F. Scott Fitzgerald<br /> Ediciones Alfaguara (2011), 472 páginas.
Es difícil un título mejor para una obra de arte. En este caso, Francis Scott Fitzgerald toma la frase de un poema de Keats y luego escribe una novela a la altura. La obra aparece en una revista, en 1934, en cuatro entregas. La versión original tenía un orden atemporal corregido, a petición del autor, por un crítico amigo. La versión definitiva ordena la obra de modo cronológico, contribuyendo a su mejor entendimiento.
Al igual que toda novela, refleja la vida del autor, aunque de modo más directo. En este caso, la obra retrata el periodo oscuro de Fitzgerald, a través de un melodrama. La historia de amor entre Dick Diver y su mujer, una relación psiquiatra paciente que tiene mucho en común con la situación que vivió el escritor. Su mujer Zelma enfrentó un tratamiento psiquiátrico por esquizofrenia. Se trata, en la novela, al igual que en la vida real, de una pareja con todo para ser feliz, pero sus destinos los deslizan al abismo.
A comienzos de los treinta del siglo anterior, el autor vive su momento más oscuro, pero entre borracheras e insomnios escribe esta obra maestra, de una hermosura difícil de ignorar, hasta para las almas más secas y rudimentarias. A diferencia de su otra obra maestra El gran gatsby (1925), que fue escrita en sus mejores días, esta novela refleja las angustias de un hombre atormentado.