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EDICIÓN | Enero 2015

La vida en flor

Verónica y Francisca Lira, floristas
La vida en flor

Las hermanas Lira Hernández llevan toda una vida dedicada a la floristería. Comenzaron cuando el oficio era completamente desconocido en el país y siguen vigentes, pues hacen definitivamente lo que les más les gusta. Con un trabajo depurado invitan a apreciar y valorar el elemento noble con el cual ellas trabajan: la flor

por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.

Veronica estudió paisajismo, Francisca arte, y por esas casualidades de la vida, desde hace treinta años son floristas: las Lira. Recuerdan que cuando empezaron no existía el oficio en Chile, y que sus primeros arreglos fueron con flores silvestres, flores de potrero, porque el cultivo de flores comenzó, por estas latitudes, muchos años después.

Francisca cursaba arte en la Universidad Católica, cuando decidió partir a hacer un curso de floristería en la prestigiosa escuela londinense Constance Spray y fue, en ese mismo viaje, paseando por París, que vio en una vitrina un arreglo precioso de flores blancas en un canasto, “ahí supe que quería dedicarme a esto el resto de mi vida”.

De regreso se metieron de lleno en el tema y constataron que sólo existía una variedad acotada de flores, que se alambraban sin agua, “fuimos de las primeras en estudiar esto, sólo existía la gente de la pérgola y un par de personas más”, comenta Verónica.

¿Cómo ha evolucionado su oficio en estos treinta años?
Francisca: Ha sido paulatino, hemos ido creciendo de a poco. Al principio, por cada arreglo que nos pedían, debíamos partir a comprar flores. Al comienzo funcionábamos en nuestras casas, luego debimos arrendar un lugar y ya hace un tiempo tenemos nuestra tienda donde importamos muchos de nuestros productos, floreros y flores artificiales de muy buena manufactura.
Verónica: Cuando comenzamos en esto armábamos los arreglos con mallas de gallinero, no existía el oasis. De a poco empezaron a pedir más flores, se ha ido difundiendo de boca en boca y ha sido con un efecto multiplicador.

ASESORÍA PROFESIONAL

Ese conocimiento adquirido tras tantos años de oficio, va de la mano de la confianza que depositan en ellas sus clientes. “Hay una trayectoria que nos avala, y la gente sabe que nuestra propuesta siempre será lo mejor posible. Nuestro control de calidad es todo el público que ve ese arreglo, ese ramo, así que jamás vamos a proponer algo con lo que nuestro cliente no vaya a quedar bien, porque las primeras que quedan mal somos nosotras”, dice Francisca.

Realizan un trabajo depurado, “porque no se trata de poner todas las flores, ni todos los colores, nosotras presentamos un proyecto, una propuesta elaborada como un concepto global, pensada para lograr una atmósfera, trabajamos desde lo más mínimo, hay una elaboración de la idea que es mucho más profunda”, asegura Verónica.

¿Son mañosas a la hora de elegir flores y colores?
Francisca: Absolutamente, y no sólo a la hora de elegir las flores y los colores, sino también a nuestros proveedores. Para nosotras la calidad es un tema fundamental.
Verónica: Nosotras vamos al mercado muy seguido, es básico ir, porque te enteras de las novedades. Hay una selección, una maña y es muy importante el ojo a la hora de decidir los colores, muchas veces una misma variedad varía su color dependiendo de la finca, especialmente las rosas.

¿Qué flores dirían están in y cuáles out?
Francisca: No nos gusta el concepto de in y out, las flores no pasan de moda, hay tendencias, todo va a depender de cómo las uses. Una flor muy noble que ya no se usa cómo antes y a la que le salió muy buena competencia al paso es el clavel. La hortensia, en cambio, volvió, es una flor preciosa, noble, versátil, de buen tamaño y colorido, y en Chile hay una muy buena producción.

Si de novedades en floricultura se trata, está el allium, una variedad de cebolla, muy grande, que a las Lira les fascina. “Hay flores maravillosas que afuera se utilizan muchísimo y que aquí no han llegado, pues topan con las regulaciones del SAG y puede tomar hasta cinco años importar una semilla nueva”, cuenta Verónica.

¿Qué pasa con los colores de moda?
Verónica: Los tonos verdes son una cosa relativamente nueva en el mercado y también han salido muchas flores azules y celestes que son lindísimas. Variedades de delphinium, escabiosis, aster y lisianthum.

Pese a conocer la tendencia, Verónica y Francisca buscan escapar de ella con una propuesta mucho más personal. “Hay floristas a los que admiramos y ellos han sido súper inspiradores. Nos han influenciado en el sentido de seguir nuestra propia intuición porque hemos visto en su trabajo algo muy propio, un sello personal que es el que nosotras buscamos”.

¿Y cómo definirían su sello?
Verónica: Yo diría que son varias cosas, una es que detrás de todo hay un concepto, nada es casual, desde la selección del contenedor hasta la elección del colorido, pero que no siempre es la misma. Esa combinación de colores se hace al momento de la compra, por eso es tan importante para nosotras ir al mercado. Creo que el sello es algo muy intuitivo, hay un punto en el que uno se separa de la regla, del libro. La clave es andar con los ojos bien abiertos porque a veces nos inspira un potrero lleno de yuyos o cómo el musgo se pega a la rama en la Patagonia, y todas esas imágenes, en algún momento, aparecen en nuestro trabajo. Asimismo, el tema de la calidad para nosotras es básico, el trabajo debe estar bien hecho, y se debe entender lo que se está haciendo, por lo que cada elemento que se usa sí importa.

LA TIENDA

Ubicada en Gran Vía 8113, Vitacura, la apertura de la tienda respondió a una necesidad del mercado. “En Chile sólo había cosas muy básicas, floreros de vidrio, cilindros, entonces cuando quisimos hacer cosas más elaboradas, nos dimos cuenta de que no había dónde comprar. Partimos trayendo canastos bonitos y de a poco hemos ido incorporando elementos. Hoy viene llegando un embarque de ánforas gigantes y floreros de cristal y cerámica en colores espectaculares”, dice Francisca.

¿Qué pasa con las flores artificiales?
Verónica: En la medida que incorporamos elementos también fuimos trayendo flores artificiales. Son una artesanía de muy buena calidad y que responden a algo práctico. Las que traemos son una selección de colecciones de muy buenos diseñadores y están bien logradas. Las flores artificiales son ideales, por ejemplo, si tienes una segunda vivienda, llegas el fin de semana y no tienes que andar preocupándote de ellas. Lo mismo si quieres dar un punto de color a un rincón de tu casa; para eso vienen muy bien las flores artificiales. Son, sin duda, una excelente solución para los hoteles.

¿Y dan la talla de una flor natural?
Francisca: La flor natural es incomparable. Un matrimonio siempre va a ser con flores naturales, lo elegante es hacerlo así. Tienen esa cosa del instante, duran el tiempo que están ahí y después se acaban, son efímeras, están vivas y tienen una luz propia. Por muy buena calidad que tengan las flores artificiales, carecen de vida y eso se siente.

 

“La flor natural es incomparable. Tienen esa cosa del instante, duran el tiempo que están ahí y después se acaban, son efímeras, están vivas y tienen una luz propia”, Francisca.

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