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EDICIÓN | Marzo 2015

Cultura Visual

Cooperativa de Fotógrafos de Tarapacá
Cultura Visual

Cooperfoto es una innovadora propuesta que pone en valor la fotografía, reúne a connotados fotógrafos y busca ser un nuevo referente en la región y todo el norte, una idea que demuestra que los negocios también pueden nacer de la amistad y el entusiasmo.

por Soraya Valdivieso V. / fotografía Alez Díaz D.

A sus cincuenta y ocho años de edad, Carlos Carpio es reconocido por sus fotografías de profundo testimonio antropológico; desde hace años que guarda un registro de ceremonias andinas, ritos aymaras y tradiciones urbanas en Iquique. Este fotógrafo independiente dice que “la cámara fotográfica es la mejor máquina del tiempo”, y habla con propiedad cuando se refiere a que la fotografía es un estilo de vida y no una terapia para extasiarse de vez en cuando. Al contrario, sugiere que una fotografía nace y luego “adquiere alas propias, por lo que se debe ser generoso y desprendido”.

Carpio integra la Cooperativa de Fotos, una particular empresa compuesta por fotógrafos de trayectoria, que se han conocido por casualidad mientras ejercen su profesión cubriendo los hechos noticiosos, inmortalizando fiestas tradicionales o por la sola inspiración de fotografiar.

Cooperfoto está conformada por fotógrafos, audiovisualistas y diseñadores, liderados por Michael Quezada, quien es el presidente; Carlos Carpio, secretario y Sergio Torres, tesorero. Forman parte también Iván Peirano, Francisco Sibulka, el audiovisualista Roberto Miranda, Hernán Pereira, Pamela Daza y nuestro representante como Tell Magazine, Alex Díaz.

LA GÉNESIS

Buscar un modelo de negocios que les permitiera desarrollarse profesionalmente y, además, diseñar proyectos culturales de factura profesional, fue el motor que llevó a Carlos Carpio y sus ocho amigos a fundar la Cooperativa de Fotógrafos de Tarapacá, innovador proyecto que apuesta por generar espacios para difundir, educar y mejorar la cultura visual del norte.

Carlos se enamoró de la fotografía análoga gracias a su madre, ligada a la química farmacéutica. “Ella preparaba medicamentos en el hospital local, era una alquimista de los remedios y yo la acompañaba. Mi acercamiento a la química fue el primer paso para lo que años después se convirtió en mi pasión: la fotografía análoga”.

¿Cómo nace la idea de crear Cooperfoto?
Tomar este ropaje jurídico fue para acceder a fondos concursables en un contexto de emprendimiento profesional de cada uno de los integrantes, y también potenciar el trabajo en equipo que contribuya a la cultura colectiva y la expresión artística de la fotografía.

¿Cómo asumen el desafío de ser una cooperativa seria y profesional?
Todos los participantes tenemos trayectoria y estamos validados a través de muchos años en el mercado local, entregando lo mejor de lo nuestro con humildad.

¿Cómo logran trabajar en equipo?
Con Francisco y Sergio hemos aportado a la gestión cultural desde el comienzo de los años ochenta en Iquique. Con Michael e Iván hemos trabajado juntos por más de una década. En general, todos nos conocemos bien y nos une una amistad sincera y solidaria.

¿Cuáles son los servicios que ofrecen?
Los talleres de fotografía en su nivel básico, de revelado digital, clínicas de iluminación, fotografía estenopeica, y nocturnas, por el momento. Tenemos más ideas y proyectos en mente, pero nos gusta trabajar de forma seria y eso requiere de un trabajo riguroso. También hacemos sesiones de fotos de estudio o, en general, el servicio audiovisual que nos pidan, porque somos un equipo multidisciplinario que puede satisfacer las necesidades del cliente en el ámbito de publicidad, fotografía y video.

¿Cómo ha sido el recibimiento de parte de la ciudadanía?
Muy bueno, creo que la gente se interesa por aprender y qué mejor que sea en su ciudad, además, pasaba que los cursos de fotografía se dictan en Santiago entonces es algo nuevo tener la posibilidad en casa, por decirlo así.

¿Quiénes solicitan los cursos?
De todo, por una parte jóvenes y adultos que les gusta la fotografía por afición, también gente que vive en las comunas aledañas a Iquique y que quiere empaparse del paisajismo desértico; otros, estudiantes universitarios y profesionales que quieren aplicar esta herramienta en sus profesiones y que poseen buenas cámaras compradas en ZOFRI. También tenemos experiencias de talleres de fotografía en educación extraescolar y con adultos mayores.

En Iquique, la zona franca ofrece una gama de productos de fotografía que hacen más accesible las cámaras digitales, ¿produce algún un fenómeno especial esto?
Eso lo llamaría un mito porque, desde mi punto de vista, la Zona Franca no tiene un mercado fotográfico potente, sólo se atreven a traer algunos modelos de cámaras que son de venta segura, algunos lentes comunes y hasta mediocres, nada de sistemas de iluminación, ni procesado de fotos, cero accesorios, sólo de vez en cuando aparecen como por actos milagrosos. Para mí, la ZOFRI nos tiene en el desamparo fotográfico, obligándonos a los profesionales a tener que abastecernos en el extranjero, en China en los casos más baratos, como Bh photo video, Adorama, Ebay, etc.

¿Cómo ha ayudado la fotografía digital a engrandecer la fotografía?
Ha permitido su masificación, somos grandes consumidores de imágenes, nuestra cultura es predominantemente visual. La fotografía digital, desde el punto de vista profesional, tiene dos grandes fortalezas: la instantaneidad de la pre-visualización y masiva disponibilidad de disparos por tarjeta.

¿Eso genera mayor interés de las personas?
De todas maneras, la gente accede fácilmente a cámaras semi profesionales, incluso profesionales, pero no saben cómo utilizarlas o sacarle el máximo de provecho, para eso estamos nosotros, para generar espacios de discusión, educación y reflexión sobre la fotografía.

Usted dicta clases, ¿cuál es la primera y más significativa lección que enseña a sus estudiantes?
La fotografía reúne varios paradigmas: el primero es que sin luz no hay foto, el segundo, es que para atrapar la luz necesitamos de la oscuridad y, la tercera, es que debemos “dosificar” esa luz, esa es la “exposición”. Primero hay que hacer caso al fotómetro, para luego, en la medida en que nos ponemos más expertos, hacer de la exposición una herramienta autoral.

Pero comenzó con las cámaras análogas, ¿qué queda de ello?
En realidad mucho, me gusta hacer mis clases bien completas, por lo tanto, si asistes a mi taller, te vas a enterar desde cómo se hizo la primera fotografía, la poesía y el romanticismo de la análoga, hasta los tiempos actuales y cómo la digitalización nos provee beneficios.

¿Qué mensaje le daría a la gente que no se atreve a dedicarse de manera profesional a la fotografía?
Que descubran la fotografía, les cambiará la vida. Que si tienen el gen de la aventura y quieren un oficio entretenido y lleno de cosas nuevas, ese es la fotografía.

¿Cómo cree usted que puede ayudar a las personas, en el ámbito profesional, saber sobre fotografía?
Lo primero es que es un medio de comunicación importante, a través de ella se puede generar publicidad e interés. Mientras que, metodológicamente, uno se pone más ordenado y atento a los detalles, luego la imagen es una herramienta de verificación y seguimiento de eventos, incluso de denuncia o prevención.

¿Puede la fotografía ser una fuente de ingresos?
Sin duda, depende de qué tan ambiciosos nos pongamos. El tema es ser creativo y si se es independiente, se debe ser muy ordenado.

¿Planean exhibir o documentar algún tema en especial?
Cada uno de nosotros trabaja en diferentes proyectos y debo decir que tenemos harto trabajo. En lo personal estoy haciendo un cierre temático en mi antropología visual y fuertemente abocado a la implementación de la escuela de fotografía en su modalidad análoga en blanco/negro, una iniciativa bien romántica y, a la vez, rústica.

¿Cómo se proyectan?
Consolidando la escuela y prestando servicios más especializados en diversas áreas, también como equipo de trabajo.

¿Cómo se financia la cooperativa?
A través de talleres y la postulación a fondos públicos concursables. Ya hemos realizado publicaciones independientes y unidos, libros y registros de fotografías; en el mediano plazo, esperamos volver a publicar algo que aporte a la región y que entusiasme a la gente a enamorarse de Iquique y apreciar lo andino.

¿Cómo los han favorecido las redes sociales?
La presencia en Internet es actualmente ineludible, sobre todo con el dinamismo y efecto en cadena de las redes sociales. Actualmente, estamos en reflexarte.wordpress.com y en Facebook: Reflexarte. Las redes son también importantes porque los fotógrafos pueden mostrar su trabajo e, incluso, podemos generar discusiones constructivas a través de ello.

 

“Tomar este ropaje jurídico fue en un contexto de emprendimiento profesional de cada uno de los integrantes, y también potenciar el trabajo en equipo”.

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