Dueño de una gestión empresarial exitosa, ha levantado un holding a punta de esfuerzo y perseverancia, cuya vedette son los llamados steakhouse. Recorrimos el frigorífico que edificó, el 2014, en El Salto y que le demandó una inversión cercana a los tres millones de dólares. Entre cámaras de frío y máquinas procesadoras, aprendimos un poco más acerca de este emprendimiento que faena una tonelada diaria de carne premium y que se apresta para lanzar una línea de helados artesanales gourmet. Santo negocio.
por Macarena Ríos R. / fotografía Tere Lamas G.
En la casa de Antonio Bloise (49) no hay nada de color verde. Ni manteles, ni cortinas, ni adornos. Nada. “Sólo el pasto”, bromea Maite, su señora. Por eso, cuando comenzamos la sesión de fotos en el frigorífico —donde hacen sus propios helados y hamburguesas—, arquea las cejas al ver unos impecables cortes de carne Angus sobre una tabla verde. De inmediato, pide cambiarla. “Es por el Wanderers”, se disculpa, con una sonrisa. “Una de mis cábalas es no tener nada de ese color”.
A tal grado llega su pasión por el club de sus amores, el Everton, que no solo volvió a la presidirlo, sino que su nombre —y con él, el ejemplo de cómo podemos potenciar las instituciones regionales—, cruzará toda nuestra entrevista.
La sala de reuniones tiene un amplio mesón de mármol. En una de sus esquinas, una placa de bronce reza: Con trabajo y dedicación cumpliremos nuestros sueños. “Este mármol es un recuerdo de la casa de mis padres, porque pertenecía a la chimenea. Cuando vendimos la propiedad pedí recuperarlo y acá lo tienes”, comenta el empresario, mientras se toma el quinto café expreso de la mañana.
¿Qué heredaste de ellos?
La sensibilidad social, las ganas de trabajar, sus costumbres y modo de vivir, porque soy una persona poco sofisticada y bastante simple. Ellos eran gente de esfuerzo, que predicaban con el ejemplo, eran de los que se levantaban a las seis de la mañana a abrir la panadería.
SANTO NEGOCIO
Viñamarino de tomo y lomo, amante del Everton y de los buenos asados, Antonio Bloise tiene vocación para los negocios. Es un tipo simpático, afable, que tiene claro lo que quiere y que actúa mucho por intuición. Acelerado e hiperquinético, su mente trabaja a mil por hora: “A veces me despierto en la noche y escribo ideas para nuevos negocios”, confidencia.
Con el holding AB Gift —que aúna negocios tan diversos como la comercialización de productos deportivos y juguetería, una agencia de marketing promocional, la fabricación de saborizantes y otra empresa de demarcación vial—, Bloise ha dado un golpe a la cátedra y ha demostrado que sí es posible emprender y crecer desde regiones. “Es parte de mi filosofía y de lo que yo siempre he querido hacer: vivir acá. Creo que en la vida uno puede evolucionar comercialmente, pero desde el punto de vista humano, tiene que mantenerse arraigado a los valores y a la gente que uno quiere”.
Pero también tiene su costo, como todo en la vida. El ritmo vertiginoso con que debe repartirse entre los diversos proyectos y empresas que maneja, ya es parte del juego. Un día está en Santiago. Al otro parte a Estados Unidos o a China. Luego vuelve a Viña.
Dentro del abanico de negocios que opera, el de los restaurantes de carne factura cerca del cincuenta por ciento. Con dieciséis locales a su haber, la estrella es la marca Santabrasa.
Frente a la idea de internacionalizarla, Antonio se lo toma con calma. Estuvo a punto de abrir en Miami, Mendoza y Lima, pero algo le dijo que no era el minuto.
¿Sigues con la idea de abrir Santabrasa al mercado externo?
Santabrasa, como cadena, ha sido exitosa en Chile y siempre me he enfrentado a la disyuntiva entre seguir abriendo locales acá o hacerlo crecer internacionalmente. Con mis viajes y recorridos por el mundo siento que hay un espacio allá afuera. Pero por el momento es una tarea pendiente y probablemente lo haga más adelante.
Actualmente, además de la reciente alianza con Enjoy —que le permitirá abrir los Santabrasa al interior de todos sus locales—, tiene sus fichas puestas en el negocio de los cortes premium de carne (asado de tira, entrañas, lomo liso y lomo vetado), hamburguesas premium y el ingreso de la marca Santabrasa en el retail. El año pasado comenzó a hacer entregas en el Unimarc de Los Trapenses (Santiago) y a mediados de este año hará lo propio con los supermercados Jumbo y Wallmart.
¿Qué ha sido lo más difícil?
Saber mantenerse.
BAJO PERFIL
Aunque vivió en Santiago y México, Antonio valora su ciudad, pero dice sentirse identificado con la mentalidad empresarial santiaguina. “Los empresarios en la capital se destacan por la capacidad que tienen de generar nuevos negocios y nuevas empresas. Por la creación de valor, el desarrollo de nuevas ideas y la apertura de mercados nuevos. Aquí, el estatus de los empresarios regionales es cuántos depósitos a plazo y propiedades tienes. Son ellos los que tienen dormida la economía de la región, gallos de bajo perfil, que no les gusta que los conozca nadie. Y la gente necesita saber quiénes son los líderes que mueven a la región.
¿La manera más efectiva para descentralizar?
Dándole importancia a las instituciones regionales. Si queremos descentralizar debemos tener instituciones fuertes en las regiones en todos los ámbitos: deportivo, cultural, económico, social. Y no sólo tenerlas, sino que apoyarlas. En la medida en que tú defiendas tu región y valores la identidad de sus instituciones, haces que estas sean más grandes. Si todos los viñamarinos fueran del Everton sería un club muchísimo más grande de lo que es hoy en día y, por lo tanto, Viña, dentro de Chile, sería mucho más valorado por tener un tremendo equipo que lo representa.
¿Cómo incentivar el emprendimiento en la región?
Generando incentivos para que sea una ventaja el quedarse acá y no migrar a la capital. Más que el Estado, son los empresarios de la región los que tienen que fomentar esos espacios y no lo hacen. Yo tengo la mejor cadena de restaurantes de carne de Chile y es de Viña. Eso produce un desarrollo innegable a la ciudad y es lo que debieran hacer todos.
¿El sello de un buen empresario?
Ser humano.
EVERTON FOREVER
La oficina de Antonio está tapizada de fotos, diplomas y reconocimientos. Pero más que nada, de instantáneas que muestran los momentos más gloriosos de Everton. Ahí está la histórica visita que realizaron los oro y cielo a Inglaterra, el 2010, en el Goodison Park; más allá, cuando ganaron el Campeonato Nacional el 2008, la memorable participación en Copa Libertadores, un año más tarde, o el emotivo ascenso del club a Primera el 2012. Instancias que hablan de gestión y de ganas, dos ingredientes básicos que marcan el sello Bloise.
El año pasado, el empresario recogió a un Everton herido, agónico. Un Everton que nadie quería presidir y del que nadie quería hacerse cargo. Y lo hizo con tres objetivos claros: competir por un cupo para ascender a Primera, inaugurar un Centro Deportivo y tener el privilegio de inaugurar Sausalito. “Para mí, Everton trasciende cualquier tipo de cálculo, es un tema afectivo que tengo con mi ciudad y con el club y, en ese minuto, sentí que necesitaban de mi empuje y entusiasmo”.
¿Por qué luego de salir campeón el 2008 no se capitalizó bien esa oportunidad?, ¿en qué se equivocaron para haber descendido ya dos veces?
Si tuviera la respuesta certera a tu pregunta, créeme que tendría la solución a ese problema. El fútbol es una competencia deportiva que está alineada con aspectos que no son matemáticos sino de arte, por decirlo de alguna manera, y que dependen de circunstancias y situaciones. Creo que ha faltado talento para poder administrar el patrimonio deportivo del Everton. Ha faltado “arte”. Cuantitativamente no tiene explicación, porque el club invierte los suficientes recursos como para tener un equipo competitivo.
¿Qué falta?
Políticas deportivas más contundentes, con herramientas técnicas que permitan potenciar el fútbol. Y en ese sentido, el Centro Deportivo Everton es un ejemplo.
Lo del nuevo complejo está a un paso de hacerse realidad. Con una inversión de mil millones de pesos e infraestructura de primer nivel, la ciudad deportiva —ubicada en terrenos concesionados gracias a empresarios de la zona, como Carlos Molino—apuesta por desarrollar nuevos talentos en las divisiones inferiores.
¿Qué te parece la ley Estadio Seguro?
Todas las iniciativas que apunten a sacar del estadio a las personas que van a generar desorden son bienvenidas. No es difícil erradicar la violencia en los estadios si los métodos de control estuvieran orientados hacia quienes todos saben que generan la violencia. Creo que el fútbol dio espacio a muchos rebeldes sociales y, al final del día, los estadios se transformaron en verdaderas trincheras. Es un poco lo que pasa en las protestas con los infiltrados. Si bien es responsabilidad de los clubes, hay una cuota de responsabilidad social del Estado.
¿Te sientes un empresario del fútbol?
Yo no soy un empresario del fútbol, soy un hincha del Everton. Soy un viñamarino de toda la vida. Estudié acá, me crié acá, vivo acá, tengo mi empresa acá y eso me hace tener una identidad con la ciudad y sus instituciones y Everton es parte importante de lo que ha sido mi vida.
GESTIÓN EXITOSA
En una de las salas del frigorífico, el chef corporativo Walter Roncoroni —traído directamente desde Italia hace un par de años a engrosar el equipo—, nos da a probar helados artesanales de excelente factura con los que ha estado trabajando en los últimos días. Toda una primicia.
La impecable fórmula del italiano lo ha llevado a desarrollar diversos sabores como el mascarpone, mango, dulce de leche, bayles y amaretto, limón y nuez. Por el momento, estos helados premium forman parte de la exclusiva carta que manejan los restaurantes de Bloise, pero no descarta abrir una heladería más adelante.
Y así, entre intensos sabores como el tiramisú y el marsala, Antonio dice que hay que saber generar oportunidades; que actualmente están desarrollando cortes secundarios de animales de primer nivel para ampliar la oferta y que su familia ocupa siempre el primer lugar.
Casado con Maite Larregui, es padre de cuatro hijos: Antonio (19), Mikele (18), Enzo (16) y Maite (12). “El día en que yo no tenga estabilidad emocional o familiar creo que mi vida cambiaría absolutamente”.
¿Le haces caso a tu intuición?
Sí, mucho.
¿Y a tu señora?
También, mi relación es súper estrecha con ella. La Maite no necesita que le diga nada para que sepa qué me está pasando. Es la persona que más escucho. Es un tremendo apoyo.
¿El mejor consejo que te han dado en la vida?
Creerse el cuento.
¿Desafíos?
Mi desafío permanente es seguir siendo feliz. Me levanto en las mañanas contento de poder seguir haciendo lo que hago.
¿Qué harías si fueses diez veces más valiente?
Me tiraría en benji
“Todas las iniciativas que apunten a sacar del estadio a las personas que van a generar desorden son bienvenidas. Creo que el fútbol dio espacio a muchos rebeldes sociales y al final del día los estadios se transformaron en verdaderas trincheras”.