Vivir de la música ha sido su sueño desde pequeña, es por eso que partió desde Chile hacia Europa para perfeccionarse como productora musical. Con una voz potente y pegajosas melodías que mezclan el pop, el rock y los ritmos latinoamericanos, se le avecina un futuro muy prometedor.
por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza de Camila Fuentes P.
Anaí Valenzuela Radefeldt (26) siempre estuvo relacionada con la música. Su papá tocaba guitarra y su mamá piano y distintos tipos de flauta. A sus siete años llegó un piano a su casa y de inmediato comenzó las clases con la destacada chelista Paulette Joui, quien le entregó una formación de excelencia. Junto a ella, y a los once años, hizo su primer CD, con sus propias composiciones. Ya con trece años se animó con el canto lírico y fue así como se interesó en distintos estilos desde lo más clásico, al rock, metal, aggro, triphop, etc., que la fueron nutriendo como artista.
Aunque nació en Santiago, gran parte de su niñez y juventud la vivió entre Quilpué y Villa Alemana y estudió en el Colegio Alemán de Viña del Mar. En esa misma ciudad formó, con solo dieciséis años, la banda nu metal Raid! que durante cuatro años logró posicionarse no solo a nivel regional, sino que nacional. Así se presentaron en variados escenarios y finalizaron el proyecto con el disco Ahora (myspace.com/raidband).
Pero en esos tiempos la tarea no fue fácil, como vocalista y frontman debió enfrentar junto a sus compañeros los prejuicios de ser un grupo compuesto en su mayoría por mujeres, que tomaran en serio su propuesta y, además, destacarse dentro de la escena under. “Raid! fue un proyecto más grupal de lo que estoy haciendo ahora. Las letras y las melodías vocales las hacía yo, pero componía con el bajista, con el guitarrista o uno de ellos componía y entre todos hacíamos los arreglos. Siempre buscábamos innovar y demostrar que no solo en Santiago había buenos músicos”, nos cuenta.
¿Qué te inspiraba para crear las canciones?
Las letras siempre las he relacionado, hasta el día de hoy, a procesos humanos desde una perspectiva más social, cultural o mucho más emotiva e íntima. Trato de expresar todas las inquietudes o cosas que me asombran y van pasando a mí alrededor. Para mí la música es un canal, observas lo que pasa en el mundo o en ti mismo y tienes que expresarlo, al igual que ocurre con las artes visuales, la escritura, etc.
¿Por qué se separaron?
Aunque nos fue muy bien con Raid! y le pusimos mucha pasión, creo que éramos súper jóvenes y que al final de la banda no había horizontalidad en cuanto al objetivo común. Para unos era un pasatiempo y para otros de lo que queríamos vivir. Fue en ese mismo tiempo que decidí partir paraAlemania y empezar una vida desde cero, en busca de nuevos desafíos.
DE VILLA ALEMANA A ALEMANIA
Hace cinco años y medio, Anaí se radicó en la ciudad de Berlín, donde está finalizando sus estudios de producción musical en Hochschule der Populären Künste. Su viaje comenzó por un tema personal, de ponerse a prueba en escenarios totalmente distintos, buscar nuevas inspiraciones y aprendizajes musicales que dieron fruto en la banda Anaí and the DNA’S que mezcla el pop, el rock y la raíces latinoamericanas. Para ella, la elección del país no fue tan complicada, pues dominaba el inglés y el alemán y tenía parientes allá.
¿Cómo ven a los músicos chilenos en Berlín?
Berlín es muy distinto al resto de Alemania y hay bastantes músicos chilenos, mexicanos y latinoamericanos en general. Otros están haciendo giras como Camila Moreno, Chinoy, Pascuala Ilabaca o Chico Trujillo, que viene todos los veranos. La verdad es que no hay solo público latino, sino muchos alemanes a quienes les encanta todo este tipo de bandas. Por eso lo que hago yo funciona muy bien, es casi algo exótico para los locales y a los extranjeros los engancha la nostalgia, sus orígenes.
Allá decidiste estudiar producción musical…
Sí, con especialidad en canto. La carrera es súper integrativa, pues te enseñan todas las áreas para ser músico, productor y sonidista. Si quieres ser solo cantante en Alemania, con una educación formal, es bastante difícil porque debes optar por el canto lírico o el jazz. Para ello debes partir de más pequeño y prepararte muchísimo. Por eso opté por esta especialidad que, además, me permitió becarme y financiar mi carrera.
¿Cómo fuiste aplicando estos conocimientos?
Me gusta mucho hacer juegos vocales, pasarlo bien y que cuando uno está tocando una canción sea adrenalínico. Entonces, por eso es bueno tener una formación musical, para buscar ritmos interesantes, métricas o armonías un poco más complejas.
¿Qué fue lo más jugado que hiciste?
Congelé un semestre y me fui de viaje, a dedo, desde Berlín a Barcelona. A veces me paraba en las esquinas a tocar y a ver cómo la gente reaccionaba. Fue así como fui agarrando más y más confianza, porque hay situaciones muy difíciles cuando uno está cantando en vivo o inseguridades que no se pueden notar en la interpretación.
THE DNA'S
El 2013 fue la primera presentación de Anaí and the DNA´S (anaimusic.com) en el Chester Club de Berlín y desde ahí no han parado las presentaciones en esa ciudad y al sur de Alemania. Ha tenido la oportunidad de telonear a chilenos como Pascuala Ilabaca e incluso organizó un evento a beneficio por el mega incendio de Valparaíso. Los DNA´S son amigos y compañeros de escuela y han tenido una muy buena química en el escenario y en lo personal. Anaí es la vocalista y pianista; Caspar Konter es el bajista, con quien también participa en la banda dream pop Centaur. En batería la acompaña Cornelius Miller; guitarra Felix Bodner, saxofón Ibon Goitia y con el trombón Samir Khoury. “El nombre DNA’S nació porque todos tenemos ADN, este es un código que siempre está siendo descifrado y eso hacemos nosotros constantemente: descifrar quienes somos”, señala.
¿Todos los temas son en español?
Sí, comencé en inglés cuando estaba sin banda, tocando sola con mi piano, pero la verdad es que me puedo expresar mucho mejor en mi idioma materno. Por eso decidí hacerlo todo en español y la gente me ha dicho que aunque no entiendan las letras les gusta mucho más como me expreso, porque el mensaje llega mucho mejor también.
¿Van a sacar un disco?
Sí, ahora estamos trabajando en la preproducción. Ya todas las canciones están grabadas en maquetas y tenemos que buscar financiamiento para hacerlo profesionalmente. Pepe Lastarria, de la Somba Records, me dio muy buenas ideas, queremos trabajar con él porque musicalmente nos entendemos; si él no puede venir a Berlín trataremos de viajar todos a Chile.
¿Cuál es tu canción favorita?
Casi siempre las nuevas (ríe). Lo último que probé, en la canción Malín, fue una mezcla entre bossa, soul y usando mi voz con un timbre mucho más grave. Y eso me gustó mucho, pues te da una intimidad, una cercanía a lo que estás escuchando. Fue un gran desafío porque estoy acostumbrada a cantar en un rango alto o relativamente alto.
¿Por qué el nombre?
Por los malines que aparecen en la película el Submarino Amarillo de The Beatles. Me inspiré en el invierno europeo, porque en Alemania es duro y oscuro. Todos los años ves la diferencia en la gente y cómo reacciona con los cambios de estación. En la primavera todos florecen, salen a los parques, se aman y se tratan súper bien. Luego en el invierno se encierran en sus casas, bajan las energías, tocan las bocinas enojados, sale el mal genio, los vicios y los malines.
ENTRE DOS CASAS
En diciembre, Anaí nos visitó por casi un mes, oportunidad que tocó en Quilpué y Viña del Mar con la banda Los Bertos, amigos chilenos con quien lleva toda una vida de experiencias musicales: Rodrigo Fuentes (bajo), Franco Puchi (guitarra) y Álvaro Villalobos (batería).
¿Cómo fue el trabajo con esta banda de reemplazo?
Muy buena y emocionante. Me vine de sorpresa a Chile y ellos se aprendieron todos los temas en tiempo récord. Fue una demostración de amor gigante y por eso les agradezco mucho. Además, estar en un escenario acá fue un momento muy especial para reencontrarme con todos mis amigos y familia que no veía hace tantos años.
¿Cuáles son los siguientes planes en Chile?
Mi idea es volver pronto para hacer una gira, principalmente entre Santiago y la Región de Valparaíso. Los DNA´S están muy motivados con venir, porque para ellos es conocer mis raíces, lo que canto. Por eso siempre les traduzco las letras para que vayan sintiendo lo que estamos tocando. Acercándose la fecha vamos a avisar en mi Facebook (anai.music) los lugares donde nos presentaremos.
¿La idea es estar viajando entre los dos países?
Sí, me encantaría vivir una temporada de verano allá y otra acá, porque escaparme del invierno es elemental (ríe), aunque la verdad es que el invierno europeo te hace reflexionar: el tener que encerrarse como en una cueva, creativamente hablando, es muy fructífero.
¿Tu sueño más grande?
Poder vivir solo de la música y tocar en miles de escenarios. Sueño con estar de gira constantemente y “componer hasta la médula”.
“Me gusta mucho hacer juegos vocales, pasarlo bien y que cuando uno está tocando una canción sea adrenalínico. Por eso es bueno tener una formación musical, para buscar ritmos interesantes, métricas o armonías un poco más complejas”.