Amor a prueba. Lunes a jueves 23:45 horas en Mega.
En Argentina y México se llama Confianza ciega, y el original es Temptation island, estrenado hace largo rato, en 2001, con la premisa de aislar a parejas, ex y solteros, todos con aspecto de actores de cine triple X, para poner a prueba la fidelidad. Detalle: los trasandinos lo adaptaron el mismo año del original, mientras la versión mexicana es de 2004. De la veintena de países que ha probado el formato, la gran mayoría lo hizo hace más de una década. Son datos para ilustrar que Chile, en materia de realitys, siempre va en posición colista. Nuestra idiosincrasia conservadora tiene mucho que ver. Aunque los chicos de Protagonistas de la fama (2003) de Canal 13, la primera apuesta local, confesaron más de una vez que durante su encierro había relaciones sexuales, jamás la edición siquiera insinuó aquello. Ahora Mega, que timbró su mejor año en largo tiempo, gracias al éxito de las teleseries turcas, lanza su versión con Karla Constant en la conducción (y en permanente look de despedida de soltera), y Roberto Artiagoitía, el Rumpy, experto nacional en materia de encuentros íntimos y zapateos en la nuca, gracias a su famoso Chacotero sentimental. Si no fuera por la presencia de extranjeros, que siempre parecen notoriamente deslenguados y osados respecto de los participantes locales, Amor a prueba sería aburridísimo. Más allá de los cuerpos esculpidos, los cahuines y los romances bajo fuego, esto es como ver una teleserie mal actuada, mezclada con las típicas pruebas que exigen destreza física. Una gymkana para el corazón y el cuerpo, apta para un público que no le exige demasiado a la televisión, solo entretener con condimentos básicos, y sabores muy populares.