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Columnas » Rodrigo Barañao

EDICIÓN | Febrero 2015

La leyenda del Dakar

Chef / rbaranaog@gmail.com
La leyenda del Dakar

Mi experiencia cocinando en el Dakar es única y cada vez me impresiono más. Este año me tocó cocinar para sesenta bolivianos cruceños y fue notable el entusiasmo que había en pleno desierto, a dos horas de Iquique y en la mejor ubicación. Ver cómo estaban al borde del peligro y pasando a velocidades impresionantes frente a mí, los mini coopers y el famoso Robby Gordon.

Lo que viene a continuación es el relato de mi experiencia en el desierto y la ciudad de Iquique, que cuenta con todos los Dakars que han pasado por el norte y siente el reflejo de ello en sus restaurantes, bares, hoteles, la Zofri, las calles o la Avenida Baquedano, donde veraneé muchos años en la casa de mis abuelos maternos. Fue impresionante ver la Plaza Prat cómo se llenaba de gente que quería ver los autos desfilar por tan memorable plaza, un verdadero acontecimiento, ya que lo más movido que se ve pasar es el desfile del 21 de mayo. La verdad que cocinar en pleno desierto es un desafío para los cocineros, pues no hay nada. Mi menú consistió en dos grandes parrillas a carbón en las que tenía variedad de carnes premium preparadas en largo tiempo, pues así se podía disfrutar de la carrera y acercarse a las parrillas a picar
carnes con variedad de panes y quesos. La otra parrilla fue todo una sorpresa, y un gran imán para nuestros hermanos bolivianos, ya que se lo tomaron con mucho humor y risas ¿se imaginan de que era la parrilla?, obvio, de pescados y mariscos.

El contexto era de desierto, mucho calor, cerveza, pescados y mariscos a la parrilla, que la verdad que fue todo un acierto. El comentario de principio a fin fue “¿cómo a este chileno de m…. se le ocurre hacer una parrilla de pescados?”, pero no cualquier pescado si no la mal publicitada albacora que si no es bien preparada queda seca como corcho. Por eso el secreto es cortarla bien gruesa como si fuera un lomo vetado. Un toque de oliva, sal gruesa y diez minutos por lado (queda en su punto jugosa y sabrosa). Además de la parrilla teníamos otros tipos de comida y bebida: pan amasado, pebre, ceviches, pisco chileno con maracuyá, vinos blancos chilenos, cervezas artesanales a destajo, etc. Incluso llevamos en bidones la cerveza de mi amigo Rafael Iturra, empresario gastronómico de Iquique quien, además, tiene la cervecería Cantaba la Rana y un restaurante.

El Dakar es una experiencia única, da lo mismo si puedes sacarte una foto con los famosos, pues vale mucho más verlos pasar a velocidades extremas sin tener miedo a las curvas. Por ejemplo, en curva donde estábamos nosotros, el famoso piloto Robby Gordon se salió de pista dando un salto espectacular y dejando a uno de nuestros clientes bolivianos inconsciente en el suelo, ya que al derrapar Gordon a tal velocidad saltó una piedra mediana que le dio en la cabeza a nuestro espectador. Al recuperarse de tal golpe, con corte en la frente incluido, lo único que pedía era la piedra que lo había azotado para llevársela de recuerdo a su querido país. Fue una gran aventura tragicómica. Eso es Dakar… historias y aventuras y eso que para mí es mucha pega, pero son como vacaciones pagadas, qué mejor con lo que más me gusta hacer que es cocinar. Esperemos que siga el Dakar pasando por Chile y que no se les vaya a ocurrir no invertir en este maravilloso imán de turistas. No demostremos al mundo que no somos excelentes dueños de casa, fuimos vistos por más de ciento noventa países… ¿qué mejor publicidad de imagen país?

Les regalo la receta para las vacaciones: Albacora a la parrilla con verduras asadas:
-1 kilo de albacora cortada en trozos de 250 gramos
-Gotas de aceite oliva y limón
-Romero en rama sobre la albacorab
-Sal gruesa a gusto
-2 tomates cortados por la mitad
-2 pimentones cortados por la mitad
-1 zapallo italiano cortados en redondo

Todo esto a la parrilla a carbón o a gas. Cocinar la carne por diez minutos por cada lado. Las verduras unos treinta minutos en la parrilla, para ir asándolas, y dar vuelta cada diez, agregando sal, oliva y limón. Servir en plato, acompañar con cerveza artesanal rubia y muy fría. ¡Salud! Ya saben, los esperamos el próximo año para disfrutar desde el norte de nuestro querido Chile. Un abrazo y buenas vacaciones.

 

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