Tell Magazine

Entrevistas » Cultura

EDICIÓN | Enero 2015

Arcángeles en Rapa Nui

Paola Yancovic Domenech, escultora
Arcángeles en Rapa Nui

La artista nacida en Viña del Mar, que reside en Santiago, heredó la empresa de fundición de su familia y gracias a su creatividad descubrió cómo sacarle partido al material a través del arte.

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza de Paola Yancovic

Al verla alta, rubia, bronceada, jamás pensarían que Paola Yancovic Domenech adora ponerse el overol, encender los fuegos y fundir el hierro, el aluminio y otros materiales que luego empleará para crear hermosas esculturas. Importantes salas capitalinas han sido sede de sus exposiciones y también la Isla de Pascua, donde, el 2014, logró hacer realidad un particular proyecto que denominó Hitu Merahi (Siete arcángeles).

Paola nació en Viña del Mar hace cuarenta y seis años. Luego estudió publicidad con mención en creatividad en la Universidad del Pacífico de Santiago, carrera que no ejerció, pues se hizo empresaria y artista. Desde muy niña comenzó a moldear sus primeras piezas en la fundición de su familia, una de las más antiguas del país, que ahora dirige. “Mis abuelos llegaron de Italia y en Chile montaron tres fábricas diferentes, una de sombreros, una de telas y la fundición. En la época de mis abuelos paternos se fundían cañerías y tuberías para la construcción hasta que llegó el plástico y ahí mi papá le dio un giro a la empresa y la transformó en fundición artística. Empezó creando pilas de agua, bancos, rejas, faroles, etc. Cuando él falleció, repentinamente, fue terrible, pero los hijos nos hicimos cargo de todo y la empresa continúa marchando”.

Allí aprendió las ancestrales técnicas de moldeado y fundido en arena, claves para su desarrollo en las esculturas. Poco a poco, fundiendo hierro, aluminio, maderas, carbones y óleos, trabajó con las formas que podría lograr con la combinación de estos elementos. Siguiendo su camino de búsqueda, logró integrar metal con maderas, raíces y piedras del norte y sur de Chile que recolectaba.

Quien fue vital en influenciarla por el camino del arte fue Lily Garafulic (QDEP), su tía abuela, reconocida escultora y artista, ganadora del Premio Nacional de Arte (1995) y que, además, fue directora del Museo Nacional de Bellas Artes. Cuando falleció el papá de Paola, Sergio Yancovic, se hicieron muy amigas. Lily le transmitió su experiencia en el mundo de la escultura y le ayudó en la búsqueda de su identidad como artista. “Antes de morir, Lily me hizo prometerle, que conocería la Isla de Brac, en Croacia, tierra originaria de nuestra familia, de la cual me inspiré para realizar mi Exposición 900ª. La segunda promesa que le hizo fue conocer Rapa Nui. “Al estar en la isla y tener una serie de experiencias, comprendí por qué me pidió que fuera. La energía mágica que había en la tierra y su gente, fueron la inspiración para crear mi más grande obra Hitu Merahi (Siete arcángeles)”.

¿Qué gatilló tu inicio en la escultura?
Cuando murió mi padre, hace doce años, fuimos a dejar sus cenizas a San Pedro de Atacama y en ese lugar había unas maderas y raíces que me llamaron mucho la atención. Así que las traje a Santiago sin saber bien para qué. Cuando tomé la fundición en mis manos, se me ocurrió fundir el metal con los materiales que traje y aparecieron mis primeras esculturas con la unión del fuego, la tierra, el aire y el agua. De hecho, hoy sigo empleando estos recursos, pues trabajo, principalmente, con piedras, maderas y raíces que voy recolectando en mis viajes por Chile, que fusiono con el aluminio.

¿Cómo es el paso a paso?
Lo primero es tener una idea y anotarla, luego reviso mis maderas y piedras y al mirar sus formas, selecciono las que están acorde a mi proyecto. Las maderas las tallo para darles la forma que quiero y, al mismo tiempo, escojo las piedras perfectas para realzar la obra. Aparte recolecto carbón y piedras pequeñas para lograr la textura que deseo. Después preparo el aluminio calentándolo a novecientos grados y lo chorreo rápidamente sobre mis piezas. En todo esto me puedo llegar a demorar hasta ocho meses. Mi estilo es contemporáneo y abstracto, muy libre, donde fluyen las energías de los cuatro elementos.

HITU MERAHI

La exposición en Rapa Nui fue inaugurada el 29 de septiembre del 2014 y está compuesta por siete arcángeles de metal fundido de entre sesenta y siete y doscientos dos centímetros de altura que se colocaron en un lugar estratégico, ceremonial, de cara al mar. La obra forma dos círculos de, aproximadamente, siete metros de diámetro cada uno. Ambas figuras unidas representan un número ocho, cuya forma horizontal es el símbolo del infinito. Está el arcángel Miguel, con su rayo azul nos trae protección, voluntad, fe y poder; el arcángel Jofiel, con su rayo dorado, nos da la iluminación y sabiduría; el arcángel Chamuel, con su rayo rosa, nos brinda el amor, la caridad y cohesión; el arcángel Gabriel, con su rayo blanco, nos entrega la belleza, pureza y ascensión. El arcángel Rafael, con su rayo verde, nos trae salud, curación y verdad; el arcángel Uriel, con su rayo oro-rubí, nos da la paz, la prosperidad y el suministro, y el arcángel Zadquiel que, con su rayo violeta, nos trae la transmutación, libertad y misericordia. Cada arcángel tiene un ejército de ángeles idénticos, que se encargan de hacernos llegar estos dones.

¿Es una muestra permanente o temporal?
No es una exposición temporal, es un espacio que se llamó Hitu Merahi y es la primera exposición permanente contemporánea que une mis trabajos con los trabajos de los escultores isleños, Pau Hereveri, Jonny Huki y Petero Huke. Así, con esta unión de artistas del Chile continental e insular se armó un lugar mágico de contemplación y meditación, tanto para los isleños como para los turistas.

¿Dónde te gustaría montar una exposición similar y cuál es tu próximo desafío?
Mi próxima exposición me encantaría que fuera en San Pedro de Atacama y mi siguiente desafío es montar una pequeña fundición en Rapa Nui para terminar mi proyecto de Hitu Merahi. Con esto pretendo poder enseñarles la técnica del fundido, no solo como una nuevaherramienta de trabajo para hacer arte, sino también como una manera de contribuir con el medio ambiente, pues al ocupar como materia prima los desechos de aluminio (reciclando las latas y otros) estarían ayudando con el gran problema de basura que hay en Rapa Nui.

 

“Con esta unión de artistas del Chile continental e insular se armó un lugar mágico de contemplación y meditación, tanto para los isleños como para los turistas”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+9+6   =