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EDICIÓN | Abril 2015

“Sueño construir un futuro mejor”

Meritxell Méndez Grassi zonal general TECHO- Chile Antofagasta
“Sueño construir un futuro mejor”

A muy temprana edad, la realidad de los campamentos le abrió los ojos y activó sus ganas por trabajar por su comunidad. Líder por naturaleza y una indiscutida conciencia social han marcado su camino en el voluntariado, al que, en un futuro, desea aportar como profesional.

Por Soledad Meléndez R. / fotografía Andrés Gutiérrez V. asistente fotografía Alejandra Villablanca P.

Incendios, volcanes, terremotos, aluviones. Cuando las tragedias remecen a nuestro país, en el más desolador de los escenarios, surgen personas que deciden ponerse manos a la obra y trabajar para los demás. Sin importar si no hay agua potable o si deben tirar pala doce horas diarias, entregan su tiempo, sus manos y, sobre todo, sus sonrisas, con el objetivo de consolar el espíritu de quienes sufren.

Meritxell Méndez Grassi, estudiante de Derecho de la Universidad Católica del Norte, tiene solo diecinueve años y ya tiene una gran experiencia como voluntaria en TECHOChile. Todo partió tras participar en una campaña cuando cursaba segundo medio en el Colegio Madre del Rosario en Antofagasta. Al descubrir una impactante realidad decidió que debía hacer algo más que lamentarse ante la desigualdad, así que decidió actuar.

En esta senda, su inquietud y pasión la ha llevado a liderar distintos grupos dentro de esta organización a nivel local, como coordinadora de voluntarios de nivel secundario, coordinadora de los trabajos en el Campamento “Niños Felices” y hoy es encargada zonal general comunitaria, cargo en el que debe coordinar el trabajo dirigido a siete campamentos en la ciudad.

¿Cómo iniciaste tu trabajo en el voluntariado de TECHO-Chile?
Llegué cuando estaba en segundo medio, era mi primer año en el centro de alumnos de mi colegio y nos habían invitado a colaborar con dos fundaciones, que eran Teletón y TECHO-Chile y nos tuvimos que dividir. Decidí trabajar en la campaña nacional Techo a Mil, que se hace una vez al año, y participé como representante de mi colegio para también invitar a la comunidad a apoyar. Era muy niña todavía, nunca había hecho voluntariado y me gustó mucho, quería participar más, me quedé, fui aprendiendo con mis primeras visitas a campamentos.

¿Cómo recuerdas esa experiencia?
Fue muy fuerte, nunca había visto una realidad distinta a la que vivía. En el colegio nos cuidaban mucho, estábamos como en una burbuja y al salir de mi área de confort pude darme cuenta de que en mi misma ciudad, que cerca de nuestras casas, existía otra realidad, que son los campamentos y la desigualdad que afecta a las personas que viven ahí. Para mí fue chocante y tomé la decisión de seguir, porque no servía sólo con reclamar o lamentar la situación, sentí que tenía que hacer algo para poder aportar y generar un cambio.

¿Desde esa vez has trabajado ininterrumpidamente en TECHO-Chile?
Sí, desde que estaba en segundo medio hasta mi segundo año de universidad he estado trabajando en TECHO. Ahí he tenido varios cargos. He sido coordinadora del área de secundarios cuando estaba en media. Después fui coordinadora del trabajo en el campamento “Niños Felices”, donde trabajamos en el área de educación.

¿Cuál es el cargo que tienes hoy?
Ahora trabajo como zonal general comunitaria, a cargo de los coordinadores generales. Estamos trabajando con siete campamentos y tengo siete coordinadores a mi cargo, pero queremos integrar más voluntarios porque debemos abrir tres nuevas mesas de trabajo en distintos campamentos.

REALIDAD

A pesar de las campañas estatales por erradicar los campamentos, la realidad es otra. “En un momento teníamos dieciséis campamentos y ahora tenemos cerca de treinta y seguimos descubriendo nuevos campamentos compuestos por inmigrantes. Esto es muy preocupante, porque se hacen campamentos solo de extranjeros que, muchas veces, tienen problemas para relacionarse con sus directivas, que son liderados por chilenos”.

¿Cómo enfrentan esos conflictos?
La idea es trabajar en conjunto. No porque ellos sean extranjeros los vamos a dejar de lado, por eso debemos incluirlos para que vivan en armonía con el resto de las personas. Se han cerrado algunos campamentos, pero lamentablemente se abren otros.

¿Por qué crees que pasa eso?
Creo que es un problema que se debe enfrentar con la educación de las personas, enseñarles que al salir de los campamentos hay una vida, que al tener tu casa debes pagar tus cuentas, que vas a tener que organizarte, que tendrás nuevos vecinos y que van a vivir con otras personas, que tal vez no serán iguales a las que ellos estaban acostumbrados. Hay que enseñarles sobre la tolerancia, la capacidad para resolver conflictos y entregarles herramientas que les permitan organizarse también.

¿Crees que estos problemas se deben a un enfoque asistencialista, que ha recibido muchas críticas?
Anteriormente se decía que TECHO trabajaba en forma asistencialista y estoy convencida que va mucho más allá. Entregar una casa o plata no es una solución. Entonces más que asistencialismo lo que hoy necesitamos es la organización comunitaria, que ellos mismos sepan empoderarse, que ellos adquieran las herramientas necesarias y eso es un tema que hoy vemos mucho en los talleres de aprendizaje popular.

En este sentido, ¿la educación es un factor clave para la superación de la pobreza?
Creemos que con la educación podemos cambiar las herramientas que tendrán los niños para salir adelante. Hay pequeños que si los motivan trabajan muy bien, entonces hay que seguir trabajando para que sepan que pueden tener oportunidades como seguir una carrera o ser lo que ellos quieran y que no sean consumidos por el propio medio en el que viven. Para eso necesitamos que la educación mejore y que se dejen de ver esas desigualdades que hoy son tremendas.

DESIGUALDAD

Esta joven voluntaria, quien además participa en el CEAL de su carrera y es una acérrima defensora de los derechos de los animales, posee una clara visión de la realidad y las desigualdades sociales, las que quedaron en evidencia con las lluvias registradas el pasado 25 de marzo, donde los jóvenes, una vez más, mostraron su compromiso con la reconstrucción en las zonas damnificadas.

Las lluvias que afectaron al norte revelaron las falencias en materia de infraestructura a todo nivel y más aún en los campamentos, dejando una sensación de abandono en la comunidad. ¿Qué opinas al respecto?
Creo que es mucho mejor prevenir en vez de reaccionar después como se hizo con la entrega tardía de las lonas cuando ya estaba todo mojado. Este es un tema que también pasa por las autoridades, que deberían estar más al tanto de realidad que se vive en los campamentos y no dejar a las personas botadas. Hoy la sensación de la gente de los campamentos es que están abandonados por la autoridad y considero que falta un mayor vínculo para resolver eso.

¿Cuál ha sido el rol de TECHO-Chile dentro de esta emergencia?
Luego de la catástrofe, salimos a ver los campamentos, se hicieron catastros, vimos en lo que podíamos ayudar. Quizá no poseíamos las herramientas para ir a construir, pero luego de eso vimos cómo podíamos ayudar y se levantaron las construcciones que aún están en pie en Chañaral, Paipote y Copiapó. Se trata de viviendas progresivas que son más grandes que las mediaguas, más recubiertas, el techo es mejor y son aislantes, entonces ahí hemos estado apoyando con mayor fuerza porque allí se necesita ayuda en este momento.

APRENDIZAJE

¿Cuál es el aprendizaje de tu experiencia con el voluntariado?
Creo que me he desarrollado mucho como persona. Desde que empecé como voluntaria hemos tenido mucha capacitación y talleres que nos han ayudado. En lo personal he aprendido a ser más empática con la realidad, a ser más crítica y a estar más empoderada.

¿Visualizas esta arista social en tu desarrollo profesional, para aportar a futuro desde tus conocimientos?
Creo que las herramientas que puedo entregar en un futuro como abogada las puedo llevar a las personas que nos necesitan. Debemos ser más críticos y no cerrar los ojos frente a esta realidad. Me gustaría mucho seguir en este camino, no sé si podría hacer algo distinto.

¿Cuál es el llamado que haces a los jóvenes que tienen la inquietud por ayudar, pero que no saben cómo?
El llamado es a que se atrevan, que no pierden nada en intentarlo, que es fundamental que ellos crean que pueden soñar, hacer realidad sus proyectos y que pueden aportar no sólo en TECHO- Chile, sino que en situaciones que día a día estamos viendo. Los llamo a que se atrevan porque pueden cumplir un rol que es fundamental y que los necesitamos hoy más que nunca.

 

“En un momento teníamos dieciséis campamentos y ahora tenemos cerca de treinta y seguimos descubriendo nuevos enclaves en distintas zonas de la ciudad”.

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