Viña del Mar, concebido como el balneario más importante de Chile y emblemático de América del Sur, fue pensado como una Ciudad Jardín y con un balneario protegido por su anfiteatro de cerros, grandes jardines y palmas.
Era una ciudad que contaba con grandes extensiones de playas que la hacían un encanto para tantos turistas que llegaban cada verano, una ciudad que no tenía nada que competir con las ciudades balnearios de Europa, por su fisonomía, geografía y clima.
Hacia la década de los treinta se describe como una gran ciudad, irresistible y moderna, la cual se encontraba equipada con grandes calles, caminos y avenidas confortables, grandes hoteles, chalets residenciales, un gran teatro; además de grandes e irresistibles playas que generan el mayor atractivo de la ciudad como son Montemar, Las Salinas, Miramar y Recreo.
Montemar era ideal para excursiones y paseos familiares, además de grandes caravanas; contaba con un restaurante y extensiones de bosques muy cercanas. Las Salinas era la playa central de todas, más pequeña, contaba con un restaurante y era concurrida por familias y turistas, para descansar y compartir. Miramar fue considerado de la elite o aristocracia de la época, era un balneario que se encontraba a las faldas del Cerro Castillo donde prácticamente era la terraza de grandes palacios y mansiones, contaba con un lujoso restaurante.
Recreo o conocido como Sea Side Park, fue un balneario concurrido por todas las clases sociales, un balneario típico, rodeado por grandes quioscos, jardines, restaurantes, una piscina y gran pérgola, obras que todavía permanecen en el imaginario colectivo. Su piscina era de veinticinco metros de ancho por cincuenta metros de largo, además se practicaban diversos deportes.
Los privilegiados y grandes balnearios que poseía Viña del Mar la hacían la ciudad por excelencia y consolidada al turismo en Latinoamérica. En la actualidad, el balneario de Recreo ha sido transformado y ya no existe su infraestructura. Hacia la década de 1960, con las grandes transformaciones urbanas de mejoramiento y recuperación que vive la ciudad, se termina por consolidar la playa de Caleta Abarca, para concluir con la extensión del gran borde costero que va desde Ocho Norte hasta un poco antes de Las Salinas, en la actualidad la extensión de playa más grande en la ciudad que cuenta con restaurantes, plazas y juegos, lo que le da la condición de gran parque costero.