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EDICIÓN | Febrero 2015

Hacia el green

Kayleigh Stevens, golfista
Hacia el green

En un deporte con predominio de los hombres, esta joven de diecisiete años comenzó desde pequeña una carrera que le ha permitido encabezar el ranking local de su categoría, incluso en serie mixta. Aunque sabe que es una tarea dura, le encantaría dedicarse profesionalmente al golf.

por Érico Soto M. fotografía Sonja San Martín D.

Kayleigh Stevens Pérez nació el 7 de enero de 1998, en Concepción. Con diecisiete años, se apresta a cursar Cuarto Medio en el Colegio Almondale Lomas, aunque gran parte de su día tiene que ver con el golf. Entrenamientos, prácticas y torneos se alternan con las clases y obligaciones escolares, en una trayectoria que sigue sumando méritos en el deporte.

Llegó a los links de una cancha de golf casi sin proponérselo. Su padre, Eduardo, trabajaba con auspicios en un campeonato en el Club de Campo La Posada, cuando supo de la escuela de golf para menores. Fue el año 2007, y ella de inmediato se dio cuenta de que se trataba de su nuevo pasatiempo.

Además, el encanto estuvo acompañado por buenos resultados. Esto porque recién a la segunda semana de prácticas, pudo probar sus avances en un torneo interno, donde resultó segunda. Y desde entonces, todo fue ascendente.

¿En tu familia nadie jugaba golf?
Nadie. Fui la primera, pero cuento con el apoyo de mis papás. Mi hermano menor (Gabriel) también probó, pero se aburrió y solo continué yo.

INICIOS

¿Cómo fue ese comienzo?
Mi papá trabajaba con publicidad y se interesó en una escuela para niños en La Posada. Allí empecé, de a poco, y me fui metiendo más.

Seguí jugando en el circuito local de menores, donde se realizan partidos entre las tres canchas que hay en Concepción: Bellavista, La Posada y Tumbes. Ahí supe lo que era competir, y no me fue mal.

¿Llegaban los resultados?
Sí, porque cambió la competencia. Empecé en un circuito de la región, con clubes de Los Ángeles, Laja, Chillán y luego se sumó Talca. Entonces seguí compitiendo, esta vez con ranking.

Y se produjo el cambio de club...
En la escuela de La Posada, estuve formándome hasta el 2010, pero luego me cambié a Bellavista. Al principio tenía profesor, Emilio Bueno, y luego seguí sola. Se nota el cambio, porque acá en Bellavista son menos hoyos (nueve).

¿Cuáles han sido tus principales logros?
Como reconocimiento, haber sido elegida el año pasado como la mejor de las mejores en la Universidad de Concepción. No lo esperaba, así que quedé súper contenta. Ese año participé en los sudamericanos que se disputaron en Viña del Mar.

¿Cómo fue esa experiencia?
Buena, porque fuimos locales, pero personalmente no me fue muy bien. Por lo menos, participé. Fue una gran experiencia, porque enfrentas a rivales del todo el continente. El nivel, además, es muy bueno.

¿Lejos del nuestro?
Es que en Chile el nivel masculino es alto, pero el de las mujeres no tanto. Han ido mejorando, ya no son tan pocas las jugadoras, aunque sí hay diferencias con los varones.

OBJETIVOS

Hasta ahora, la posibilidad de seguir escalando en el golf entusiasma a Kayleigh, que ha logrado competir al más alto nivel y se proyecta desde su categoría juvenil (15 a 18 años) en diferentes torneos. Sin embargo, tampoco pierde de vista los estudios, pues sabe que dedicarse profesionalmente al golf requiere un esfuerzo mayor.

¿En qué estás ahora?
Compitiendo en la categoría juvenil, donde aún me queda un par de años. Los torneos en que juego son los Golf Action, con fechas en Santiago, Viña del Mar y Santo Domingo. Me ha ido bien y también no tanto, pero se puede mejorar. En parte, porque en Concepción es diferente el tipo de cancha y, por lo tanto, el entrenamiento también es distinto.

¿Cuál es tu estilo?
No tengo un estilo definido. Depende de cada torneo, y estos son muy diferentes. Me gusta el green, puede que ese sea mi fuerte. Los hombres tienen mucha más fuerza, por lo tanto, es necesario aplicar más técnica, y ser más certera en los approach.

¿Lo dices porque son competencias mixtas?
En Concepción, sí. En Santiago se juega contra mujeres. En el mixto local, salí primera en el ranking de la categoría, ganándole a los hombres. Y a nivel nacional, voy cuarta de la categoría.

¿Tienes otras aficiones?
Por ahora, se reducen solo al golf. Eso quiere decir que voy al colegio, gimnasio, golf y a la casa. Antes jugaba hándbol y tenis de mesa, pero los fui dejando por falta de tiempo. No descuido los estudios, me va bien.

¿Sigues el golf internacional?
Admiro a Rory McIlroy, (golfista norirlandés). Yo conocí este deporte jugando, no viéndolo en la TV. Ahora hay más información, así que lo sigo y me entretengo.

¿Cuáles son tus objetivos?
Me gustaría jugar profesionalmente, pero eso es muy difícil. De partida porque acá no hay circuitos de mujeres. También me gustaría ir a alguna competencia internacional.

¿La familia, ¿qué rol cumple?
Ellos me apoyan. Están comprometidos conmigo y el golf, sobre todo mi papá, que me lleva a los torneos.

 

“Los hombres tienen mucha más fuerza, por lo tanto, es necesario aplicar más técnica, y ser más certera en los approach”.

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