THE BIG BANG THEORY. MARTES 23:00 HORAS EN WARNER.
Hasta ahora, cuando la serie suma ocho temporadas y los contratos dicen que habrá al menos diez ciclos, de la más exitosa sitcom de la última década (treinta y un premios y noventa y cinco nominaciones en EE.UU.), The Big bang theory ha logrado rehuir el triste destino que tuvo Friends en sus últimos años: mientras más famosa e infl uyente se hacía, más bobalicones y caricaturescos se tornaban los personajes. Si bien el rol de Sheldon Cooper, a cargo de Jim Parsons (41), ha caído ligeramente en esa trampa —el Sheldon del capítulo piloto incluso había tenido sexo, mientras hoy es prácticamente un niño fastidioso—, el resto de los personajes ha sufrido transformaciones de manera verosímil. Casi todos disfrutan de relaciones amorosas estables en tanto Penny (la despampanante Kaley Cuoco), logró zafar de cierto relegamiento, que la tuvo por años sometida al papel de una actriz fracasada que servía mesas. En esta última temporada fi nalmente consigue un trabajo mejor pagado y con expectativas económicas, como visitadora médica. El impacto de The Big bang theory refl eja el triunfo fi nal de los nerds en la cultura popular, un camino que se empezó a gestar desde la irrupción de Star Wars a fi nes de los sesenta. Una vez más, mediante el humor, se trata un asunto serio: las difi cultades para socializar de quienes tienen habilidades especiales gracias a una inteligencia sobre el promedio. En todos estos años, TBBT confi rma que hasta la más cerrada de las tribus urbanas, toda esa casta ñoña refugiada en mundos de fantasía mediante películas y cómics, puede ser aceptada y hasta convertida en objeto de culto a pesar de su apariencia poco atractiva. Los nerds ríen al último y esta es la prueba.