Única en su especie es esta chilena, martillera pública de la casa de subastas más importante del mundo, Christie’s. Crítica del materialismo reinante, defensora de la palabra espíritu, amante de sus tres hijos artistas, viaja por el mundo rematando obras de arte de los grandes consagrados. Hoy, le abre las puertas del Museo Nacional de Bellas Artes a Mario Carreño, su amigo persona.
Por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A.
Entrar a su departamento en Las Condes es toda una experiencia, grandes pantallas con imágenes de agua en 3D se despliegan en el hall y al interior abundan las esculturas y cuadros de gran formato. Nos abre la puerta con una sonrisa amplia, y nos ofrece jugos, galletas y helados.
Es una mujer de carácter fuerte, taxativa en sus opiniones, pero a al mismo tiempo es sensible y vulnerable. El arte y su belleza la emocionan hasta las lágrimas: “yo todavía entro al Rijkmuseum en Amsterdam y me emociono; hablo y se me hace un nudo en la garganta, es que Rembrandt dignificaba la pobreza, retrataba las expresiones de los mendigos más apartados de la sociedad. La transformación espectacular de su magnífica técnica del claroscuro es insuperable”, asevera.
Cuenta que está feliz por la muestra Universo Carreño. “Mario fue mi más grande impulsor para que tomara este trabajo”, nos revela. Labor que consiste en ser representante para Chile, Perú, Ecuador y ahora también Colombia de la casa de subastas más importante del mundo, la inglesa Christie’s.
DE ENFERMERA A MARTILLERA
Ex alumna de la Alianza Francesa, confiesa que el francés fue una gran herramienta para entender el mundo de la cultura. Desde niña bailaba ballet y su madre, de raíces ucranianas, tocaba el piano. Todos guiños que la conducirían, más temprano que tarde, al mundo de las artes; la pedagogía y la enfermería, sus estudios formales, quedarían guardados bajo llave. “Yo trabajaba como arsenalera con mi marido, que era jefe de cirugía del Hospital Salvador, y una tarde de 1992 una amiga de esa época me dijo: ´acompáñame para tener una entrevista con unos representantes de Christie´s que están en Chile y ver qué quieren´; ella tenía una hija interesada en trabajar con ellos”, así recuerda cómo llegó por casualidad a entrevistarse con los representantes de la afamada casa de subastas. “Les expliqué que había estudiado pedagogía en la Universidad de Chile y enfermería en la Cruz Roja; que hablaba inglés, francés y español, y que solo venía para acompañar a mi amiga, pero al parecer ellos vieron algo en mí porque en el mundo de los martilleros hay que ver detrás de la retina, es como un sexto sentido”. Dejó su trabajo en el hospital y decidió, siempre con el apoyo de su marido, asumir el nuevo desafío, labor que desempeña hace veinte años: “yo amo lo que hago, para mí no es un trabajo, es un estilo de vida”, asegura.
¿A qué te refieres con ver detrás de la retina?
A definir si un objeto es de valor y de buena calidad, el saber distinguir un buen mueble, por ejemplo, porque no existen escuelas de muebles. Ver las terminaciones, los acabados, la marquetería; a saber qué es bueno y qué no y eso yo lo tengo.
Christie´s posee más de setenta departamentos de diferentes expertos alrededor del mundo: old masters (arte desde el s. XII al XVIII), arte del siglo XIX, arte contemporáneo, arte ruso, arte chino, arte indio, japonés, platería, joyas, libros, etc. Y aunque Denise no debe ser una perita en cada una de estas materias —para eso existen estos asesores— sí tiene que saber distinguir cuando se topa con una pieza de valor.
Crear la mentalidad de coleccionista es una de sus funciones, hacer que la gente entienda a través de los catálogos de la empresa qué es lo que se está ofreciendo en el mercado de los grandes consagrados; también debe internacionalizar a los artistas destacados de cada uno de los países que representa, además de recuperar el patrimonio del país (traer de vuelta a Chile obras de artistas consagrados que se encuentren en el extranjero).
¿Además de los idiomas y de ese buen ojo para distinguir objetos de calidad, qué otro aspecto distingue tu oficio?
Este es un negocio donde hay que ser muy transparente, en el que debes ser insobornable. Estás trabajando para el bien de tu país y para la compañía más prestigiosa del mundo. Como manejas información privilegiada es muy fácil caer en la tentación de decir: “esto en vez de mandarlo a la subasta lo voy a comprar yo”, hay que ser muy profesional.
Aunque con los avances de la tecnología ya no es necesario ir a una casa de remates para adquirir una obra de arte, pues se puede hacer por teléfono o por internet, la emoción de estar en la sala en esos momentos de tensión en los que se le pone precio a la obra y el mejor postor se la lleva, posee una adrenalina sin igual. Bien lo sabe Denise, a quien le ha tocado subastar, por ejemplo, el Castillo Bendinat en Palmas de Mallorca: “en la sala se produce una suerte de expectativa humana en que la gente quiere lograr el objeto y una vez que lo tiene, va por el siguiente. Se genera un feedback entre el emisor y el receptor. Muchas veces puede no haber diálogo, pero la comunicación existe cuando yo te miro y tú me subes una ceja y yo entiendo que ese mínimo gesto, es un sí”.
¿Se crea algún grado de adicción entre los coleccionistas por adquirir objetos de valor?
Sí, una buena adicción para mi gusto, con conocimiento y cultura.
¿Cuál es el objeto de más alto precio que has subastado?
Una obra de Roberto Matta, La Revolución de los Contrarios, en más de cinco millones de dólares, la obra chilena más cara de la historia.
HIJOS ARTISTAS
“Donde más voy es a Nueva York, porque ahí me entreno como martillero, se hacen muchos seminarios. Antes siempre trataba de ir con alguno de mis hijos —tuvo tres con Exequiel Lira, su marido—, ahora voy sola”.
Tus hijos resultaron todos muy inspirados en las artes…
Son hijos productos del amor, de un hombre realizado en su vocación, un médico de los pobres. A Exequiel le ofrecieron siempre trabajar en clínicas, pero él prefirió un hospital. Mientras más vez el dinero y el lujo, más pobreza de espíritu. A la gente se le olvidó cómo se escribe la palabra espíritu.
Se ve que tuviste un matrimonio feliz
Yo no tengo hambres atrasadas, con él sentía que tenía todo en la vida. Si me equivocaba, me decía ´no importa, tenía que ser así´. Fue una persona a quien yo admiré y respeté sobremanera. Creo que el matrimonio es el núcleo de la sociedad, que se fortalece en los valores simples y no el consumismo deplorable de los tiempos que estamos viviendo, en que todo el mundo quiere tener una segunda casa, y autos de lujo, viajar dos veces por año y educar a los hijos en ultra colegios.
Cuando le preguntamos a Denise si considera que los niños de Chile están carentes de arte, nos responde que “absolutamente”, que las artes plásticas van mucho más allá de aprender a pintar y dibujar en los colegios y nos cuenta una anécdota que cambió el rumbo en la vida de su hijo Matías. “Mi hijo se educó en el Saint George y un día que lo castigaron, lo mandaron a taller de teatro. Hoy es el director de la película sobre Karadima que se estrena por estos días. Si no hubiera sido por ese maravilloso castigo, quizá sería ingeniero comercial. Estoy feliz de haber educado a mis hijos en ese colegio inclusivo”.
HACER VISIBLE LO INVISIBLE
Para la muestra de Mario Carreño en el Museo Nacional de Bellas Artes (abierta hasta abril de 2015), Denise prestó muchas piezas de su colección personal. Junto a su marido fueron grandes amigos del artista cubano nacionalizado chileno: “tenemos el privilegio de ver esta obra de Mario que nunca ha salido de La Habana. Es maravilloso observar el mestizaje, los negros, los blancos, la fusión. El arte hace visible lo invisible, eso es lo que uno tiene que aprender a ver en la pintura y cuando uno lo entiende, lo ama”.
¿Hay algo que caracterice a los artistas chilenos?
Es curioso, pero el artista chileno es muy difícil de identificar, tiene mucha influencia americana y europea, no es como un Tamayo o un Diego Rivera en México, un Szyszlo en Perú o un Guayasamín en Ecuador. Es difícil identificar a nuestros artistas con la tierra, con el lugar.
De los artistas nacionales actuales, relacionados a las artes visuales, ¿qué
nombres pueden tener un futuro promisorio?
La mejor exposición de artistas jóvenes chilenos que he visto la curaron Pedro Felipe Montes, Paul Birke y Ana María Yaconi en el Mavi, y reúne la obra de artistas contemporáneos de los últimos diez años, se llama Grado Cero. La mayoría de los artistas que participó en esa muestra va a estar en el circuito internacional en el futuro.
“El objeto de mayor valor que he subastado fue una obra de Roberto Matta, La Revolución de los Contrarios, en más de cinco millones de dólares, la obra chilena más cara de la historia”.