Tell Magazine

Columnas » Astronomía

EDICIÓN | Febrero 2015

Medios de comunicación en Tololo

Por Arturo Gómez M., ex astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
Medios de comunicación en Tololo

Es muy común que la prensa escrita, radial y televisiva, se acerque a aquellos lugares en donde la noticia del momento, ya sea a nivel mundial o local, se desarrolla. En el caso de los observatorios astronómicos en Chile,  es muy reconfortante ver a nuestros centros en las pantallas o en los diarios.

Recuerdo, perfectamente, cuando decenas de periodistas se unieron ante una noticia de corte mundial que sería registrada desde Tololo. Era el paso del Cometa Halley, visible desde nuestros cielos chilenos. Teníamos varios telescopios asignados para fotografiarlo y entregar, casi al instante, las fotos o bien los videos que se tomaban, para la televisión nacional e internacional. Muchos astrónomos informaban, cada día, de los descubrimientos hechos la noche anterior. Como, por ejemplo, la detección de moléculas de agua en el núcleo del cometa, o bien de la interrupción del material, cada cierto tiempo, que salía de la cola del cometa al espacio, formando verdaderas burbujas de gas en la extensa cola del Halley.

En aquellos años, 1986, no existía en Chile la tecnología que poseemos hoy. Los grandes diarios de Chile, tenían sus propios escáner portátiles, los que se demoraban horas en transmitir a sus centrales, en Santiago, todas las fotos que les entregábamos, noche a noche. Pero los cielos visibles desde Chile tenían otra sorpresa para nosotros. Un grupo de astrónomos habían detectado, en una fotografía, una imagen que los complicaba para entender lo que allí había. Era como una estela de gas, con muchos puntos brillantes. Un poderoso telescopio logró ver y posteriormente explicar al mundo, el futuro de dicha imagen. Era un nuevo cometa que, por la influencia del planeta Júpiter, el coloso del sistema solar, había despedazado su núcleo en más de veinte núcleos individuales y que estaban alineados como un collar, de allí el nombre que le adjudicaron: “El collar de perlas”. Pero la noticia, que ya era espectacular para la astronomía, guardaba otra más: todos los núcleos del cometa iban a chocar contra la superficie gaseosa de Júpiter, durante muchos días.

Afortunadamente para la astronomía, Júpiter, el mayor planeta del sistema solar, estaba en una muy buena posición en el cielo, es decir, no estaba angularmente cerca del Sol. Nuevamente los telescopios fueron acondicionados con sus detectores infrarrojos para registrar ese inusual evento. El Telescopio Espacial Hubble cambió sus rutinas de observación, para dedicarse al ciento por ciento y tomar las más bellas fotos de la colisión entre dos cuerpos celestes, sin saber sus resultados, ya sean catastróficos o, simplemente, nada de nada. Por supuesto que se crearon dos bandos entre los astrónomos, los teóricos con sus modelos y los que indicaban que no iba a pasar nada y que los núcleos ingresarían a la superficie gaseosa del planeta, sin provocar ningún cambio.

Nuevamente tuvimos la visita de decenas de periodistas esperando el primer impacto del núcleo #1 del “collar de perlas”. Ese se produjo, al igual que los restantes, en una zona no visible desde la Tierra, así que hubo que esperar algunos minutos para que ese sector del impacto apareciera, producto de la rotación de Júpiter, con la información tan esperada del posible daño sobre el planeta. Efectivamente, los telescopios registraron una gran mancha negra, producto del choque entre el núcleo y una zona alejada del ecuador del planeta. Los periodistas podían ver, con sus propios ojos, el daño que provocó un núcleo relativamente pequeño.

El mayor telescopio de Cerro Tololo, cuyo espejo principal mide cuatro metros de diámetro, lograba las primeras imágenes infrarrojas del evento, en un cielo semi nublado, cosa muy extraña en el Valle de Elqui; pero así fue el clima. Al mismo tiempo, el Telescopio Hubble, lograba obtener también las primeras fotos de Júpiter con la buena suerte de que ese telescopio nunca tiene nubes, ya que orbita fuera de nuestra atmósfera.

Los despachos de los medios eran espectaculares, ya que nunca antes se había registrado un acontecimiento de esa magnitud. En todas esas noches de más de veinte impactos sobre Júpiter, me hacían recordar una película que vi en mi “juventud”... Cuando los mundos chocan, con la gran diferencia que la película mostraba a un cuerpo celeste ¡chocando con la Tierra!

En la actualidad, existen muchos observatorios alrededor del mundo, observando el posible acercamiento de algún cuerpo celeste que ponga en peligro a nuestra Tierra. Cerca de Vicuña, en Cerro Pachón, se está construyendo un nuevo telescopio gigante, llamado el “LSST” y que vigilará desde la Cuarta Región a estos potenciales cometas y asteroides que ponen en riesgo a la humanidad.

 

Otras Columnas

La verdad
Brújula Porteña
Los escenarios del Festival de Viña del Mar
Archivo Histórico
Medicina actual
Pilar Sordo
Beetlejuice 20Th Anniversary Deluxe Edition
Especial Inmobiliario
The Gathering, A Sound Relief
Especial Inmobiliario
Cada noche es noche de sábado
Presta Oído
Un Romeo para estos días
Presta Oído
Un día de furia
Nicolás Larrain
La leyenda del Dakar
Rodrigo Barañao
Sultanes y teleseries
Asia Dónde Vamos
El VINO
Monocitas
» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+7+5   =