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EDICIÓN | Enero 2015

Cobre mongoliano ¿o mejor, más cobre chileno a lo pobre?

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D. Profesor en la Universidad de Chile Director China & India Intelligence Reports smcarrasco@vtr.net
Cobre mongoliano ¿o mejor, más cobre chileno a lo pobre?

Somos reconocidos internacionalmente como productores de cobre; también porque hacemos buen vino. Rojo metal, el cobre, carne y nervio de Chile. Por eso, deberíamos estar advertidos acerca del cobre mongoliano, menú alternativo situado a muy corta distancia de la mesa china, donde se consume buena parte del frágil y volátil salario chileno.

Un par de datos de interés: China consume el 45% del cobre que se produce en el mundo. Es cierto que China está creciendo más lento; su PIB aumentó en 7% el 2014, y tal vez crezca un poco menos este 2015. Es el ritmo más lento de crecimiento que ha tenido el gigante asiático desde 1990; mas, igual agregará USD 700 mil millones a su riqueza (y sin incluir lo que aumentará Hong Kong). El cobre se usa en todo proceso industrial y de desarrollo; en el transporte y en la construcción, y si bien el precio del cobre es muy sensible a toda desaceleración económica, nunca se deja de consumir. Por lo tanto, en el más dramático de los casos, China necesitará a lo menos 250.000 toneladas extras de cobre, así como en años buenos aumentó su consumo de cobre hasta en un millón de toneladas. Dicen los expertos que, en general, el consumo de cobre de un país industrializado siempre está en una correlación de 1.4% porcentual con respecto al crecimiento del PIB. Si China crece al 7%, necesitará entre un 9% y 10% más de cobre. Esa presión de consumo debiera aumentar el precio del cobre, el que debería superar los USD 3.3 la libra hacia fines del 2015.

Nuestro problema es que China podría suplir sus nuevas necesidades con el cobre mongoliano. Mongolia es dos veces Chile: 1,5 millones de km2, aunque tiene apenas cuatro millones de habitantes. Más de un tercio de los mongoles viven en la capital. Un porcentaje importante del resto es población nómade que aún vive dispersa por el amplio territorio de Mongolia, suelo que esconde una inmensa riqueza que poco interesa a los mongoles. Sí le importa a los chinos, que tienen la tecnología, el capital, y las ganas de desarrollar la minería mongoliana. Mongolia tiene petróleo suficiente para impulsar todo proyecto minero; además, posee muy buenas reservas de cobre. Ecuación simple: mucha energía, más harto mineral, es igual a gran cantidad de cobre refinado con bajos costos. Si China aumenta su consumo y eso presiona los precios del cobre al alza, los chinos podrían preferir que les traigan a su mesa cobre mongoliano. Sobre todo si lo producen ellos mismos, con bajos costos y medios de pago locales, ya que ambos países han estrechado los lazos y las relaciones económicas al máximo.

Mongolia no tiene acceso al mar y eso tampoco les importa mucho a los mongoles. Para eso, China tiene ferrocarriles buenos y baratos; y los planes de asociación estratégica y de plena integración sino-mongola van muy bien encaminados. Lección de cómo se hacen bien las cosas.

¿A quién le importa Mongolia en Chile, qué se sabe de Mongolia? A pocos; y esos pocos, a lo más, leen lo que dicen las enciclopedias: Que es lo que queda del antiguo Imperio fundado por Gengis Khan. Que fue parte de Manchuria y, por lo tanto, del imperio chino bajo la dinastía Qing desde 1650 a 1911, luego fue independiente, aunque por breve tiempo, y de nuevo volvió a ser integrado a China. Pero, en 1921, con la ayuda de la Unión Soviética (URSS), volvió a independizarse y tres años más tarde se proclamó “República Popular de Mongolia”, adoptando políticas comunistas y acercándose a Moscú. Sin embargo, en 1991, al disolverse la URSS, Mongolia dio un giro hacia China a la vez que se transformó en democracia constitucional y ahora se llama simplemente Mongolia.

Importante saber mucho más sobre Mongolia, y sobre toda el Asia, la gran zona que sigue creciendo sin contratiempos. Mongolia produce ya unas 250.000 toneladas de cobre fino; la nada, comparado con Chile, primer cocinero mundial de cobre, campeón indiscutido aunque a veces confundido y hasta desorientado. Mongolia en tanto, cocinero joven y con la ayuda de Beijing, espera subir la producción y acercarla al millón de toneladas anuales. De esa manera, ofrecerá su cobre al gusto chino, no importa si en el mercado suban o bajen los precios. Además, con esa producción de cobre, Mongolia entraría a la selección de los diez primeros productores de cobre del mundo. Y termino diciendo lo que siempre me he preguntado ¿Cómo puede ser que nosotros, campeones mundiales, no podamos organizar el club del cobre, y a nuestra pinta? Por otra parte, y por mientras, habría que ampliar el menú de oferta y poner por delante del cobre mongoliano un cobre chileno a lo pobre, bueno, rico y barato.

 

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