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EDICIÓN | Enero 2015

Bajo el sol de Rivadavia

La Jabonería Spa, cosmética y aromaterapia natural
Bajo el sol de Rivadavia

Evelyn Campos encontró aquí el lugar perfecto para elaborar, artesanalmente, una serie de productos cosméticos y de aromaterapia, donde prima lo natural. Con más de diez años de experiencia en el rubro, debió rearmarse y surgir entre las cenizas. Hoy, saca cuentas alegres. Su producción se cuadriplicó y sus jabones, a base de aceites puros, hidrolatos y extractos orgánicos, toman fuerza, dentro de una amplia línea de creaciones propias.

por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T

A simple vista parecen chocolates. Una serie de barras en colores moro y crema con incrustaciones de café en grano, lucen sobre pequeños tornos de madera. De intenso aroma y suave textura, estos jabones estimulan los sentidos… y esa es la idea.

Precisamente esto es lo que cautivó a Evelyn Campos. Primero, en su formación y, luego, como emprendimiento. Estudió cosmetología y estética integral. Mientras realizaba uno de los talleres, conoció la aromaterapia a través de una prestigiosa empresa de cosmética nacional y, sin pensarlo dos veces, se especializó en esta área. “Los aromas tienen un por qué y, evidentemente, en la naturaleza nada es al azar. Eso me encantó y lo vi como una oportunidad de negocio, además, siempre quise ser independiente”, enfatiza Evelyn.

Partió en Santiago con un pequeño taller. Al principio elaboró aromas ambientales y, más tarde, incorporó aceites naturales para el cuidado del cuerpo. Así surgió Mi Spacio de Aromas, un emprendimiento familiar que marcó el inicio de una larga historia, pero que con el tiempo sufrió ciertos cambios, al igual que la vida de Evelyn. “Me separé del padre de mis hijas y me quedé sin el taller. La vida en Santiago se me hizo muy difícil en términos económicos, además, no contaba con la posibilidad de crear mi propio invernadero para optar por un producto natural u orgánico, entonces sentí que debía emigrar”.

¿Pensaste en el Valle de Elqui como alternativa?
No. Las cosas se fueron dando solas. Acompañé a mi madre a una feria artesanal en Vicuña y, estando allí, conocí a varias personas que me motivaron a quedarme y así fue como tomé la drástica decisión de trasladarme a esta zona. Con el tiempo compré una casa en Rivadavia, donde además, hoy, tengo mi taller.

¿Un lugar idóneo para tu producción artesanal?
Claro, porque en Rivadavia todo está al alcance de la mano. Retomé el negocio que había comenzado en Santiago, pero esta vez potenciando mi idea original.

¿Cuál fue ese enfoque?
Me concentré en elaborar productos naturales, sin químicos, sin sulfactantes, ni parabenos, nada que dañe nuestra piel. Mi Spacio de Aromas renace hace cinco años con esencias, sales y aceites, es decir, todos los productos que tienen relación con la línea spa. Este emprendimiento se convirtió en el sustento de mi familia.

COSMÉTICA ECOLÓGICA

Aceites, esencias, sales, bombitas efervescentes, geles de ducha, espumas de baño, champú, acondicionadores, cremas, exfoliantes, bálsamo labial, ungüento para pestañas, entre otros, son el resultado de un proceso artesanal, desde la recolección y secado de las hierbas, hasta la maceración, prensado y destilado de sus aceites.

¿Qué utilizas en tus elaboraciones?
En el ungüento de pestaña uso cera de abeja, manteca de cacao, aceite de almendras, aceite de ricino, macerado de manzanilla. En los geles de baño, usamos algas rojas, aloe vera, semilla de linaza…

¿Las hierbas también son protagonistas?
¡Absolutamente! Usamos todo tipo de hierbas y flores: romero, hierba buena, melisa, clavo de olor, canela, caléndula, lavanda, pétalos de rosa, etc. También utilizamos las cáscaras de la fruta, entre ellas, naranja, limón, mango, manzana y uva. De las pepas de las uvas, por ejemplo, hacemos exfoliantes y aceites.

¿Y en el caso de las esencias?
Las esencias son maceraciones y, en nuestro caso, utilizamos aceite de girasol ciento por ciento natural. Este aceite proviene de España y debo comprarlo, pero ya tengo el contacto para adquirir la máquina que nos permitirá producir nuestro propio aceite de girasol.

¿Todo el resto es elaborado y recolectado por ustedes?
Exactamente. No hacemos el aceite porque no tenemos la prensa. Esta es una inversión importante, así que la tenemos contemplada para marzo.

NATURALEZA Y TECNOLOGÍA

Sus estudios de cosmética y aromaterapia se fueron profundizando con la investigación personal y con los experimentos que Evelyn fue descubriendo al mezclar diferentes elementos de la naturaleza. Esto afirma ha sido su gran escuela.

¿Los avances en esta área, también suman como aporte?
Siempre están surgiendo productos nuevos, por ejemplo, este año salió al mercado un conservante natural para evitar la aparición de hongos. Hace muy poco, se dio a conocer otro que proviene del rabanito, con esto quiero decir que los avances son impresionantes y que existe una clara diferencia entre la cosmética casera y la dermocosmética natural. Esta última es una mezcla de lo doméstico con la tecnología existente. De esta manera entregamos un producto natural, pero de buena calidad.

¿Y esa es tu premisa?
¡Exactamente! No utilizo bases químicas, pero sí incorporo la tecnología. Por ejemplo, en el caso del preservante hecho en base al rabanito, no significa que vaya a la feria y lo compre, pues este es un hongo que se extrae y tiene un proceso. Esto es muy parecido a cocinar, porque solo hay que seguir las recetas.

¿Pero son recetas que van variando con el tiempo?
Sí, van cambiando, porque efectivamente la receta base es una, pero si quiero, por ejemplo, hacer un ungüento para pestañas, tengo que cambiar el aceite de coco, que no me sirve, por el de ricino. Al cambiar el aceite, la fórmula ya no es la misma, de manera que hay que experimentar e investigar sobre la estructura del producto. Debo analizar los ácidos grasos, cuánto tiempo tendrá de duración, con qué se puede combinar, si se pondrá rancio, estudiar las cantidades que aplicaré, etc.

JABONERÍA SPA

En el proceso de rearmarse y surgir como el ave Fénix, Evelyn conoció a Ricardo, su pareja, hace algún tiempo y quien, además, comparte las labores de este emprendimiento. “Él es tornero y me ayuda, principalmente, con las tareas pesadas de este trabajo. Fabricó una cortadora especial para los jabones y como artista es muy minucioso”, comenta orgullosa, y agrega que el nuevo brazo de este negocio es la jabonería.

¿Por qué decides priorizar la producción de jabones?
Este es un producto que mezcla la cosmética en función de los distintos tipos de pieles y la aromaterapia. Los jabones se elaboran con aceites y de estas maceraciones obtenemos jabones con aromas y colores distintos.

¿Qué productos utilizas en ellos?
Aloe vera, miel, avena, pétalos de rosa, canela, leche de cabra, café con hierba mate, café con caramelo, manzanilla con caléndula, etc. También hacemos jabones exfoliantes con arcillas de diferentes colores. Usamos vino orgánico con chía, esto corresponde a la línea de vinoterapia, rica en antioxidantes.

¿Cómo trabajas la vinoterapia?
Mientras menos se altere el producto y más propiedades tenga es mucho mejor, por eso usamos un vino puro y concentrado en polvo. Esto permite trabajar con más aceites e hidrolatos.

¿Dónde adquieres la mayor parte de tus insumos?
En mi casa tengo algunos productos, pero como se usan grandes cantidades debo recurrir a mis proveedores. Rivadavia es sector de crianceros, así que la leche de cabra está a la mano y si necesito miel o cera de abejas la compro a un apicultor, lo mismo las hierbas o flores las encargo a los recolectores. Lo importante es que esta zona me brinda todo lo que necesito.

¿Quiénes son tus principales clientes?
Tengo clientes en La Serena, Santiago y Antofagasta, gran parte de los encargos son para spa y centros de terapia. Sería fantástico que masajistas y terapeutas incorporaran estos productos naturales en sus centros, porque me he dado cuenta de que algunos, aún siguen usando químicos.

¿Y para comercializarlos?
El taller está en nuestra casa en Rivadavia y este verano estaremos en la Plaza de Vicuña. También a través de nuestra página www. lajaboneriaspa.com

¿Con todos estos cambios, aumentó tu escala de producción?
Desde que trabajo con Ricardo, la producción cambió. Hoy hacemos cinco mil jabones en una semana y eso significa que nos adelantamos para la venta del verano, algo que sola, ¡jamás pude hacer! Antes no podía responder a la demanda que tenía y hoy, la producción se cuadriplicó. Eso es maravilloso.

 

“Hoy hacemos cinco mil jabones en una semana y eso significa que nos adelantamos para la venta del verano, algo que sola ¡jamás pude hacer!”.

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