Se habla de cinco lagunas urbanas en la comuna de Concepción. Pues bien, queremos dar cuenta de que hay otra laguna más que todavía existe, semi cubierta por vegetación y alejada —¿afortunadamente?— del acceso del público.
Hoy Concepción parece reconocer, por fin, la importancia ecológica, paisajística y cultural de sus lagunas. Decimos parece, porque ya nadie plantea rellenarlas o hacerlas desaparecer, como antaño ocurrió con varias de ellas. No ocurre lo mismo, por desgracia, con algunos humedales de la intercomuna, que son eliminados de hecho, al taparse con escombros, a vista y paciencia de todos. Las lagunas, en cambio, ya son valoradas. Se plantea su recuperación, se imaginan ciclovías que las unan y se proponen nuevos estudios. Quisiéramos ver pronto acciones concretas de limpieza y puesta en valor. Tenemos fe en que pronto ocurrirá.
No ha sido fácil que nuestras cinco lagunas urbanas hayan llegado hasta el presente. En tiempos de Pedro de Valdivia, todo el valle estaba cubierto de lagunas, pues, recordemos, parte del paleocauce del sistema fluvial que conecta al río Biobío con el Andalién pasaba por el valle de la Mocha. Una línea de lagunas y canales conectaba ambos ríos por la actual calle Camilo Henríquez, que corresponde al desagüe de Las Tres Pascualas al Andalién; otro, que iba por la avenida Roosevelt, conecta el sector de La Toma, actual campus de la Universidad de Concepción, con el mismo río. Ambos corren todavía bajo esas importantes arterias penquistas. En tiempos lejanos de grandes inundaciones, en fin, corrían las aguas por la Alameda, buscando reunir el Biobío por la calle Víctor Lamas, con el Andalién. Por Los Carrera, límite inicial de la ciudad, corría La Zanja. Entonces existía una laguna en la Alameda; otra en la actual calle Rozas, llamada de Gavilán; y la de los Negros, un poco más al poniente. En el sector de Collao y Plaza Acevedo había muchas. Así lo declara Pedro de Valdivia, quien hizo su campamento entre ellas… y tuvo que abandonarlo, rápidamente, luego del furioso ataque de las huestes de Ainavillo.
Actualmente, se habla de cinco lagunas urbanas en la comuna de Concepción, luego que la Laguna Chica y la Laguna Grande pasaron a formar parte de San Pedro de la Paz. Pues bien, queremos dar cuenta de que hay otra laguna más que todavía existe, semi cubierta por vegetación y alejada —¿afortunadamente?— del acceso del público. Es la laguna de Chepe, ubicada al oriente de ese collado urbano. Si bien aparecía como una larga serpiente en antiguos planos, ahora subsiste muy reducida, bajo sauces llorones y otros árboles, encerrada entre líneas de trenes y sus respectivas rejas.
Habría que recuperarla y abrirla a la ciudad. Es un gran patrimonio ecológico, que nos recuerda la vocación fluvial de Concepción. En el futuro, puede ser un gran paseo para los penquistas que habitan el casco histórico, en especial cerca de la costanera y Lorenzo Arenas.