Este matadero proporcionaba un gran servicio a nivel nacional y, en especial, a las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso. Contaba con un gran prestigio internacional, llegando a ser visitado por diversas personas y autoridades relacionadas con el ámbito de los mataderos, la higiene y la salubridad, quienes destacaban su labor.
Los comienzos de un matadero en Valparaíso datan de principios del siglo XIX. En 1843, la Ilustre Municipalidad de Valparaíso pondrá término a la concesión de las ferias de matanza que se realizaban en el sector de la Caleta de Jaime, lo que actualmente es el sector de la estación Francia, lugar en el cual el desorden y la insalubridad generaban una problemática constante.
En 1860 se le dará a Luis Pellé, industrial francés, la concesión del matadero, el que hasta la fecha había funcionado de manera provisoria, además de autorizar los permisos para los trabajos de construcción e instalación de un Matadero Modelo.
Este se ubicaba en los terrenos de la población de Caleta Portales, lugar en el que actualmente se encuentra el edificio de INACAP. El matadero contó con diversas etapas de construcción desarrolladas en periodos distintos. Podemos señalar que este se levantó entre 1860 y 1871, fecha en que pasa a la Municipalidad de Valparaíso; la segunda etapa fue en 1905, fecha en la cual se acuerda entre el municipio y el empresario Pellé un contrato de concesión y reconstrucción con un presupuesto cercano a los seis millones de pesos, la concesión duraría un periodo de treinta años que podrían ser renovables.
El Matadero Modelo de Caleta Portales contó con diversas secciones, entre ellas, la sección de frigoríficos, encargada de mantener la conservación de la carne. La sección de almacenamiento y bodegas y, por último, la sección de faenas en donde se procesaban los animales que ingresaban al recinto.
Se puede destacar que el edificio contaba con tecnología de punta en sus inicios y maquinarias traídas desde Europa y Estados Unidos. Como se encontraba ubicado cercano al Muelle Portales, el ingreso y salida de los productos y animales, era rápida, fácil y expedita.
Por imágenes y documentos de la época aparecidas en las revistas Sucesos y Zig–Zag se puede ver y apreciar el proceso de transporte de los productos y animales, en el que se les colocaba un arnés, para ser enganchados a una grúa y luego ser levantados para dejarlos en tierra y ser llevados al recinto. Otro aspecto para destacar es que el Matadero Modelo poseía un servicio de carácter social para sus obreros, prestando servicios de bienestar, instrucción o dando beneficios.
Este matadero proporcionaba un gran servicio a nivel nacional y en especial a las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso. Contaba con un gran prestigio a nivel nacional e internacional, llegando a ser visitado por diversas personas y autoridades relacionadas con el ámbito de los mataderos, la higiene y la salubridad, que destacaban su labor.