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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2015

Ultra intenso

Eduardo De la Iglesia, animador de TV
Ultra intenso

La carrera del viñamarino se ha hecho a punta de esfuerzo, sus primeros pasos fueron en un canal de cable, más tarde en UCV TV, Canal 13 y hoy es rostro fuerte en La Red, donde se siente a sus anchas conduciendo Mañaneros y Así Somos.

por Maureen Berger H. fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza Eduardo De la Iglesia.

La animación y la televisión siempre estuvieron en la mente de Eduardo De la Iglesia (33), desde que estudiaba teatro en DUOC Viña del Mar y trabajaba en Kamikaze. El más histriónico de sus siete hermanos, alguna vez pensó seriamente en entrar en la Escuela Naval o en trabajar en la empresa de maquinaria y tecnología de su padre, pero entendió que lo suyo era estar en escena. Conversamos en la hermosa casona de Reñaca donde él creció y aún residen sus padres, entre otros temas, sobre sus inicios, las luchas que debió afrontar por cumplir sus metas, su vida como papá de dos niños y su buen desempeño televisivo en La Red.

El viñamarino estudió seis años en el Colegio Mackay y por problemas económicos que aquejaron a su familia, pasó por una escuela y egresó del Colegio María Goretti de Concón. “Siempre animé los festivales escolares, era presidente del centro de alumnos e inauguré la primera radio del colegio. No obstante, en enseñanza media me dieron muchas ganas de ser marino y me preparé muchísimo por dos años. Sin embargo, el día en que tenía que dar el examen… me arrepentí”, cuenta quien después de terminar cuarto medio, entró a Teatro y Comunicación Escénica en DUOC Viña del Mar, “entendí que me gusta estar en el escenario, que es lo que más disfruto y me apasiona”.

Mientras empezaba a estudiar teatro, a los dieciocho años, supo de un casting en un canal de cable local y quedó para ser notero de Fuera de serie, programa veraniego donde no recibía ingresos, pero sí aprendió a soltarse frente a las cámaras. Un director de UCV Televisión lo vio y le invitó a formar parte de los móviles en un programa veraniego que conducía Magdalena de la Paz. A continuación, animó Pipiripao con Lorna Soler, en una de las versiones post era Roberto Nicolini. “Finalmente, me quedé cinco años en ese canal, estuve en El Galpón, programa que estuvo nominado a los premios APES; participé en Bronceadísimas, Mezclados, Solo Motos y Hora Libre con Michelle de Rurange”. Fueron años muy fuertes para el joven animador que conducía programas franjeados, grababa notas los fines de semana, animaba eventos en la discoteca Kamikaze y sacaba adelante su carrera de teatro. “UCV Televisión es realmente una escuela, ahí aprendí a hacer producción, un poco de dirección de televisión y animar distintos formatos. Hoy, cuando en La Red toca conseguirse algo para un programa, yo me acuerdo de esos años en que realmente no había presupuesto y sé cómo ingeniármelas para lograrlo”, recuerda Eduardo.

El animador se define como un hombre ultra intenso, que siempre ha buscado su oportunidad. “De un día para otro nos avisan en UCV TV que ya no seguía Hora Libre. Nos dieron las gracias y nos desearon suerte. Convencidos de que esto no podía terminar tan pronto, con Michelle nos juntamos a trazar líneas de qué queríamos hacer con nuestro futuro próximo”. Estas ideas se transformaron en carpetas con currículos y un proyecto de programa que llevaron a Santiago, tocando puertas en cada uno de los canales.

Muy quijotesco…
Sí, la verdad es que como provincianos éramos tan ingenuos que muchas veces dejamos nuestro material con los guardias en la portería de los canales, pues no conocíamos a nadie ni teníamos acceso a ningún tipo de reuniones.

¿Por qué no te dedicaste al teatro, si ya tenías el título?
Participé en varias obras mientras estudiaba, pero me desencanté del teatro, postulé a varios FONDART y nunca gané nada ni vi mucho apoyo a las escuelas locales, solo a las compañías extranjeras. Entendí que no podía sostener un estilo de vida así, yo quería casarme, mantener una familia, tener hijos y con el teatro no iba a ser posible. Tampoco quería irme a Europa a estudiar más actuación; además, mal que mal, tenía una carrera incipiente en televisión y era bueno en ello.

LLEGADA A CANAL 13

Si bien no hubo suerte en Santiago con el “método” que probaron, sí funcionó un dato de una productora que estaba haciendo programas para los canales de televisión. Era la empresa de Gonzalo Wood, quien creó Mucho Gusto de Mega, entre otros espacios. “Llegamos un día cualquiera y le entregamos el proyecto, que meses después vio la luz en Canal 13”, comenta Eduardo, quien agrega: “así, en el 2005, nos sumamos a Tarde Libre, un programa conducido por Carlo Von Mühlenbrock y Jeannette Moenne-Loccoz, donde nos contrataron como noteros”.

Ya con trabajo en la capital, Eduardo se instaló en la casa de un primo y Michelle, en un departamento, y se fueron abriendo espacio en Canal 13. En un momento ella, que es publicista de profesión, dejó la pantalla y él se dividió entre labores de producción y coordinación de piso, reemplazos, notas en terreno y animación de pequeños espacios. “Estuve en Viva la Mañana, un matinal que anduvo pésimo en sintonía; después pasé al 3x3, a en Boca de todos y a leer El Tiempo en Canal 13”.

Eran tiempos en que se levantaba a las 4:15 de la mañana: “en ese entonces para mí se acabaron los carretes y la juventud. De hecho, en esos mismos años decidí casarme con la periodista Pamela Ibarra y nació mi primer hijo”. La historia de amor de esta joven pareja se remonta a los años en que Eduardo animaba en Kamikaze. Fueron dos o tres carretes, distanciados en años, en los que compartieron algunos bailes, hasta que la cuarta vez que se encontraron —por fin solteros— en la misma discoteca no se separaron nunca más. Hoy viven felices en la capital y son padres de Eduardo de dos años y medio y de Santiago, de solo tres meses.

En los años en Canal 13, consiguió, además, estudiar periodismo, gracias a un programa especial de la Universidad SEK, pero tuvo que congelar esta segunda carrera, pues los horarios no eran compatibles. “Espero poder terminarlo alguna vez, me encanta el periodismo”.

¿Por qué renunciaste a Canal 13?
Estaba cansado, comía a toda hora y subí quince kilos, no dormía bien ni hacía deporte. Hablé muchas veces con los ejecutivos para que apostaran por mí y me pasaran a un horario más normal y nunca se pudo. Además, me tentaron con el fallido proyecto del canal 3TV, para conducir un programa de debates políticos, actualidad y noticias a las 20:00 horas. Sin embargo, a los cinco meses esto finalizó abruptamente por no tener el respaldo económico que requería y junto a muchos otros conductores, editores, periodistas y productores, quedamos en la calle otra vez.

¿Cómo saliste adelante?
Empecé a pensar qué quería hacer y qué no, dentro de lo cual estaba jamás volver a trabajar en el horario que tenía en Canal 13. Deseaba poder llegar a casa en horas normales, conversar con mi señora, jugar con mis hijos, hacer deporte, en el fondo tener vida. Fui invitado a conversar en Mujeres Primero de La Red y en los pasillos me encontré con Javier Urrutia, el director ejecutivo del canal, quien me abrió una puerta.

De esta manera, Eduardo De la Iglesia, se integró a dicho canal en enero del 2104, conduciendo Mañaneros con Julia Vial y Así Somos, con un grupo de panelistas: “lo que estoy haciendo en La Red tiene mucho que ver con mis orígenes como conductor más relajado en UCV TV y mis años en Canal 13, con noticias, actualidad y contingencia. Además, los horarios me permiten hasta almorzar en casa, ir al gimnasio, ver a mis dos niños y a mi mujer todo lo que quiero ya que mis fines de semanas son sagrados, para estar con la familia, ir a Viña del Mar, bucear y jugar fútbol, otra de mis pasiones”.

Paralelamente, hace media training, coaching de expresión verbal y corporal a voceros de empresas, alcaldes, diputados y senadores y animación de eventos empresariales, mineros y musicales como el Festival de Angol y el festival de Concón Un Canto al Mar, que animó con éxito en enero, ante tres mil personas en cada una de sus dos jornadas.

Respecto a su presente televisivo, dice: “me encanta estar en la casa de la gente cada día en las mañanas con un estilo cálido, pero no menos informado. Y en la noche, disfruto echando la talla, el destape y poder darme esa licencia. Espero quedarme en La Red un buen rato”.

 

“En Canal 13 estaba cansado, comía a toda hora y subí quince kilos, no dormía bien ni hacía deporte. Hablé muchas veces para que apostaran por mí y me pasaran a un horario más normal y nunca se pudo”.

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