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EDICIÓN | Enero 2015

Apostando por el aprendizaje

Helga Polz, sostenedora Colegio Alta Cumbre, Curicó
Apostando por el aprendizaje

Convencida de que la educación es el principal motor de movilidad social, cultural y económica de un país, y que con ella se puede revertir cualquier situación, esta mujer está empecinada en demostrar que la educación particular subvencionada que imparte el colegio Alta Cumbre es de primera calidad y que la reforma educacional que lleva adelante el gobierno es pura ideología.

por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

Detrás de su imagen alta, espigada y buenamoza como pocas, esta mujer, de modos suaves y voz pausada, se las trae. Mamá de Emilio, Felipe y Matías, feliz abuela de Clemente, la mayor de las mujeres de su familia, siempre ordenada, responsable, mesurada, tenía claro que sin un título no iba a hacer nada en la vida.

Criada con siete hermanos y una madre viuda y agricultora; desde muy niña eso le enseñó a  Helga el valor de la independencia. Por eso no dudó en responder a ese discurso materno. No la quería defraudar. Así decidió irse a Valdivia a estudiar ingeniería comercial, años para ella muy marcadores y que la hicieron fuerte y capaz de sortear los obstáculos que la vida le ha puesto. Sumado a lo anterior, su ascendencia alemana la hizo perseverante, estudiosa, organizada, y muy comprometida en todos los proyectos en los que se involucra.

En sus ratos libres le encanta viajar, andar en bicicleta, leer, asombrarse con los paisajes, los animales, el mar; disfruta tener la suerte de hacer lo que le gusta, aunque la palabra sostenedora, que es la que usa el sistema público para referirse a su actividad, no le guste para nada.

CALIDAD E IDEOLOGÍA

Lo que Helga hace, dentro del colegio Alta Cumbre, es velar porque este proyecto sea viable en el largo plazo. Administrar, gestionar, hacer que trabajen los equipos, “nada funciona por decreto, sino por tu propio desempeño”.

Luego de trabajar en distintas empresas, con un grupo de amigas empezaron a desarrollar el proyecto de un colegio: “me puse en todos los escenarios para no tener que decir después que jamás hubiera pensado que estaría frente a tal situación”. Estudiosa, metódica y responsable como pocas, el proyecto se transformó en realidad hace once años, “partimos con doscientos treinta y ocho niños y hoy tenemos más de mil”.

¿Piensas que la reforma es ideológica?
Absolutamente. No tiene otra justificación, si el gobierno estuviera convencido de cómo lo quiere hacer hubiera partido con los colegios que dependen de ellos. Los papás siempre buscamos la mejor relación precio-calidad, si algunos hacen el esfuerzo de pagar una pequeña mensualidad es porque saben que lo vale. Lo que hay que mejorar es la calidad de la gestión, que no solo significa el cómo distribuir los recursos, sino cómo estos impactan en resultados.

¿Por qué se instaló tan fuerte la idea de que los sostenedores solo buscan el lucro?
La gente asocia que cualquier profesional que no sea profesor quiere lucrar y de una forma tal que no justifique su gestión, sino que se está robando la plata de otros. Es un problema de mentalidad. Los que comenzamos con el proyecto del colegio somos profesionales de distintas áreas, lo que nos permite tener una visión de la educación mucho más integral. El peor error que cometió el ministro Eyzaguirre fue decir que a los colegios particulares subvencionados nos iba a quitar los patines para que corriéramos en las mismas condiciones que los colegios públicos. Debió haber dicho: “le voy a poner patines a los colegios públicos para que se nivelen con los demás”. Un padre que elige un colegio donde tiene que pagar exige resultados, es obvio.

¿Por qué crees que los colegios particulares subvencionados debieran seguir?
Porque además de una mayor supervisión sobre la gestión que hace el profesor en las salas de clases, hay planificación curricular, se sabe cuáles son las habilidades de los alumnos, no hay paros. Un día que un niño no tenga clases es un día perdido. Más de quinientos niños nuestros no pagan nada en el colegio, por lo que todo lo que puedan recibir de nosotros es muy valioso para ellos, son chicos en situación vulnerable. Para mí, la educación no solo impacta en lo económico, sino también en el desarrollo de las personas. Desde chica quise tener un colegio gratuito para los niños que estuvieran comprometidos con su propio desarrollo. Hay que estar siempre estudiando, lo que sea, mantenerse despierto, por eso hace un par de años hice un máster en gestión educacional para seguir aprendiendo. Todo es perfectible y mejorable, sobre todo en el ámbito educacional.

¿Cómo seleccionan ustedes a los niños que no pagan?
De los más de mil cien niños matriculados que hay en el colegio, más de quinientos no pagan nada porque son alumnos prioritarios. Nosotros no seleccionamos ni por notas ni por condición socioeconómica, solo pedimos que los padres vayan a la charla que da nuestra rectora, Carmen Ormazábal, y que adhieran a nuestro proyecto educativo y a nuestro reglamento interno. El ministro no sabe que gran parte de los colegios de provincia se hacen cargo de un alto número de niños vulnerables que la educación municipal no acoge. Nosotros somos un colegio exigente, se respetan los horarios, las reglas están claras. Por orden de llegada los niños se van inscribiendo y es fundamental el compromiso de los papás y los alumnos.

¿Quién regula el funcionamiento de los particulares subvencionados?
La Superintendencia de Educación que es súper exigente con nosotros en su supervisión. Debemos tener todo en regla: contratos, pago de imposiciones, infraestructura del colegio, número de profesores, entre otros. Los que tiene que salir del sistema educacional son aquellos que no cumplen con lo que se pide, o no entregan un buen servicio. No basta con hacer las cosas, hay que hacerlas bien. El alumno debe aprender y debe desarrollarse integralmente según las potencialidades que tenga. Los niños deben ser capaces de elegir, y no decir “es para lo que me alcanzó”.

¿Qué es lo que ustedes piden hoy?
Estamos ciento por ciento de acuerdo con que necesitamos una reforma educacional, nuestros niños requieren del compromiso de Chile por darles una mejor educación. Nuestro nivel educacional como país debe mejorar, no solo preocuparnos de los contenidos, sino del desarrollo de las habilidades que es algo más profundo, debemos aspirar a una mejor educación. El punto es cómo parto, de modo que vaya impactando de verdad en el resultado. Hoy creen que quitando la razón social a los colegios subvencionados y transformándolos en fundaciones o corporaciones sin fines de lucro, mágicamente las cosas van a cambiar. Hoy los municipales y subvencionados reciben la misma subvención por alumno, incluso a los municipales les pasan los edificios mientras que nosotros tenemos que financiar ese ítem. No miden que nosotros entregamos una educación integral, que también incorpora a la familia, que hacemos talleres, que financiamos nuestros edificios, que tenemos que tener buenos resultados académicos, si no, no podríamos seguir en el sistema.

FIDE Y CONACEP

Existen dos agrupaciones, la FIDE que es la Federación de Instituciones de Educación Particular que, en la actualidad, agrupa a más de ochocientos colegios particulares subvencionados y pagados en nuestro país, mientras que la Conacep es la agrupación gremial del sector educacional más importante de Chile que reúne a sostenedores de colegios particulares, tanto subvencionados como pagados.

Ambas instancias postulan que es un error la intención del Estado de barrer con los subvencionados. Lo inconcebible de llevar adelante una costosa propaganda estatal que llama a los padres a matricular a sus hijos en colegios públicos, la misma semana en que muchos de ellos están en paro, mientras que los colegios particulares subvencionados siguen cumpliendo con orden, disciplina y responsabilidad su labor.

“Creemos que la reforma debiera partir en los colegios municipales. Que estos demuestren que son capaces de entregar un buen producto gratis versus un colegio que está cobrando. Partan y demuestren que lo pueden hacer. Difícilmente alguien va a comprometerse como lo hacemos nosotros en Alta Cumbre. El colegio es nuestro proyecto de vida y es lógico que recibamos una justa remuneración según nuestra gestión y desempeño”.

¿Qué es el copago?
Es la mensualidad que aportan voluntariamente los padres a la educación de sus hijos. Este monto mensual se acuerda con el centro de padres y todo lo que es el consejo escolar. Pero, adicionalmente, todos los alumnos que son calificados como prioritarios no pagan por ley. Nosotros, además, tenemos que entregar un número de becas que las cubre el sostenedor y debemos tener un quince por ciento de alumnos vulnerables. Nadie se hace millonario con estos colegios, salvo los “megasostenedores” que tienen muchos colegios (que están en Santiago); aquí en provincia nadie se hace rico, solo hay que hacer bien el trabajo.

ALTA CUMBRE

Es un colegio de excelencia académica, rango que otorga el Ministerio de Educación, que hoy se encuentra forzado por la reforma a cerrar o transformarse en un colegio particular pagado. “El cambio de reglas en el juego nos impone requisitos y exigencias que nuestro colegio no puede cumplir y si nos transformamos en un colegio pagado habrá muchos de nuestros alumnos que no podrán seguir junto a nosotros”.

“Durante todos estos años hemos apostado por la calidad del aprendizaje, en nuestras salas de clases contamos con Wifi, pizarras digitales, datas, tecleras, etc… Buscando siempre estar al mejor nivel para nuestros alumnos. Además, tenemos alrededor de cien niños integrados que no es solo que vengan al colegio, hacemos que se sientan incluidos de verdad. Esto requiere de un grupo especializado de profesionales que busca sacarlos adelante. El niño está obligado adesarrollar su potencial.

¿Cuáles son tus sentimientos respecto del posible cierre del colegio?
Muchas veces dan ganas de tirar la toalla por los comentarios malintencionados. Supieran muchos el trabajo que hay detrás de estos colegios. Nuestro único pecado fue haber crecido, tener una demanda superior a la oferta. Es injusto, hicimos todo según las condiciones que se nos exigían. Partimos en un sitio eriazo de la ciudad, construimos un edificio de tres pisos, tenemos cien familias trabajando, una comunidad educativa vigente activa, hacemos un trabajo de desarrollo integral. Aquí hay endeudamiento de particulares, no del Estado.

 

“El peor error que cometió el ministro Eyzaguirre fue decir que a los colegios particulares subvencionados nos iba a quitar los patines para que corriéramos en las mismas condiciones que los colegios públicos”.

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