LA TARDE DE TODOS. LUNES A VIERNES 17:30 HORAS EN LA RED.
Así como La Red se la ha jugado en los últimos años apostando por audiencias más jóvenes y conectadas, impulsando un canal de YouTube con fácil acceso a sus contenidos, y convirtiendo la interactividad con sus espectadores en fortaleza, es capaz de patinazos como este, que abanderizados con la liviandad propia de un magazine, justifican ramplonería y calidad en deuda. La tarde de todos es una apuesta vespertina para público femenino, cuyo sello se resume en la superficialidad misma. Se comenta actualidad en diversidad de temas en tono coloquial, con apoyos periodísticos donde el cliché ocupa el espacio que debiera completarse mediante información filtrada con ingenio.
La pareja animadora de la modelo cubana Mey Santamaría y la periodista Constanza Roberts —una morena, la otra rubia— es inapelablemente atractiva. En pantalla, a media tarde, dos mujeres guapas y maduras. Pero conversan como si hubieran leído muy de pasada la pauta, con severos baches que se rellenan sin pudor alguno con frases manidas y análisis flojísimos. Asumen también que su público necesita, por ejemplo, explicaciones sobre un video deWoki Toki, cuya gracia consiste precisamente en captar situaciones fácilmente reconocibles, y que dejaron de ser divertidos y novedosos hace un buen rato.
Cuando se trata de temas eróticos, el programa sigue la escuela imborrable del “Pollo” Valdivia, de público cuarentón con hormonas de colegial, donde el sexo se rotula como “hacer cochinadas”. Descifran el ser nacional preguntándose si los chilenos somos aspiracionales y clasistas, cuando a estas alturas la interrogante no es si lo somos —que no hay duda—, sino el porqué. Una lástima que un noble formato como el magazine sea confundido con trabajo a la ligera.