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Entrevistas

EDICIÓN | Abril 2015

Unidos por una pasión

Mauricio Ibacache, Director Orquesta Sinfónica Juvenil de La Antena
Unidos por una pasión

Pasó de la Escuela de Música de La Serena, a las grandes salas de conciertos del país y del mundo. De origen humilde, siempre tuvo en mente brindar a niños y jóvenes más vulnerables, las mismas oportunidades que él tuvo. Cada sábado, sagradamente, se reúne con sus alumnos de la Orquesta Sinfónica Juvenil de La Antena, para ensayar, una y mil veces, y lograr la anhelada perfección.

por Pamela Tapia S. fotografía Patricio Salfate T.

Su carrera como solista lo ha llevado a tener el honor de acompañar a grandes tenores. Ha sido pieza clave de orquestas sinfónicas y filarmónicas. Su instrumento y especialidad: el corno francés.

Para Mauricio Ibacache Velásquez su máxima felicidad son la música y su hijo, heredero de sus grandes talentos. Su actividad como director la inició hace más de dos décadas y, actualmente, es quien lidera la Orquesta Sinfónica Juvenil de La Antena. Su gran meta: que La Serena tenga un teatro de calidad, a la altura de los grandes espectáculos.

Gran parte de la pasión por la música se la debe a su madre, quien se las ingenió para que ingresara a la Escuela de Música, pese a no tener los recursos económicos para ello. Partió como un diamante en bruto que, poco a poco, sus profesores fueron puliendo. Debió probar con varios instrumentos musicales para descubrir que el suyo era el corno francés o trompa de viento. Su maestro fue el profesor Froilán Zelaya.

Al egresar, entró a la universidad a estudiar la disciplina. Al poco tiempo, se dio cuenta de que esos conocimientos ya los tenía incorporados. Renunció y emprendió vuelo a la capital. Trabajó en lo que se le presentaba, hasta que un gran día, la oportunidad golpeó su puerta. Audicionó, y en menos de lo que él pensaba, ya estaba instalado como solista en la Orquesta Sinfónica de Chile.

¿Cómo llega a ocupar ese puesto?
Creo que fue un premio a mi perseverancia. Ensayaba duro. Me titulé en la Pontificia Universidad Católica de Chile y con el tiempo me fui perfeccionando con los maestros Raúl Silva, Edwar Brown, Güelfo Nalli y Antonio Lervolino, entre otros.

¿En qué momento abandona la orquesta?
La sinfónica era mi trabajo, por ende, dedicaba muchas horas de estudio, pero sobre todo de ensayo. Como consecuencia, me lesioné el hombro izquierdo, lo que apresuró mi decisión de retornar a La Serena.

¿Cómo nace la idea de formar una orquesta juvenil?
Siempre tuve en mente dejar la sinfónica a temprana edad, y la lesión solo vino a apresurar esta decisión. Siempre quise crear una orquesta en mi ciudad y en mi barrio, en La Antena, para darles la oportunidad a muchos jóvenes que probablemente no tenían ni los recursos económicos, ni las oportunidades. Por eso decidí formar una orquesta donde todo fuera gratis.

¿La orquesta es su pasión?
Es el desafío musical más importante que tengo. Lo que más amo es la creación de esta orquesta y los resultados han sido maravillosos. Hay un cariño especial hacia todos los chicos y hacia la gran familia que existe en torno a ella. En la orquesta soy director, profesor, gestor y también hago de papá, los siento a todos como mis hijos.

SINFÓNICO ROCK

El inicio de la Orquesta Juvenil tuvo un peculiar origen, que se remonta a la historia de un grupo de chicos rockeros, provenientes del sector La Antena, seguidores del grupo Metállica, quienes acuden al maestro Ibacache para que los ayude a postular un proyecto, a fin de adquirir instrumentos y formar la banda de rock. Esta era la propuesta inicial, pero el resultado fue otro… uno que jamás pensaron.

¿Cómo logra quebrarles el esquema?
Me buscaron para que yo fuese una especie de padrino musical. No era un proyecto de orquesta; derechamente, buscaban hacer rock pesado al estilo Metállica, del cual yo no soy experto. Como soy músico, me aproveché de la circunstancia y les propuse enseñarles a tocar música.

¿Cuál fue el resultado?
Que me involucré tanto en el proyecto que finalmente nos lo adjudicamos. Se compraron los instrumentos que ellos querían, pero les incorporé un violín y timbales. Al comienzo cuestionaron la idea, pero por aquellos tiempos, Metállica había actuado con la orquesta Sinfónica de Boston y les hizo mucho sentido. Resultó que, al cabo de un mes, había un violín y quince niños que querían tocarlo. Veía que los chicos se cautivaban, entonces empecé a realizar audiciones. Estaba ad portas de crear la Orquesta Juvenil, mi gran sueño.

Al comienzo los integrantes eran pocos, entre quince y veinte. Finalmente, los chicos que querían tocar música pesada terminaron tocando una totalmente diferente. Algunos de ellos, hoy, son connotados músicos. A raíz de esta orquesta, han surgido otras en el sector e, incluso, se formó un colegio artístico, lo que me parece fantástico.

¿Cómo se financia la orquesta?
Somos una de las pocas orquestas juveniles que cuenta con recursos comprometidos año a año por el Gobierno Regional. La historia de la orquesta siempre ha ido de la mano de los proyectos, del apoyo de privados y de mecenas anónimos, más las presentaciones que ofrecemos. Recuerdo que aquella vez presenté un proyecto por siete millones de pesos. Compramos más violines, chelos, flautas, oboe, trompetas, etc. Poco a poco nos fuimos implementando. El apoyo de los padres y apoderados también ha sido clave durante todos estos años.

CONCIERTOS

De manera oficial, la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Antena, se fundó en marzo del 2003, fecha que coincidió con el primer concierto en la Iglesia San José Obrero de La Antena. Partió con alumnos de La Antena y La Florida, sin embargo, en la medida que fue teniendo resonancia y reconocimiento artístico, nació la motivación de muchos por ingresar, ya no solo del sector alto de La Serena, sino de distintos puntos de la ciudad.

Tras once años de ininterrumpida trayectoria, hoy está catalogada como la orquesta juvenil que más conciertos ofrece al año en Chile.

Funciona con doce profesores especializados en los distintos instrumentos, de manera tal, que cada integrante cuenta con clases personalizadas. La componen estudiantes y profesionales de los más variados ámbitos, todos unidos por una pasión: la música.

¿Cuál es el repertorio que los caracteriza?
Partimos tocando canciones infantiles y nos hemos dado el lujo de actuar con los Niños Cantores de Viena. En el ámbito popular, hemos acompañado a Los Huasos Quincheros, Javiera Parra, Lucho Jara, entre otros. Mientras que en el clásico, puedo mencionar a los tenores más famosos de Chile: Leonardo Polh, Pepe Azócar y Gonzalo Tomckowiak.

Para mí la música es un idioma universal, es sublime. Por ejemplo, en la orquesta se toca desde Tchaikovsky, que representa la época de los zares de Europa, hasta música de Los Jaivas, Inti Illimani, Violeta Parra y Víctor Jara.

¿Qué presentaciones recuerda?
Durante los seis últimos años, la orquesta ha realizado intervenciones urbanas en los meses de enero y febrero de cada año, generando así el proyecto Pequeña Serenata Nocturna, que deleita tanto a los habitantes de La Serena como a los turistas que visitan la comuna. Esta agrupación, durante los años 2009 y 2014, ofreció una serie de conciertos masivos, gratuitos y abiertos a la comunidad, con un éxito total. Actualmente, en las galas y conciertos, se presentan cerca de setenta y ocho músicos, de entre diez y veinticuatro años de edad.

TALENTO CHILENO

Para el maestro, el éxito de la orquesta radica en la calidad y en la especialización de los docentes que enseñan a los alumnos. En la disciplina y en la motivación. “Acá nadie está obligado a asistir a los ensayos. Nuestros integrantes no reciben pagos. Lo que hacemos es conseguir recursos para que vayan becados a estudiar a Santiago o fuera del país, nos preocupamos de potenciar el talento chileno, de incentivarlos”.

¿Al nivel de grandes escenarios?
Por supuesto, tenemos muchos niños que van y vienen dentro de Chile. Tenemos talento, solo faltan los recursos. En La Serena no están creadas las condiciones para que los músicos vivan de la orquesta. Acá no existe una orquesta con sueldo como la Filarmónica de Santiago o la Sinfónica de Chile, que permita a los músicos vivir de eso.

DEUDA CULTURAL

La trayectoria y reconocimiento de la orquesta, ha llevado a que cientos de niños y jóvenes quieran ingresar a ella, tanto es así que, en la actualidad, existe una academia para ir formando a los nuevos músicos.

Ibacache afirma que La Serena tiene una deuda enorme con la cultura. “Mi gran meta, en el largo plazo, es que La Serena tenga un teatro que reúna las características para los grandes espectáculos”.

Al finalizar nos da una primicia, próximamente se reunirá con la connotada bailarina Sara Nieto, para, en el corto plazo, poder montar en La Serena el ballet El lago de los cisnes, una mezcla de ballet-orquesta. Todo esto con un propósito: “que la gente escuche algo de calidad y se deleite con la danza y con el ballet”, recalca el director.

 

“La Orquesta Sinfónica Juvenil de La Antena es el desafío musical más importante que tengo. En ella soy director, profesor, gestor y también hago de papá”.

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