Llevan más de diez años radicadas en Chile y en vez de lamentarse por no poder consumir cerveza checa, decidieron elaborarla de manera artesanal. Dos amigas, que se transformaron en socias, y que hacen de la cebada malteada, el lúpulo y el agua su bebida para el alma.
por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló B. / Agradecimientos a Pamela Pollak por el maquillaje y a restaurante Prego San Pascual.
Para asombro de muchos, no son los alemanes los principales consumidores de cerveza en el mundo. Pese a que en Múnich se celebra anualmente Octoberfest —fiesta de la cerveza— por ahí muy cerca, en República Checa, llevan la delantera si de consumo per cápita se trata. Fue un checo, el músico Jaromír Vejvoda, quien compusiera, allá por la II Guerra Mundial, la recordada polka Skoda Lasky —Barrilito de cerveza— dando cuenta de la importancia que entrega esa nación a la bebida.
A más de 12,750 kilómetros de su país natal, Lucie Drahosova y Monika Dvorakova, amigas checas radicadas en Chile hace más de diez años, mantienen viva esa tradición y elaboran, en su pequeña fábrica de La Reina, un producto originario: cerveza Slavia.
“La idea nació por una necesidad. Echábamos mucho de menos nuestra cerveza, que es tipo Pilsen, así que decidimos elaborarla en casa”, cuenta Monika. Con grandes ollas de cocina y un buen quemador pasaban varias horas para producir solo veinte litros de esta bebida, diez eran para Lucie y diez para Monika. Claro que tanto tiempo invertido se consumía rápidamente, pues la bebida tenía gran aceptación entre sus familiares y amigos.
¿Cómo aprendieron a elaborar cerveza?
L: Para mi cumpleaños, Monika me regaló la inscripción a un curso en Mundo Cervecero. Recuerdo que cuando llegamos nadie daba un peso por nosotras, éramos las únicas mujeres, y somos de las pocas que hoy en día estamos elaborando cerveza artesanal.
Pero la idea era producir cerveza verdaderamente checa, así que cuando decidieron profesionalizar el oficio viajaron a Praga y tomaron un curso con un reconocido maestro cervecero en el Czech University of Life Sciences. De ese día a la fecha han pasado tres años y hoy elaboran mil doscientos litros mensuales de cerveza artesanal, de tipo lager, con materias primas importadas directamente desde el viejo continente.
LAS VARIEDADES
Orgullosas de poder transmitir parte de su cultura, “dado que los checos somos los consumidores número uno de cerveza en el mundo y allá esta bebida es más barata que el agua” —ríe Lucie— pasan mucho tiempo en su pequeña fábrica preparando la bebida y perpetuando el idioma.
“Nos costó harto, pues la idea era buscar la verdadera receta checa, pero el camino que elegimos no fue fácil. La cerveza que estamos haciendo, de tipo lager, no es común entre las propuestas artesanales, pues sus tiempos de fermentación, de maduración, son bastante prolongados y se necesitan temperaturas bajas y muy controladas. Es una bebida muy fina y delicada, por ende, no permite ningún error”, aclara Monika.
No solo se trató de lidiar con el camino difícil, sino además, toparon con un problema no menor, ya que a los chilenos no les gusta la cerveza tan amarga: “tuvimos que modificar la receta original, pues la cerveza checa es muy lupulizada y es el lúpulo el que le da el amargor”, cuenta Lucie.
Fue así como empezaron a producir dos variedades, la bohemian lager y la dark lager. “Nuestra cerveza es más seca, muy cristalina y liviana, especialmente la rubia. Tenemos, sin embargo, clientes adictos a la dark lager y fue esta cerveza la que recibió medalla de bronce en la Copa Cervezas de América que se realizó en Temuco y donde participaron más de quinientas cervecerías de quince países”, dice orgullosa Monika.
¿Al igual que el vino, la cerveza sirve para el maridaje de las comidas?
Absolutamente, el chileno está aprendiendo a tomar cerveza, se ha vuelto más curioso y cada vez hay más catas donde te enseñan sobre el maridaje de la cerveza con los alimentos. La cerveza lager, por ejemplo, es muy fácil de maridar, es un complemento perfecto para acompañar los platos. La rubia viene muy bien con carnes blancas, pastas, pizzas y un sándwich; en cambio, la dark lager complementa perfectamente comidas picantes, carnes rojas, ahumadas y postres con chocolate.
Hoy ellas no solo elaboran la cerveza en un proceso manual, sino que además la envasan en botellas de 330 cc y barriles de treinta litros —tamaño femenino como le llaman—, y distribuyen en importantes restaurantes: Prego, Don Peyo, Happening, El Establo, Nueva Baviera y Opera Catedral, por mencionar algunos.
MUJERES EMPRENDEDORAS
Valientes, por decir lo menos, fueron estas socias que decidieron incursionar en un negocio bastante monopolizado en nuestro país. “Nos reunimos en la fiesta de la cerveza en Malloco, donde llegan mayoritariamente productores de cerveza artesanal, y compararon el mercado cervecero artesanal actual con el de hace veinte años en los Estados Unidos. Aquí las cervecerías pequeñas tienen que abrirse camino porque son pocas las marcas que controlan el mercado. Nosotras apostamos por la calidad y, asimismo, por la sustentabilidad”.
¿Fue difícil emprender?
L: Hay muchas personas que se quedan atrapadas soñando hacer algo, pero no lo hacen. Se imaginan que no tienen toda la plata que necesitan, los contactos, los apellidos, entonces no prosperan, y si nosotras lo logramos ellos también pueden. Hay que construir de a poco la red de contactos, es difícil pero se puede.
¿Cómo hacen de Slavia un negocio sustentable?
M: Creemos que es súper importante traspasar valores a través de nuestra cerveza. Somos una empresa sustentable, que damos mucha importancia al reciclaje, y de ahí surge toda una línea de cosméticos elaborados a partir de la reutilización de las materias primas de la cerveza.
L: Yo soy vegana y en las cervezas artesanales se utilizan algunos productos como la gelatina, o la vejiga de pescado para la clarificación de la cerveza, nosotras los eliminamos y reemplazamos con productos de origen vegetal. Nuestras maltas son todas certificadas, no se modifican genéticamente.
UNA APUESTA SANA
Monika y Lucie están convencidas de que la cerveza hace bien. Aseguran que el tipo de cerveza que proponen tiene muchos beneficios para la salud dado que no es filtrada ni pasteurizada. “Las materias primas de la cerveza, como la cebada y el lúpulo, tienen vitaminas y minerales y su estructura enzimática es beneficiosa. Los checos dicen que la cerveza es pan líquido y cuando tú no la filtras ni la pasteurizas es un producto fresco. Es una bebida refrescante e hidratante, rica en vitamina B”, dice Lucie.
¿La cerveza engorda?
M: La gente tiene esa creencia, pero un vaso de cerveza engorda menos que uno de jugo de naranja, pues es agua en un noventa por ciento.
Además que la carbonatamos naturalmente, así que las burbujitas no hacen mal.
Ambas llevan una vida sana y son muy deportistas, “buscamos hacer una conexión entre el deporte y la cerveza. Participamos de un grupo de corredores y en una carrera de una milla que se llama Beer Mile, cada cuatrocientos metros paras y tomas una cerveza. No solo te refresca, sino además te hidrata porque es una bebida isotónica, y lo más importante de todo, te pone feliz”, concluye Monika.
“Los checos somos los consumidores número uno de cerveza en el mundo y allá esta bebida es más barata que el agua”, Lucie.