La prensa de Chile tiene sus orígenes en el primer periódico nacional, la Aurora de Chile, cuyo primer número se publicó el 13 de febrero de 1812, día que quedó instaurado como el Día Nacional de la Prensa.
Los cantones salitreros fueron aumentando su población a medida que crecía la demanda por abono en los mercados extranjeros. El desierto se pobló de hombres y mujeres formándose comunidades separadas, ya que las oficinas estaban dispersas en el inmenso y árido territorio. Es básico para los hombres comunicarse y conocer lo que ocurre en su entorno y también lejos de él. En la ciudad de Iquique, bajo soberanía peruana, nacieron los primeros periódicos informativos, hacia la mitad del siglo XIX: El Mercurio, El Comercio y El Heraldo.
Años después se fundó un periódico más agresivo inclinado a defender al pueblo de los abusos de las autoridades: La Voz del Pueblo. Uno de sus periodistas, el chileno Manuel Castro, publicó un crítico artículo denunciando al comisario de turbios manejos. La reacción del comisario no se hizo esperar. Apresó a Castro y lo envió a la plaza. Allí se le obligó a tragarse el periódico que criticaba al comisario, luego el guardia lo asesinó. Debe ser uno de los primeros mártires de la libertad de expresión.
El primer diario de Antofagasta fue editado por el coronel ecuatoriano Cornelio Vernaza, que llegó a la ciudad como exiliado político. Instaló su hogar en la calle San Martín y al lado de ella estableció su empresa periodística. En la ciudad nacieron sus dos hijos. El nombre del periódico estaba relacionado con el descubrimiento del Mineral de Plata de Caracoles. Importantes sucesos ocurridos en la ciudad fueron temas del periódico que circulaba tres veces a la semana.
En 1875, el abogado y político boliviano, Manuel Othón Jofré, residió algunos años en la ciudad. Para competir con El Caracolino, fundó, en 1855, el periódico El Litoral. Al ocupar las tropas nacionales el puerto nortino, terminó la circulación de ambos periódicos. En su reemplazo y naturalmente con las mismas imprentas, se editaron El Pueblo Chileno y El Catorce de Febrero.
EL EMPASTELAMIENTO: UN ARMA CASI MORTAL
Las imprentas antiguas estaban organizadas en base a letras movibles que se mantenían en cajas, de manera tal que para escribir una palabra debía agruparse letras. Para avanzar en la edición de los periódicos había páginas previamente escritas con noticias internacionales y del país. Los asuntos locales quedaban para última hora. Los tipógrafos formaban gremios y el aprendizaje se realizaba a través de un maestro. Luis Emilio Recabarren y buena parte de los periódicos que editó nacieron de sus propias manos.
Cuando los gobiernos querían acallar las críticas y las denuncias de los periódicos anarquistas o socialistas, los denunciaban de esquivar lasprohibiciones sobre la libertad de imprenta. La sanción era macabra: se ordenaba el empastelamiento de la imprenta donde se editaba el diario. La policía allanaba el local y procedía a remover las letras, de tal modo que para seguir imprimiendo se debían juntar de acuerdo al abecedario y colocarlas en las cajas correspondientes, lo que exigía una paciencia oriental.