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EDICIÓN | Marzo 2015

Patrimonio viviente

David Mena, artesano
Patrimonio viviente

El último artesano del mimbre que queda en la zona, tiene la particularidad de sacar solo, de entre las aguas del río Biobío, su materia prima y darle forma hasta conseguir tradicionales muebles y figuras decorativas.

Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.

Entre cuchillos, partidores y raspadores, mucho desecho en el piso y olor a mimbre, vive su día a día el “maestro David”, como se le conoce en el mundo artesanal. Verlo trabajar es casi una terapia de relajación. La tranquilidad, destreza y precisión de sus movimientos, logran en pocos minutos piezas perfectas.

David Mena heredó su oficio de su padre, y este de su abuelo, quienes no tuvieron más aprendices, por lo tanto, es el último artesano mimbrero de San Pedro de la Paz y quizás de la región, por lo menos, en su forma de recolectar la materia prima: directo de las plantas que crecen en la ribera del río Biobío.

Desde los trece años realiza cestas, muebles y figuras decorativas. Él está presente en todo el proceso, desde la recolección de la mimbrera, hasta la confección de los diversos diseños. Hombre de pocas, pero sabias palabras, por estos días anda triste, porque el lugar donde se da la planta está en riesgo por las máquinas extractoras de arena, que con sus movimientos destruyen los cultivos. Sin embargo, también tiene alegrías, porque en la Corporación Cultural de San Pedro de la Paz, han reconocido el valor patrimonial del trabajo que desempeña y la necesidad de rescatarlo, y desde 2014, tiene un espacio donde producir sus obras.

PROCESO

Antes de hacer un objeto, David Mena debe conseguir la materia prima para su trabajo. Cuando empezó, recolectaba las matas que se daban naturalmente a orillas del Río Biobío, ahora ya tiene ubicadas zonas de cultivo para asegurar el material necesario todo el año.

A las siete de la mañana llega al río, corta con tijera las plantas y se echa al hombro entre cincuenta y sesenta kilos de varas. “En esa jornada me acompañan el río, el viento y los pájaros, mientras recorro el río entre cuatro y cinco horas con el agua hasta la cintura”, comenta.

Luego, debe limpiar, raspar y descarnar vara por vara, para recién empezar a elaborar los diversos objetos, como cestas, guitarras, bicicletas y bandejas, entre muchos otros.

Para David Mena “cada pieza tiene el sello personal que va en la mano del que la fabrica. El mimbre tiene diversas maneras de entrelazarse, dependiendo de cada diseño. No hay copias, en muchas creaciones no hay referentes visuales. Ahí radica su calidad artesanal”.

¿Qué significa para ti el mimbre?
El mimbre significa la fuente de trabajo, el contacto con lo natural y una vida de sacrificio constante.

¿Qué sientes cuando terminas una pieza?
Una enorme satisfacción.

¿Qué elementos se pueden hacer con mimbre?
Son muchos los elementos que se pueden hacer, como paneras, roperos, colgantes, garrones, flores, cunas, bandejas, fruteras, etc.

¿Por qué es importante mantener este oficio?
Porque son tan pocos los artesanos que es casi un oficio en extinción y hay que tratarlo como tal. Las nuevas generaciones deben conocer este trabajo y ojalá no se pierda en el tiempo. Hay que cambiar la visión, la responsabilidad es compartida para cuidar el mimbre. El rescate patrimonial debe ser de todos.

¿Quieres que tu hija desarrolle el oficio?
Yo se lo voy a enseñar si manifiesta algún interés en aprender, mientras sea pequeña. Si lo quiere desarrollar más adelante es cosa de ella. Todos mis sobrinos tienen la necesidad y empatía por aprender. Es parte de la política familiar.

¿Enseñas a otros?
Yo realizo talleres con mi propia modalidad de enseñar, desde lo más básico. No es un oficio difícil, pero es duro. Se utiliza mucha fuerza y requiere un esfuerzo físico.

Para la Corporación Cultural de San Pedro de la Paz, recuperar el patrimonio vivo que significa David Mena es parte de su labor, por eso le dieron un espacio y durante seis meses el “maestro David” estuvo desarrollando el proyecto Casa de Mimbre, que fue presentado a la comunidad en diciembre de 2014. Luego, la casa sufrió un atentado incendiario, pero fue inmediatamente restaurada, con el aporte del alcalde, vecinos, instituciones privadas e incluso apoyo internacional. La Casa de Mimbre tuvo su reestreno en el Festival REC, Rock en Conce, el pasado 7 de marzo, cuando fue visitada por más de mil quinientas personas. En el futuro, recorrerá diferentes comunas, como era la idea en el proyecto inicial, y así lograr que más gente conozca este oficio y lo valore.

 

“Son tan pocos los artesanos que trabajan con mimbre, que es casi un oficio en extinción y hay que tratarlo como tal”.

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