Toda una vida ligada a la investigación. Estudió en el Liceo de Niñas, egresó de la Carrera de Licenciatura en Química en la Universidad de Antofagasta y realizó un doctorado en Química Analítica en la Universidad Complutense de España. Conocimientos que pone al servicio de la sociedad a través de su línea de estudio que son los efectos de metales pesados en la salud humana.
por Soledad Meléndez R. / fotografía Andrés Gutiérrez V.
Llego a su oficina en Campus Coloso para nuestra entrevista; el excesivo calor y los pasillos solitarios de la universidad delatan el cierre del año. Solo están los académicos y entre ellos Isabel Pizarro, quien a pocos minutos de iniciar nuestra conversación me hace reír a carcajadas cuando me cuenta que su primera cercanía con la ciencia fue cuando tenía siete años y sus padres le regalaron una lupa, con la que casi armó un incendio en su colegio, cuando descubrió que su juguete, en contacto con la luz, se transformaba en fuego.
Lo que partió con una divertida anécdota infantil se transformó, tras años de esfuerzo, en una brillante carrera, la de una mujer antofagastina investigadora en Química Analítica, que ha centrado su trabajo en una temática tan relevante y vigente para la comunidad como son los efectos de los metales pesados en la salud humana. Línea que la llevó a conseguir tres reconocimientos a nivel internacional: “TOP 100 Scientists 2014”, otorgado por la International Biographical Centre de Cambridge en Inglaterra; “Woman of the year 2014”, de la misma institución, además de la inclusión de su biografía en “Who’s Who in the World 2014” (31st Edition), publicada en New York, donde su nombre figura con científicos destacados de todo el mundo.
¿Desde qué edad descubre su amor por la ciencia y la investigación?
Siempre me gustó la investigación, desde los cinco años. Cuando era pequeña en el colegio hice un incendio con la primera lupa que me habían regalado, empecé a mirar y de pronto había fuego y se encendía. Nunca se me ha olvidado. Y mis papás me incentivaban… otros niños pedían autitos o muñecas, yo pedía matraces en las farmacias y ellos me los compraban. Siempre me apoyaron y hasta el día de hoy.
¿Qué es lo que más la atrae del mundo de la ciencia?
Que todos los días son diferentes, ninguno es igual al otro, siempre hay algo que aprender. Es muy bonita la experiencia de estar todos los días aprendiendo algo nuevo.
¿Cuál es la sensación que le dejan estos reconocimientos y qué hay detrás de ellos?
Detrás de eso hay un trabajo de años. Entonces obtenerlos es una alegría muy grande, porque son logros de nivel mundial.
MUJER DE CIENCIA TOP
Sus logros están avalados por años de dedicación casi absoluta. Cuenta, entre risas, que por ella estaría todo el tiempo en un laboratorio, pero también debe hacer clases. Los fines de semana también los dedica a la investigación y cada verano trabaja en España en la Universidad Complutense, donde realizó su doctorado. Por opción no se casó ni tuvo hijos, decisión que muchos no comprenden, pero que para ella no es una condición para alcanzar la felicidad. Advierte que la ciencia es una pasión gratificante para ella y que no se siente sola porque cuenta con el apoyo de su familia, compuesta por sus hermanas y sus queridos sobrinos.
¿Qué opina su familia de estos logros?
Están muy contentos, aunque ellos me dicen que descanse, que la salud es importante, porque a mí se me olvida que estoy enferma, se me olvida todo. Soy soltera, así aprovecho más todavía para pasar en el laboratorio. Fue por opción personal, nunca me ha interesado el casarme ni tener hijos, porque tengo varios sobrinos y con eso me basta.
¿Cómo vive esta opción en una sociedad donde está muy marcada la llamada “presión social” por el matrimonio y los hijos?
Pese a que soy muy apegada a mi familia, ante la consulta del resto digo que simplemente no es mi opción. Respeto mucho a las personas que se casan y tienen hijos, pero en mi caso no nací para eso.
Veo que hay colegas a quienes les gustaría quedarse hasta tarde o venir al laboratorio los fines de semana, pero no pueden. Entonces tengo la opción de hacerlo o cuando voy a España puedo estar por muchos meses. Tuve la suerte de que la universidad me diera permiso para poder estar allá. Estuve bien, me dedique por entero y si hubiese tenido marido e hijos no hubiera podido ir.
No he tenido la inquietud de formar mi propia familia, pero sí tengo a mis hermanas y mis sobrinos que siempre han estado conmigo y soy muy apegada a ellos. En España nadie me pregunta, pero acá en Chile sí.
¿Cree que hay una percepción errada del mundo de la ciencia, que generalmente es vista como una carrera totalmente absorbente, en vez de entenderla como una pasión?
Muchos piensan que no tengo vida. Es algo incomprendido, las personas creen que uno está obligado en un laboratorio y eso no es así, lo hago porque me gusta y el tiempo se me pasa volando. Siempre se me va el día muy rápido. El fin de semana voy a almorzar con mis hermanas y mis sobrinos, de hecho, las fiestas de fin de año las pasé con ellos.
Esto es porque existe una diferencia entre la persona trabajólica y la que siente pasión por lo que hace
A mí me gusta mucho lo que hago. Siempre pienso en qué proyecto voy a empezar, me meto en un proyecto, luego en otro y así estoy. La sociedad tiene un concepto errado sobre la vida que llevamos los científicos. Siento que estoy en una de las mejores etapas de la vida, aunque en un comienzo fue muy duro trabajar en una línea de investigación como salud humana y metales pesados. Las revistas importantes no querían publicar porque se trata de salud. Entonces ahora que se reconozca es un paso muy grande en torno a lo que se ha hecho.
Contaminación
¿Cómo proyecta su trabajo en una sociedad con mayor interés en buscar un sustento científico frente a temas como la contaminación y los efectos en la salud?
Es un avance, está muy bien lo que está pasando en la comunidad, pero creo que en estos momentos los científicos tenemos que unirnos y trabajar todos por un objetivo común y no dividirnos.
Veo que la gente se está dividiendo. Que cada persona busca a un científico para que la guíe y eso no puede ser. Pienso que los investigadores de distintas universidades debiésemos aliarnos y todos juntos luchar frente a esto, pero no en casos aislados.
¿Como académica siente la obligación de inculcar a los más jóvenes este rol social que tiene la ciencia en la comunidad?
Un científico que no colabora con la sociedad no es científico porque para eso estamos. No sacamos nada con desarrollar nuestra profesión y guardarnos el conocimiento, nuestro deber es colaborar con la sociedad y ese es nuestro principal objetivo, ayudarla en todo lo que se pueda.
¿Cómo aborda el manejo de una información que puede ser muy alarmante para la población?
Mi especialidad es la química analítica, específicamente estudio los metales pesados en matrices humanas. Creo que lo principal es entregar toda la información, no alarmar a la población, sino que educarla, hay que decirle que estamos viviendo en un lugar que está contaminado por la actividad minera o por el propio entorno en que vivimos, que desde el punto de vista geológico es rico en metales pesados.
Hay que explicarles cómo resguardarse de todas estos posibles riesgos que pueden afectar al organismo como es el cáncer. Lo primero es educar y en eso estamos llanos a colaborar y todo lo que podamos sacar a luz lo comunicamos, pero no con el fin de alarmar a las personas, sino para prevenir, porque, lamentablemente, hay un riesgo en la zona por naturaleza.
En ese sentido también falta cambiar el enfoque en torno a la salud, que está centrada en atender las enfermedades en vez que prevenirlas
Siempre hay que prevenir las contaminaciones excesivas que tenemos aquí en la región. La salud pública podría documentar a la población sobre el uso de antioxidantes que evitan que el tóxico llegue a las células, pero no se hace. No se advierte a la población cómo se puede prevenir y reducir los efectos de una posible enfermedad o reducir los efectos de la toxicidad de un metal.
Esto también puede estar relacionado con la calidad de la educación del país, donde vemos como resultado una gran lejanía con el mundo científico
Eso parte desde el jardín infantil, creo que desde ahí se debe acercar a los niños a la ciencia. Que siempre tengan una formación científica y eso es lo que falta en los programas educativos. Si se inculcara la ciencia desde pequeños habría una gran diferencia.
Faltan más talleres científicos, hay casos aislados, no hay incentivos suficientes. Entonces de ahí viene el bajo interés por la ciencia, lo que nos repercute en las carreras, cada vez tenemos menos ingresos de alumnos, que es algo que viene desde la formación inicial de los jóvenes.
“Detrás de estos premios hay un trabajo de años. Entonces, obtenerlos es una alegría muy grande, porque son logros de nivel mundial”.