En el curso de los años, ciudad y fuerte son destruidos varias veces, pero siempre vueltos a levantar, con la tenacidad propia de los antiguos pencones. Durante el siglo XVII ya no son los naturales, sino los piratas o corsarios ingleses y holandeses la principal amenaza.
La ciudad de Concepción, fundada en el sitio del actual Penco, frente a la bahía de Concepción, fue primero un fuerte. En febrero de 1550, en efecto, el conquistador Pedro de Valdivia, ante el asedio de los indígenas, dispone la erección de una empalizada para protección de los vecinos. Pasado el rudo invierno, recién en octubre se fundaría la ciudad.
En el curso de los años, ciudad y fuerte son destruidos varias veces, pero siempre vueltos a levantar, con la tenacidad propia de los antiguos pencones. Durante el siglo XVII ya no son los naturales, sino los piratas o corsarios ingleses y holandeses la principal amenaza. Es contra ellos que el gobernador José
de Garro ordena levantar un fuerte frente al mar, o más bien una planchada, es decir, una fortaleza plana, sin baluartes ni almenas, para proteger las naves del puerto, el desembarco y la ciudad misma. La gran bahía, demasiado amplia y descubierta, nunca podría ser amparada por una sola defensa.
Pocas oportunidades hubo, a lo largo de los siglos, de poner a prueba su capacidad militar; fue la naturaleza, en cambio, su mayor desafío.
La altura de su cortina frontal, que incluía una poterna para el ingreso de los cañones y un foso, luego de varios maremotos se ha reducido considerablemente. El puerto mismo, situado frente a la ciudad, ya no existe, a consecuencia del elevamiento del fondo marino. Este evento y sucesivas entradas de mar, como se sabe, determinaron el traslado de la ciudad al valle de la Mocha y de su puerto a Talcahuano. El fuerte, entonces, perdió su utilidad estratégica y su potencia militar… pero sobrevivió. Hoy, es el principal vestigio que permanece del Concepción colonial, situado frente al Pacífico. Por lo mismo, no debe escatimarse esfuerzos para restaurarlo y ponerlo en valor. Por fortuna, así está ocurriendo, bajo el oportuno lema de “Penco, ciudad histórica”, que utiliza el municipio.
La Planchada, a través de tres siglos, pudo sobrevivir a las correrías de los piratas Spilbergen y Cavendish, a las luchas de la independencia, en que fue utilizado como prisión y a las escaramuzas de la guerra contra España, de 1865. Aunque no recibió cañonazos ni debió enfrentar desembarcos enemigos, resistió la fuerza avasalladora de las olas. Cumplida ya su misión bélica, merece convertirse en la pieza central de la recuperación histórica de la gran bahía de Concepción.