Esta empresa familiar — pionera en la elaboración de vestuario para niños, uniformes escolares y ropa de trabajo— ha cimentado un largo recorrido en la zona. Con setenta años de trayectoria y reconocida calidad de sus productos, El Cuyano es el resultado de experiencia y juventud que surge del tesón de Samuel Caro y de la continuidad innovadora de Ronald Richards.
por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.
El nombre de este antiguo y reconocido taller de confecciones en La Serena se debe al comerciante argentino, Samuel Caro Barón, proveniente de la región del Cuyo. En 1945, Samuel llegó a estas tierras, se instaló con un negocio de medias y al poco tiempo fue apodado “El Cuyano”. Más tarde, amplió el rubro a la elaboración de ropa para niños y luego, lo diversificó con la confección de uniformes escolares y ropa de trabajo.
Es el negocio más antiguo con permanencia en la zona. Durante cuarenta y cinco años El Cuyano estuvo ubicado en pleno centro de La Serena, hasta que, en 1990, se trasladó a calle Colón, transformando su casa en taller y tienda.
Durante este largo camino empresarial, Samuel no estuvo solo. Contrajo matrimonio con Margarita Ruiz-Aburto y se convirtió en el padrastro de Ronald Richards (42), cuando este tenía diez años. “Samuel fue mi segundo padre y crecí en medio del taller viendo como trabajaba y, a la vez, aprendiendo, porque fue un gran maestro. Estudié comercio exterior con la idea de incorporarme al negocio y a los veinte años comencé a trabajar formalmente con Samuel y mi madre”, comenta Ronald.
En esos años, Ronald adquirió una máquina de bordar de cuatro cabezales. Junto a su esposa Erika, al término de la jornada en la tienda se dedicaban a bordar los nombres de los alumnos en los uniformes. Todas las noches, antes de iniciar la época escolar, se amanecían realizando esta labor.
En el 2003, Samuel Caro fallece producto de una grave enfermedad. Su ausencia significó para Ronald tomar las riendas del negocio y dar continuidad a este legado.
¿Siempre tuviste una buena relación con él?
En términos de negocio, él era muy tradicional. Cuando yo le proponía una idea no lo aceptaba con facilidad y lo reconocía solo cuando resultaba. Como padrastro, lo quise mucho, incluso mi hijo mayor se llama Samuel.
¿Cómo se dieron las cosas para que tú siguieras con la empresa?
Fue de manera muy natural. Con el día a día, trabajando y compartiendo cada jornada con Samuel. Lo cierto es que cerrábamos la puerta del negocio y no se hablaba más del tema. De lunes a viernes, Samuel era mi jefe. Los fines de semanas disfrutábamos en familia.
¿A pesar de que la tienda estaba en su propia casa?
Sí. Samuel era estricto con eso. No le gustaba mezclar los negocios con la vida familiar y eso lo aprendí de él. Cuando nos instalamos en nuestra casa en Colón, donde estamos hasta el día de hoy, fuimos ampliando la tienda. Aprovechamos un patio de luz, el living, el comedor y lo transformamos en talleres. Hoy, este lugar es solo para El Cuyano.
INNOVACIÓN
Con veintidós años de experiencia en el rubro, Ronald optó por incorporar tecnología y ofrecer productos a la vanguardia del mercado. La tela nanotecnológica que aplica en sus confecciones es una de las principales características de El Cuyano y lo que le ha dado el prestigio y reconocimiento en colegios, empresas, universidades, hoteles, clínicas y hospitales de la zona.
¿Qué atributos tiene esta tela?
Las poleras de colegio, por ejemplo, son elaboradas con telas nanotecnológicas que repelen la transpiración y humedad. La ropa de trabajo para el área de salud está confeccionada con telas antifluidos y antibacterianas. Hace cuatro años contamos con delantales de este tipo, los que han marcado una notoria preferencia entre profesionales de la gastronomía, médicos, enfermeras, matronas, etc.
¿Todos los géneros son importados?
Nos abastecemos con telas de Santiago y, además, importamos de distintos lugares. Trabajamos con algodón, trevira, gabardina, popelina, tela antiácida y oxford para las camisas, entre otras.
¿Además tienen la exclusividad de los pijamas Babyglow?
En Chile, somos los únicos representantes de esta marca. Se trata de un pijama para bebés que cambia de color con la temperatura, es decir, si el bebé tiene fiebre pone en alerta a los padres. Este pijama es importado de Inglaterra y su tela nanotecnológica es hipoalergénica y antibacteriana. La página de este producto es www.babyglow.cl y cuenta con un link para hacer los pedidos.
¿Es un producto solicitado?
Nos ha ido muy bien porque presta una gran utilidad a los padres. La gente lo compra para regalo y nos piden mucho desde regiones.
¿Siempre están innovando?
Constantemente estoy buscando en Internet la posibilidad de incorporar productos e insumos innovadores o con tecnología avanzada. Para que un negocio perdure en el tiempo es vital renovarse con materia prima de calidad.
¿Les afectó en algún momento la competencia?
Puede sonar soberbio, pero no nos ha afectado. Los negocios de este rubro no son constantes, nosotros en cambio somos muy disciplinados y siempre estamos atentos a las necesidades de nuestros clientes.
¿Qué aspectos no son transables en el negocio?
La calidad de los géneros y de la confección. Nuestras telas no se destiñen y tienen mayor porcentaje de algodón. La maquinaria que utilizamos es de primer nivel y el equipo de trabajo que compone El Cuyano lo integran especialistas en el rubro que ya llevan bastante tiempo con nosotros.
¿Cuántas personas lo conforman?
Son trece personas en total, incluso ya han jubilado dos trabajadores que partieron con nosotros. El personal está formado por dos cortadoras y el resto de las funcionarias se dedican a la confección, bordado y atención de clientes. Trabajamos, además, con tres talleres externos que nos prestan servicios, es decir, les entregamos las prendas cortadas y ellos cosen.
¿Externalizar el trabajo se debe a la alta demanda?
Sí. Lo importante de esto es que estos talleres tienen trabajo todo el año y no es solo por temporada. Esto nos permite agilizar la producción y contar con provisión de productos. Además, estos talleres nos entregan un trabajo especializado, de acuerdo con lo que solicitan las empresas o el cliente particular.
NUEVOS HORIZONTES
El período de mayor producción de El Cuyano es desde septiembre hasta marzo. Sus principales clientes son los colegios, de manera que durante este periodo deben confeccionar uniformes escolares y contar con un alto surtido de prendas. “Tenemos quince colegios que son clientes fijos, pero además no debemos descuidar a las empresas. El ochenta por ciento de los guardias de seguridad que trabajan en la zona, utilizan la ropa que nosotros elaboramos”, agrega Ronald.
¿Los plazos y la puntualidad de entrega es un factor importante?
En la época escolar nos preocupamos de que los clientes hagan sus pedidos con antelación, porque es un periodo de arduo trabajo. Ser responsables y cumplir con los tiempos es un factor que nos caracteriza.
¿Abastecen también a otras ciudades del país?
Tenemos clientes en Vallenar, Copiapó, La Calera. A pesar de que hay negocios del rubro en esta última zona, los clientes siguen confiando en nosotros y nos prefieren.
¿Has pensado en crear sucursales?
Sí, uno de mis desafíos es expandir el negocio a regiones, a través de sucursales. En estos momentos estoy en conversaciones con personas idóneas para que ocupen cargos de confianza. Mi idea es estar presente en Coquimbo y Copiapó.
¿Eso va a significar más trabajo?
Es que contamos con existencia en bodega y eso nos permite responder a los clientes y, a la vez, abastecer otras sucursales.
¿Qué opina tu madre de la labor que has realizado?
Ella está feliz y orgullosa de que podamos mantener esta tradición.
¿Y en lo personal?
El Cuyano ha sido muy importante en mi vida. Me ha permitido dar tranquilidad económica a mi familia y, además, dar empleo a gente de la zona, ¡eso es muy satisfactorio!
¿Qué aconsejas a los jóvenes que continúan un emprendimiento familiar?
No pensar que el negocio se ha consolidado y dormirse sobre los laureles. Es fundamental estar siempre a la vanguardia, innovar, ser disciplinado y perseverante, saber levantarse cuando hay situaciones de crisis y ser ordenado en lo financiero.
“Las poleras de colegio, por ejemplo, son elaboradas con telas nanotecnológicas, es decir, repelen la transpiración y humedad. La ropa de trabajo para el área de salud está confeccionada con telas antifluidos y antibacterianas”.