. Este deporte es complicado y requiere mucho entrenamiento, porque es de mucha resistencia. En otros países, los jugadores tienen sueldo, cada jugador recibe dos mil dólares mensuales, porque se dedican solo a entrenar y estudiar.

¿Qué infraestructura les falta?
Todo. Tenemos un paracaídas para correr, donado por la Federación, pero es uno y somos treinta personas. No tenemos ni pesas, ni máquinas, ni simuladores de lanzamiento. Con suerte algunas cosas que encontramos en la feria de Las Pulgas o tiendas de ropa americana, porque ni siquiera existen tiendas especializadas.

¿Sigues tu rutina cuando estás trabajando?
Como tengo un turno de 4x4 a veces es complicado. Cuando me toca el descanso en días de semana, se hace más difícil porque nadie más puede entrenar y me pierdo los partidos del fin de semana. Mientras trabajo juego algún partido de fútbol, pero las jornadas son largas y se hace cansador.

¿Por qué crees que en Chile no se difunde tanto el béisbol si en otros países es grito y plata?
No sé muy bien, aunque creo que vamos bien encaminados. Hay una evolución porque mi papá me cuenta que cuando él jugaba hasta se pagaban los propios pasajes y ahora eso no ocurre. Cuando viajamos a representar al país tenemos todas las garantías. Quizás no es mucho el presupuesto anual, pero tenemos uniformes y buenas estadías.

¿Crees que volveremos a brillar en el béisbol?
Sí. Sobre todo ahora que el intendente se comprometió a invertir en el deporte y especialmente en el béisbol, que reconoció como el deporte que nos identifica como región. Los más grandes triunfos del país han sido gracias al béisbol, tanto en Antofagasta como en Tocopilla. Por eso el anuncio de construcción de un diamante de primer nivel en cada ciudad nos puso muy felices. Estoy seguro de que cuando eso se haga realidad, nos convertiremos en potencia.

¿Y te proyectas jugando?
Yo voy a jugar toda la vida. Además, espero ganarme un nuevo Cóndor ¿por qué no?

¿Te irías al extranjero?
Cuando era más chico pensaba más en eso, ahora es más difícil. Jugar en las grandes ligas son palabras mayores y, de hecho, en algunos países alteran las edades de los niños para que sean fichados como de quince años, cuando en realidad tienen dieciocho. Igual existen opciones de postular a países como España, Italia o Alemania, pero todo eso significa plata. Quizás mi hermano chico pueda lograr eso. Sería como el representante de los Somerville Marín en las grandes ligas.

 

“No tenemos ni pesas, ni máquinas, ni simuladores de lanzamiento. Con suerte algunas cosas que encontramos en la feria de Las Pulgas o tiendas de ropa americana, porque ni siquiera existen tiendas especializadas”.

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