Él, biólogo y doctor en Ingeniería Genética Vegetal; ella, ingeniera forestal. Ambos entusiastas del arte y el diseño. Formaron Decogene, una empresa que combina la genética de cada persona con el arte, obteniendo una obra única e irrepetible.
Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.
Basta una muestra de saliva para obtener arte genético personalizado. Un cuadro donde cada persona visualizará con colores e iconos elegidos por ella su secuencia genética, derivada de la combinación de cuatro letras correspondientes a las bases fundamentales del ADN, y donde cada uno obtendrá el diseño que corresponde a sus propios genes.
En Decogene ya existe la posibilidad de conseguir la imagen del gen de la felicidad, de la fidelidad (solo los hombres), y de los siete pecados capitales: gula, pereza, ira y lujuria. El de la avaricia no se ha encontrado, porque esta característica es solo humana, no se comparte con el resto de los animales. Como no se han encontrado genes asociados a esta, se concluye que es una característica adquirida del ambiente.
El arte genético personalizado fue inventado en Estados Unidos, en 2006. En Concepción, Regis Le-Feuvre y su señora Priscila Moraga, visualizan la secuencia genética del cliente, con una técnica básica de laboratorio, como es la electroforesis en gel de agarosa. Esta muestra las tradicionales barras rectangulares en blanco y negro. Decogene codifica la secuencia, al combinarse las cuatro letras que componen a todos los genes de los organismos vivos y les agrega los colores e iconos (que reemplazan las letras) seleccionados por cada cliente.
Cada imagen es única e irrepetible, porque estas combinaciones nunca son totalmente iguales de una persona a otra, con la única excepción de los gemelos idénticos.
VALOR ARTÍSTICO
Regis y Priscila cobran por el cuadro puesto en tela de canvas (especial para impresión digital de alta calidad, porque no se pela, dura más y viene con bastidor). Algunos artistas hicieron los primeros bosquejos, pero cada persona puede incorporar el icono que tenga en mente. También se puede mandar a pintar a mano, para lograr un valor artístico mayor.
¿Cómo se te ocurrió la idea de juntar arte y genética?
Con mi esposa trabajamos desde hace bastante tiempo en biología molecular, actividad que nos encanta y que siempre hemos visto como una especie de arte. Como a ambos, además, nos gustan mucho las expresiones artísticas y el diseño, nos surgió la inquietud de unir ambos mundos, aplicando las nuevas tecnologías disponibles para convertir la información del ADN en arte.
¿Qué es exactamente lo que hace tu empresa?
Decogene se dedica al arte genético personalizado, tomamos muestras de ADN de nuestros clientes y, además, les preguntamos acerca de algún gen de su personalidad que deseen representar. Luego, en nuestro laboratorio, aislamos ese gen y obtenemos la secuencia exacta presente en él. Estas secuencias son muy similares de una persona a otra, pero poseen pequeñas diferencias que nosotros podemos detectar y utilizar como datos para preparar una imagen digital que representa la secuencia de ADN del cliente; esta representación es, por tanto, única para la persona, además de ser una obra de arte muy especial, pues está fabricada en base a la información genética del cliente.
¿Cómo ha sido la recepción de los clientes?
Todas las personas a quienes les hemos comentado nuestro trabajo, quedan muy sorprendidas e interesadas en saber más acerca de nuestro producto y de las nuevas posibilidades que ahora están disponibles gracias al avance en el conocimiento del genoma humano. Además, la fusión única entre arte y ciencia que logramos con Decogene crea una impresión de vanguardia que ha gustado mucho.
¿Los genes pueden definir nuestro destino?
Como la mayoría de los fenómenos biológicos, la respuesta no es absoluta, pues en este tipo de fenómenos complejos siempre hay una mezcla de factores, tanto internos (los genes), como externos, que es lo que denominamos el ambiente. Así, una persona puede tener genes que le hagan ser muy sana, pero si se desenvuelve en un ambiente laboral muy exigente y estresante, es muy probable que se enferme. Sin duda, algunos genes tienen un rol fuerte en la predisposición para algunas cosas; sin embargo, yo prefiero pensar que el destino lo forja cada uno con sus decisiones y que los genes son una ayuda más. Hasta donde sé no hay estudios científicos que indiquen algún gen que defina el destino de las personas, pero sí genes que permiten ser más creativo, aventurero, feliz, etc.
CRECIMIENTO
¿En qué etapa del negocio estás?
En este momento estamos trabajando con el set de genes que aparecen en nuestra página web (www.decogene.cl), con los cuales hemos realizado los primeros pedidos, pero de manera paralela estamos postulando a nuevos fondos para crecer más rápido y poder abarcar un mercado mayor que el penquista, además de seguir investigando para ofrecer una gama siempre creciente de nuevos genes y diseños a nuestros clientes.
¿Cuáles han sido las mayores dificultades?
Al principio se tuvieron que hacer muchas pruebas de laboratorio para implementar las técnicas y procedimientos que forman el corazón de la empresa, y eso tomó bastante tiempo. Fue cuando se prepararon los primeros prototipos de arte genético.
¿Qué otras áreas tienes en tu empresa?
Además del arte genético, adicionalmente podemos utilizar la implementación de biología molecular de la empresa para trabajos relacionados con ingeniería genética, lo que nos permite acceder a proyectos de investigación y desarrollo del área. Estos servicios, a diferencia de Decogene, no están relacionados con seres humanos, pero utilizan técnicas similares. Actualmente tenemos dos proyectos anexos en desarrollo, para identificación molecular de varios especímenes biológicos en el laboratorio.
¿Qué esperas del futuro?
Con una mejor difusión de nuestro servicio esperamos incrementar mucho nuestras ventas, y luego internacionalizar Decogene, para alcanzar nuevos mercados.
“La fusión única entre arte y ciencia que logramos con Decogene crea una impresión de vanguardia que ha gustado mucho”.