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EDICIÓN | Febrero 2015

Pura Pasión

Claudio Nazar, músico
Pura Pasión

Tiene una vida ligada al arte, que desarrolla en forma profesional como director del Coro de la Universidad de Antofagasta. Es profesor especializado en el Método Suzuki, para enseñar violín a niños pequeños, y hoy asume un gran desafío como coordinador de la carrera de Licenciatura en Artes Musicales.

por Soledad Meléndez R. fotografía Andrés Gutiérrez V.

Está convencido que su cercanía con la música viene de antes de nacer, ya que sus padres se dedicaron a este arte y la docencia al igual que él. De niño, en vez de un reloj despertador, comenzaba el día con la Obertura 1812 de Tchaikovsky o las Sinfonías de Beethoven, lo que marcó el camino de lo que sería años después su gran pasión, a la que puede dedicarse tiempo completo, por lo que su bandera de lucha en el mundo cultural es la profesionalización de las expresiones artísticas.

Oriundo de Santiago, llegó a la ciudad originaria de su madre cuando su padre asumió el cargo de director de la Escuela de Desarrollo Artístico, establecimiento donde comenzó el aprendizaje formal del violín, estudio que continuó en el Liceo Experimental Artístico. A temprana edad descubrió que no bastaba solo con ser violinista y decidió dedicarse a la docencia; su próximo paso fue aprender el método Suzuki en Japón para enseñar a niños pequeños. Tras veinticinco años dedicados a esta línea asumió la dirección del Coro de la Universidad de Antofagasta y hoy está a punto de cumplir otro hito en su carrera, que es ser el coordinador de la carrera de Licenciatura en Artes Musicales en esta casa de estudio.

¿En qué consiste esta nueva propuesta de la Universidad de Antofagasta?
Fui llamado por la Facultad de Ciencia Sociales, Artes y Humanidades como coordinador y encargado de la formulación de las carreras de arte que no existían en la ciudad desde hace años. Entonces se diseñaron tres carreras de las cuales dos serán lanzadas como oferta académica para esto 2015, que son la carrera de Licenciatura en Artes Musicales y en Artes Escénicas, con título académico de actor. Esto va a permitir que muchos jóvenes que quieren hacer sus estudios artísticos lo puedan hacer en Antofagasta.

¿Esto permitirá a jóvenes y artistas seguir en la línea del arte, pero de una forma profesional?
Muchos de los artistas de la ciudad son autodidactas, lo que no significa que sean buenos o malos, eso es independiente, pero sin duda que la formación formal es una gran herramienta para ellos. También estas dos carreras tendrán un sello bien especial, que es la inclusión de la asignatura de Gestión Cultural. Ya que en Chile se ha dado el modelo que todo en el mundo artístico funciona en base a proyectos, hemos decidido darles las herramientas necesarias para que puedan auto gestionar su labor y enfrentarse de forma óptima al proceso de llenar un documento. Si entregamos esas competencias desde jóvenes, los futuros profesionales perfectamente van a poder realizarse de mejor forma, ampliando su labor también como gestores de eventos.

¿Cómo ha sido el interés de los jóvenes frente a esta alternativa?
Hemos recibido muchas preguntas de jóvenes que están interesados, tanto en Antofagasta, como de Tocopilla, Arica, Iquique, Copiapó, incluso de un joven que está postulando desde La Serena. Es algo que nos tiene muy entusiasmados, la universidad tenía carreras de arte, pero se cerraron en la década de los ochenta, por eso nuestra casa de estudio está cumpliendo en parte con esa deuda cultural, histórica y artística.

¿Cómo asume este nuevo desafío?
Es un desafío importante que estoy ansioso de empezar ya, ver qué resultados vamos a tener con estos jóvenes que llegarán con miles de ideas. Estoy expectante por saber qué va a pasar en cuatro años más, de saber qué productos musicales nuevos vamos a tener en Antofagasta. Creo que vamos a tener buenos resultados y grandes logros, como aportar con estudios actuales sobre la influencia de la música en el norte, tanto en la costa como en la zona andina.

¿Cómo definiría el potencial que tiene la región en materia musical?
Afortunadamente, tenemos un público que está respondiendo a las manifestaciones artísticas, que en su mayoría son gratuitas. Para los conciertos de la Sinfónica la gente hace filas hasta la calle en todas las funciones, algo que hace diez años no sucedía. Los conciertos de Navidad y el que hacemos en la Catedral para esa fecha, también se llenan. Eso quiere decir que hay masa crítica de público y una gran cantidad de jóvenes que estudian música en los colegios, donde hay academias, orquestas y coros.

¿Qué pasa con esos talentos musicales que se forman en los colegios?
Lamentablemente muchos de esos niños no continúan con su vocación, porque no cuentan con los medios para ir a estudiar a Santiago. Entonces qué mejor que ellos se queden acá y puedan desarrollar sus talentos en universidades locales, considerando que hay mucha demanda, lo que hará que los grupos musicales de todos los estilos aumenten en cantidad y calidad.

¿Qué impacto tendría la incorporación de estas carreras?
La idea es darle trabajo a estos músicos con la formación de orquestas profesionales y que no sea solo por amor al arte. Esa será la labor de nuestra universidad, que ya cuenta con una compañía de teatro. La idea será tener nuestra propia orquesta de cámara profesional estudiantil y también le puedo lanzar el guante a las universidades privadas para que tengan sus propias orquestas.

PROGRAMA RADIAL

El trabajo de Claudio Nazar está concentrado en la universidad, donde tiene funciones administrativas y artísticas, como preparar material para el coro, que el año pasado tuvo una intensa gira por Brasil y el norte de Argentina, junto al trabajo con la orquesta de cámara de la casa de estudios y los ensayos con la sinfónica.

En medio de estas actividades, también destaca su incursión en el mundo de la radio, medio que le permite educar en forma entretenida sobre los grandes músicos y sus principales obras. Una rutina que lo mantiene ocupado y alejado de la enseñanza del Método Suzuki, práctica que busca retomar a través de talleres para entregar su conocimiento a nuevas generaciones.

¿Cómo ha sido su incursión en el mundo de la radio?
Ha sido una experiencia súper entretenida. Era una actividad que siempre había querido hacer, pero tal vez a menor escala, porque le planteé a la directora de la Radio de la Universidad Antofagasta hacer unas cápsulas de artistas con biografías y alguna obra, que no iba a durar más de diez minutos, pero ella me propuso que podíamos extenderlo a una hora y ahí nació el programa. Ha sido un gran desafío para mí ofrecer un programa con datos biográficos, con historia, anécdotas y, por supuesto, con una selección musical que sea atractiva para el público.

¿Cómo ha sido la recepción del público?
Ya llevamos dos años y la verdad es que hemos recibido mucho respaldo del público a través de los correos o cuando la gente me encuentra en la calle y me hace comentarios o sugerencias sobre el contenido. Es una faceta diferente a lo que hago constantemente, que es estar parado en un escenario o dirigiendo. Estar detrás de un micrófono es una experiencia entretenida y espero continuarla, aunque requiere mucha dedicación el buscar material y datos novedosos.

¿Dentro de su cargada agenda queda espacio para la enseñanza del Método Suzuki?
Tengo dos alumnos a quienes preparo en el tiempo que me queda, que es muy poco. Hay un proyecto que quiero desarrollar a través de la universidad, ya sea a través de seminarios o talleres, para enseñar el método a quienes trabajan como monitores en establecimientos locales. Quiero transmitir toda mi experiencia de tantos años a otros profesores más jóvenes para continuar con este método y que no se pierda. En forma paralela a la carrera de pregrado, vamos a lanzar, a partir del segundo semestre, un plan especial para trabajadores, para aquellos músicos que han tocado por años y que hacen clases en los liceos como monitores para que puedan acceder a un grado de licenciado en música y profesionalizaras su carrera y aportar a un mejor desarrollo de este arte.

 

“Hay un proyecto que quiero desarrollar a través de la universidad, para enseñar el Método Suzuki a profesores o músicos que trabajan como monitores. Quiero transmitir toda mi experiencia de tantos años para que esta disciplina no se pierda”.

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