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EDICIÓN | Febrero 2015

¡Vamos, que se puede!

Karina Rojas, fitness
¡Vamos, que se puede!

Con miles de seguidores en las redes sociales, esta antofagastina ha logrado captar la atención de quienes buscan cambiar su estilo de vida de manera radical. Con innumerables galardones en competencias de Body Fitness, Karina asegura que esto no es un deporte, sino más bien un estilo de vida 24/7.

por Claudia Zazzali C. fotografía Andrea Barceló A.

Es inevitable no admirar a Karina cuando, sentada frente al computador, veo el Facebook en la mañana y leo: “entrenando desde las seis y media, porque cuando se quiere, se puede ¡no hay excusas!”. Miro mi taza de café cargado, recuerdo que jamás tomo desayuno y, obviamente, no piso un gimnasio desde hace más años de los que me gusta reconocer.

Asumo que la vida sana no es lo mío, pero su sonrisa es tan encantadora, se nota que lo está pasando tan bien que comienzo a seguir sus publicaciones: descubro que se está preparando para competir, por lo que su alimentación se basa en proteínas. Cada cuatro horas nos recuerda, virtualmente, que es momento de una colación y que un pequeño puñado de almendras es suficiente.

Poco a poco logro entender este mundo fit, donde el objetivo no es “ser flaco”, sino aprender a enamorarse de un estilo de vida saludable.

Karina Rojas León es nacida y criada en Antofagasta. Estudió en el Colegio San Esteban y luego en la Universidad de Antofagasta, fue directora del Área de Educación y Humanidades en una universidad de la región por diez años: “periodo en que apoyaban mi pasión por el fitness y donde, además, pude cursar mis dos magíster en educación”, recuerda.

¿Qué es el fitness?
El fitness es todo. Una pasión que te hace vivirla las veinticuatro horas, los siete días de la semana. Casi sin darte cuenta, comienzas a incorporar a tu vida el deporte, la comida sana, te acuestas temprano, te levantas temprano, pero esto está lejos de ser un sacrificio como cualquiera pensaría, esto es algo que me llena ciento por ciento.

¿Cómo llegaste a él?
Mi llegada al fitness fue un poco casual, recuerdo que estaba en tercer año de universidad y mi malla curricular exigía cursar tres ramos electivos. Yo veía a muchas compañeras de cursos superiores que habían tomado ramos de alta complejidad y eso les había agregado una carga y estrés adicional al que ya teníamos en la carrera. Con un grupo de amigas decidimos que solo tomaríamos ramos deportivos y así fue. Esto dejó en evidencia nuestro pésimo estado físico y mala resistencia. Fue entonces cuando decidí inscribirme en un gimnasio, aunque debo confesar que jamás me gustaron las actividades dirigidas, solo hacía pesas.

¿Y te entusiasmó la disciplina?
Mientras estaba siguiendo mis rutinas, vi a un instructor con aspecto muy rudo entrenando a un par de chicos con una disciplina casi militar y ¡eso me encantó! Cualquier mujer huiría de inmediato, pero me llamó muchísimo la atención la forma de trabajar y al corto tiempo estaba con el entrenador aprendiendo y digiriendo mucha información. De manera paralela notaba los cambios físicos y cómo mi cuerpo se iba tonificando y estilizando cada vez más.

¿Cómo comenzaste a competir?
Fue él mismo quien me comentó que se realizaría una competencia de fisicoculturismo y fitness y me invitó a participar. Yo lo encontré un poco extraño y claramente no me veía ahí. Él me animó bastante, me dijo que tenía potencial y que me ayudaría a prepararme y así fue: el 2005 estaba por primera vez en una tarima, era una competencia en donde había como treinta chicos ¡y yo!

¿Tuviste un poco de miedo?
Me encantaba ese mundo que era de puros machos, me sentía empoderada, fuerte, con la suficiente capacidad para lograr cualquier cosa. Ser mujer no me impediría pararme en una tarima de competencia. Este mundo era bastante desconocido, muchas personas temían que me pusiera ruda, masculina, pero con el tiempo fueron aprendiendo que uno no deja de ser femenina y delicada por hacer pesas, pues estas ayudan a acentuar tu figura y curvas.

COMPETENCIA

¿Qué se evalúa en una competencia de fitness?
Los jueces juzgan desde que te subes a la tarima. Evalúan tu desplante, el dominio de los tacos, tu sonrisa, accesorios, maquillaje, peinado, bikini, todo. En cuanto a los criterios body fitness, evalúan que tengas un cuerpo tonificado, pero femenino, con poquita grasa, piernas estilizadas, hombros redondos y marcados, debes tener bonita cola, que se note el trabajo en el gimnasio. Por otro lado, se sanciona la virilización, es decir que luzcas muy ruda y masculina.

¡Debe ser muy estresante!
Muchas veces es un punto o dos lo que separa a las chicas del primer y segundo lugar, por eso cada detalle importa, nada debe quedar al azar porque es un círculo muy exigente. Acá debes privarte por al menos tres meses de todos los placeres culinarios, te olvidas del pan, de los dulces, de los postres; realizas dos entrenamientos al día y, obviamente, eso hace que decaiga tu energía, el humor es otro, pero tienes un objetivo y no paras hasta alcanzarlo.

¿Cómo es una rutina de preparación?
La preparación para una competencia se inicia de doce a dieciséis semanas antes. Mi día comienza a las 06.00 AM con un cardio en ayunas, ya que ese es el momento más sensible para la pérdida de grasa. Luego preparo todas mis comidas para el día, que son básicamente ensaladas y verduras con alguna proteína como pollo, pescado o carne. En el día debo trabajar, preparar alumnos, enviar rutinas y planes de entrenamiento. A eso de las tres de la tarde el mundo se detiene y llega el momento de recargar energías: ¡sin mi siesta no funciono! Luego, a seguir trabajando y a eso de las 20.00 horas corresponde mi entrenamiento, que dura una hora y, posteriormente, otra hora de cardio. Es una rutina bastante exigente y agotadora a la cual muchos renuncian en el camino.

Me desmayo de solo leerlo, ¿y los fines de semana?
Afortunadamente, jamás he bebido alcohol ni he sido mucho de fiestas ni de juntas con amigos, así que no tuve que renunciar a nada por dedicarme a este estilo de vida. Amo comer sano, acostarme temprano y levantarme con ánimo de entrenar.

ESTILO DE VIDA

Karina está convencida de que el amor por la vida sana es un gusto adquirido y que somos los padres los encargados de fomentar una cultura saludable. “Yo soy súper crítica y autocrítica y me apena ir a la playa y ver niñitas de quince años con celulitis en el abdomen o gran acumulación de grasa que, claramente, son producto de años de malos hábitos alimenticios, reforzado por padres que premian a sus hijos con comidas, en donde una celebración familiar se hace en torno a la mesa, donde ahogamos las penas en un chocolate, celebramos con un pastel y los paseos familiares de fin de semana son a un patio de comida”.

¿Usar Facebook como herramienta de trabajo crees que contribuye a mejorar nuestros hábitos?
La verdad es que mi Facebook era personal y solo tenía un grupo pequeño de amigos. Yo día a día subía consejos, ejercicios para hacer en casa o el gimnasio y luego comencé a subir diferentes recetas fit de dulces, panqueques y postres sin azúcar y sin grasa. Eso fue captando el interés de muchas personas, que comenzaron a darse cuenta de que era posible comer rico y estar en forma. Fue así que, rápidamente, llegué a la capacidad de cinco mil contactos en mi Facebook, razón por la cual me hice un Fans Page Karina Rojas Fitness y Salud en donde comenzaré a llegar a más personas con la finalidad de difundir un estilo de vida más saludable.

¿Cómo funcionan las asesorías?
Mi sistema de trabajo de asesorías on line es bastante práctico. Para mí, el peso del alumno no es un indicador de nada. Muchas veces, las chicas que llegan me dicen yo mido 1.60 y peso 65, como si eso me indicara inmediatamente que están con cinco kilos demás, pero esto no es tan así. Un ejemplo de ello es mi caso: yo mido 1.55 y peso 60 kilos, cualquiera pensaría que estoy con cinco kilos de más y que tengo grasita que bajar, pero tengo 13% de grasa (esto es fuera de competencia, porque en competencia tengo 9%). Esto se debe a que el músculo pesa más que la grasa, y a mayor masa muscular nuestro metabolismo es más rápido, por lo que, incluso sentados, quemamos grasa.

Entonces, ¿cómo guías a tus alumnos?
Con un sistema basado en fotografías; ellos deben enviar fotos de frente, lado y espalda para conocer su estructura ósea, masa muscular y grasa. De acuerdo con esos datos más otros antecedentes que se solicitan se elabora un plan y se va monitoreando a los quince días y al mes se evalúa y se hace cambio de plan. Los cambios son impresionantes y esto se debe a que el cuerpo responde rápidamente a una adecuada alimentación.

¿Cuál es tu sueño?
Mi anhelo es difundir el deporte y la vida sana y que las personas accedan a consejos prácticos y mucha información que quizás yo no tuve cuando comencé. Esto no es solo un tema físico, sino que va directamente relacionado con nuestra salud y calidad de vida; siempre les digo a mis alumnos que si no le dedican tiempo a la salud, lo harán a la enfermedad.

 

“Mi anhelo es difundir el deporte y la vida sana y que las personas accedan a consejos prácticos y mucha información que quizás yo no tuve cuando comencé”.

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