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EDICIÓN | Enero 2015

“Hay que ser poco vanidoso con la vida”

Ana María Cummins, ex modelo y empresaria
“Hay que ser poco vanidoso con la vida”

La ex modelo, empresaria y madre de cinco hijos, nos contó de su más reciente proyecto junto a su hija Colomba e hizo un balance de sus últimos años, donde cerró las puertas de su oficina y abrió las de su hogar.

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A.

“Cuando tuve a mi último hijo, a una edad bastante madura, a los cuarenta y dos años, decidí que le iba a dar un giro a mi vida. En la fundación Alter Ego tenía la posibilidad de delegar el trabajo a una directora y una gerente general con la camiseta bien puesta. Cerré la productora que tenía con mi socia y la empresa de bijouterie. Estaba muy cansada”. Así reflexiona Ana María Cummins, sobre estos últimos seis años —edad de su hijo más pequeño, Armando—, sentada cómodamente en uno de los sillones de su casa en La Dehesa, donde cuatro enormes sauces enmarcan el jardín de una terraza pintada de mil colores que parece sacada de un fresco. “Eché de menos al principio mi trabajo, pero ahora estoy feliz, muy dedicada a mi casa, a mis niños, a mis nietos; por primera vez estoy gozando la maternidad desde otro punto de vista. Soy una persona a quien le gustan muchas cosas; desde niña tuve la sensación de que no me alcanzaría el tiempo en la vida para aprender todo lo que me interesa. Hoy he tenido la oportunidad de estudiar todo eso que uno piensa ‘algún día lo voy a hacer’, hago pátinas en madera, en muebles, he estudiado inglés, literatura e historia”.

¿Algo así como unas largas vacaciones?
No creas, porque te haces cargo de muchas cosas también, siempre al lado de uno hay alguien con problemas, alguien que necesita ayuda y eso a mí me gusta, feliz lo hago.

Pasaste mucho tiempo expuesta a la vida pública, ¿de qué disfrutas hoy?
Me gustan mis domingos, cuando vienen todos los niños de mi marido y los míos a almorzar. Sentir que toda mi familia está reunida, pasándolo bien y que yo los puedo atender, eso es lo que más disfruto, con mis hermanos, con mis padres, es ahí cuando estoy plena. En mi casa es donde puedo leer, puedo pintar, bordar y recibir a los niños.

EL CABLE A TIERRA

Ana María esta disfrutando de una merecida pausa en el camino, considerando que comenzó a trabajar como modelo a los dieciséis años (edad en que también quedó embarazada de su hija Colomba) y no paró más. A los veinticinco ya era madre de cuatro hijos y su ritmo de trabajo era arduo: “el tema del modelaje es súper pesado, éramos muy pocas modelos en esa época, trabajábamos como ‘la vendedora del circo’, pues teníamos que hacer de todo. Yo viajé harto, hice campañas publicitarias en España, en Francia, en Italia”, recuerda.

Junto a su trabajo como modelo, en 1994, le tocó formar, siguiendo los pasos de Bárbara Lyon, la Fundación Alter Ego para el cuidado de niños con parálisis cerebral. Bárbara y su ex marido, Andrés Allamand, habían compartido la misma experiencia de Ana María y su ex marido Miguelo, la de tener un hijo con parálisis cerebral como resultado de asfixia por inmersión. Hoy, Ana María ocupa el cargo de vicepresidenta de la fundación, pero hace seis está retirada de la labor diaria.

¿Qué rescatas de tu experiencia en Alter Ego?
Es un trabajo maravilloso, un cable a tierra enorme, pero tremendamente desgastador porque dependes de la voluntad del resto y eso es muy cansador; vas llegando a final de mes y no sabes si vas a tener para pagar todos los sueldos. Nosotros contamos con un equipo permanente, que es muy caro, y muy poco voluntariado, porque necesitamos gente muy entrenada para tratar con nuestros niños.

Aunque el financiamiento siempre es un dolor de cabeza, dice estar muy contenta con la labor realizada estos años en la fundación, la que se ha transformado en un referente a nivel nacional. “Alter Ego hoy es un centro modelo para la parálisis cerebral, nuestros profesionales organizan congresos y conferencias, tenemos listados de estudiantes que quieren hacer la práctica con nosotros y nos hemos abocado a investigar y a estudiar sobre la comunicación en estos niños”.

SABERSE AFORTUNADA

Ana María se codeó con grandes de la moda. Se refiere a Oscar de la Renta, quien murió hace algunos meses, como “un gran amigo” y es que ella ha sabido combinar muy bien su oficio de modelo, con su rol de empresaria en su (ex) productora Nuestro Mundo y en la Fundación Alter Ego. “Cuando empecé a trabajar en la fundación, me pregunté de qué forma podía ayudar y ahí decidí difundir la labor que hacemos; que se supiera de la parálisis cerebral a través de eventos de beneficencia importantes. Uno de los primeros que sehizo en Chile, fue cuando trajimos a Oscar de la Renta. Era la primera vez que un ícono de la moda venía a Chile con su colección completa”. Fueron muchos años de arduo trabajo en los que Ana María se abocó de lleno a sacar adelante esta fundación, a la que hasta ahora asiste su hijo Sebastián, de veintitrés años, todos los días, después de caer a una piscina y resultar con parálisis cerebral a los tres años de edad.

¿Cuál ha sido tu mayor desafío en la vida?
Cuando tienes un hijo como Sebastián es una lucha constante contra la pena y el dolor que te provoca tener un hijo en esas condiciones; esto no se trata de que tuvo el accidente y pasaron unos años y tú logras salir, no es así. Yo constantemente tengo que pelear contra la pena que me da ver a mi hijo. El desafío de mi vida es ese, encontrar la parte positiva, buscar la felicidad en el camino que a mí me tocó y saber que sí soy afortunada, y no es fácil. Descubrir, a pesar de todo, la nobleza de la vida.

¿Te has apoyado en alguna herramienta en particular?
El camino es uno y hay distintas formas de caminarlo, la espiritualidad es importante para mí, para otra persona puede no serlo. Yo creo que uno tiene que ser poco vanidosa con la vida, entender que tú no eres más importante que el otro, tienes que bajar el moño, entender que es lo que te tocó. Lo importante es saber que te vas a equivocar mil veces y entender que la vida es así. No existe la perfección, el marido nunca va a ser el hombre ideal, tiene sus cosas buenas, sus cosas malas y uno tiene que aprender a vivir con eso, nada es perfecto, es más bien al revés.

SU ÚLTIMO PROYECTO

A sus cuarenta y ocho años tiene un cuerpo de treinta, nadie pensaría que ha tenido cinco embarazos y una vida plagada de desafíos a todo nivel. Por donde camine, Ana María Cummins deja una huella, mide más de un metro ochenta y tiene una estampa pocas veces vista entre las chilenas. Bien lo sabe su hija, Colomba Urruticoechea, de treinta y un años, con la que tiene poca diferencia de edad y con la que junto a Natalia Eva, una tercera socia, decidieron dar vida, a comienzos de 2014, a CN Asesoría de Imagen (www.cnasesoriadeimagen. com), inspiradas en el éxito de empresas internacionales dedicadas a este tema. “Hoy en Perú, México, Venezuela y Ecuador, la asesoría de imagen se usa muchísimo. Las asesoras son muy importantes, tanto para un matrimonio como para saber qué ponerte todos los días en el trabajo. Asisten no solo a mujeres y hombres que no tengan el tiempo de ir a comprar, sino a personas que no saben qué les queda bien, ni cuál es la imagen que quieren proyectar”, aclara.

¿Has usado este servicio alguna vez en el extranjero?
Me pasó en una oportunidad en Lima que tenía un evento mucho más elegante de lo que pensaba. Yo soy una persona que, por lo general, prefiero lo formal a lo informal y no sé qué me pasó esa vez que no llevé nada elegante en la maleta. No tenía tiempo de salir a comprar y la gerente de la empresa a la que iba me recomendó una empresa de asesoría de imagen. Los llamé por teléfono desde el hotel y les di algunas indicaciones, como mis medidas, mi talla y que me gustaba la ropa ajustada al cuerpo. En media hora llegaron con tres alternativas de vestido, maquillador y peluquero. Es justamente este mismo servicio el que CN está brindando desde hace un año a personas particulares, empresas y, desde 2015, a hoteles.

 

“Me gustan mis domingos, cuando vienen todos los niños de mi marido y los míos almorzar. Sentir que toda mi familia está reunida, pasándolo bien y que yo los puedo atender, eso es lo que más disfruto”.

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