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EDICIÓN | Diciembre 2014

Misionera

Anita Riquelme, jefa Misión País Concepción
Misionera

Con solo veintidós años, Anita Riquelme dirige el proyecto regional de Misión País, que agrupa a más de trescientos voluntarios y que desarrolla actividades evangelizadoras en distintas comunas de la región durante ocho días en enero.

por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D.

Desde hace más de diez años, cada mes de enero y durante ocho días seguidos, miles de estudiantes universitarios se instalan en diversas regiones del país visitando puerta a puerta las casas de las diferentes zonas, evangelizando y compartiendo con todas las personas que tengan oportunidad de conocer. Así funciona Misión País, que agrupa a jóvenes de diferentes universidades e institutos profesionales de Chile con el objetivo de renovar la iglesia. En Concepción, el grupo está liderado a partir de este año por Anita Riquelme y Nicolás Zárate, quienes dirigen el proyecto que se iniciará en menos de un mes en la Región del Biobío.

Anita, de veintidós años, nació en Los Ángeles y llegó a los ocho años a Concepción. Sus padres, Ana Durán y Gustavo Riquelme, se trasladaron a la capital penquista por motivos de trabajo y debió terminar su enseñanza escolar en el Colegio Madres Domínicas. Estando en el colegio y debido a su inquietud por el tema social, colaboró en Un Techo para Chile y al mismo tiempo supo de la labor de Misión País. “Uno de mis primos de Chillán, que vino a estudiar a Concepción, comenzó a participar en el proyecto e invitó a mi hermana mayor. Al poco tiempo, me incentivaron a participar una vez que egresara del colegio, porque en las misiones solo pueden inscribirse universitarios entre dieciocho y veintiséis años”.

Así, tras egresar de cuarto medio, en el verano de 2011, Anita integró el equipo de voluntarios que viajó a Lota, específicamente en el sector que se llamaba Pueblo Hundido y que luego fue rebautizado como Villa El Esfuerzo. “La experiencia fue tremenda. Se formaron muchos lazos con la comunidad, con los tíos, con los niños y jóvenes. Aún conservo amigos de esa época y el ambiente que se generó fue muy positivo”, afirma.

Anita postuló a medicina, pero no quedó inmediatamente y solo lo logró al año siguiente. Ahora está en tercer año de la carrera en la Universidad San Sebastián. “Iba a ser un año difícil para mí. Sin embargo, viví una etapa muy reflexiva cuando fuimos a misionar a Lota, en el sentido de fortalecer el encuentro con uno mismo y con Dios. Así, la experiencia me sirvió mucho para entender por qué no había entrado a medicina ese año y por qué mis planes no habían funcionado”, revela.

A NIVEL LOCAL

En Concepción, Misión País está conformado por más de trescientos voluntarios, pertenecientes a diversas universidades locales. Desde el 10 al 18 de enero, visitarán Punta de Parra, Arauco, Llico, Los Álamos, Punta Lavapié, San José de Colico, Navidad y Chillancito, estas tres últimas de la comuna de Curanilahue, zonas donde compartirán con la comunidad.

El proyecto Misión País en Concepción es financiado por los propios voluntarios, a través de eventos, colectas, donaciones, bingos o fondos de INJUV, y para ello se trabaja de marzo a diciembre. “Incluso ex voluntarios, que actualmente son profesionales, también prestan ayuda económica para el proyecto”, agrega.

Anita Riquelme conforma la jefatura de Misión País en Concepción junto a Nicolás Zárate, quien también estudia medicina, pero en la Universidad de Concepción. “Existe un proyecto hermano que se llama Proyecto País, donde se visita las mismas comunidades que Misión País, pero están encargados de construir según sea la necesidad, por ejemplo, capillas, sedes comunitarias o arreglos de casas particulares. En verano, yo participo de Misión País y en invierno, colaboro en Trabajo País. Con el tiempo, fui adquiriendo responsabilidades en este último, como jefa de Proyectos en Lota, a cargo de los talleres que se dictan a la comunidad. También me desempeñé como jefa de Comunidad, jefa de Construcción o de Escuela. El año pasado me nombraron jefa de Proyectos a nivel regional y este año me eligieron jefa del proyecto a nivel general en Concepción”, detalla.

A su juicio, compatibilizar ambas responsabilidades ha sido complicado, ya que su carrera demanda mucho tiempo y esfuerzo. “Soy estudiosa y exigente conmigo misma. Tenemos nuestro equipo de trabajo y delegamos bastantes funciones, pero se trata de una jefatura y por lo mismo requiere estar pendiente de todo. Al menos este año pasé todos mis ramos y en Misión País hemos logrado tener casi todo listo para las misiones de verano”.

POSITIVA EXPERIENCIA

La incursión de Anita en Misión País ha sido de mucho crecimiento, especialmente en el aspecto personal. “He podido conocer a la iglesia desde una mirada juvenil, con personas de mi edad, que tienen las mismas críticas contra la iglesia que tengo yo, pero que quieren hacer algo para mejorar esta visión, para renovarla. Esto me fue llamando la atención y me ha hecho volver al centro de lo que es la religión católica, que es el mensaje de amor de Dios y la esencia de esta religión”, explica.

“Esta experiencia me ha servido para acercarme más a la iglesia, para aprender a defenderla, para reforzar mi cultura católica y para complementar un poco lo que quiero hacer el día de mañana como profesional. Es como ir formando el sello que quiero imprimirle a lo que haré después y que no deja de ser importante, como la influencia que tiene el médico en la sociedad”.

Para nadie es un misterio que la influencia de la iglesia evangélica es fuerte en muchas zonas vulnerables del país. “Cuando se habla de misiones católicas se tiende a pensar que se va a convertir a la gente, como si ese fuera el fin de la misión. Incluso yo pensaba eso cuando fui la primera vez, pero no es así. Pese a que hay muchas iglesias evangélicas donde vamos, nosotros transmitimos un mensaje que es transversal a cualquier religión: el amor a Dios. Lo esencial es que no vamos a convertir o a convencer a nadie, sino que vamos a escuchar a la gente y llevar a Dios de otra forma”, argumenta.

Anita reconoce que es complicado acceder a la gente, especialmente, cuando se trata de zonas nuevas. “La comunidad es un poco reacia a escuchar a la juventud, pero finalmente se dan cuenta de que se trata de un trabajo de servicio y de ayuda. Para ellos, con todas sus necesidades, igual es importante que alguien sencillamente los escuche y les dé un consejo”.

Las misiones duran tres años en cada zona. “En Lota, por ejemplo, donde estuve desde su apertura hasta el cierre, pude apreciar varios cambios, especialmente en los jóvenes.

Desde su total indiferencia hasta el fuerte lazo que logramos construir con ellos, porque finalmente se dieron cuenta de que nosotros íbamos a compartir experiencias. Todavía mantenemos contacto con ellos”.

SELLO PROPIO

Junto a su co-jefe Nicolás, Anita ha decidido basar su gestión en el mensaje que entrega el Papa Francisco. “Es muy cercano a los jóvenes, humilde, y ha hecho volver la religión al centro. Nosotros intentamos replicar eso en la versión 2015 de Misión País, es decir, ponernos la camiseta por nuestra iglesia”, asegura.

“Hemos intentado sumar a miembros de todas las universidades y en el último tiempo nos hemos acercado a AIEP o INACAP, por ejemplo. Creemos que hay que renovar a la gente, porque además de lo que entregamos a la comunidad, estamos formando muchos futuros líderes católicos que van a ser profesionales”.

El mensaje final de Anita Riquelme es hacer un llamado a los jóvenes a atreverse a participar en este tipo de iniciativas de voluntariado. “La época universitaria es tan corta, y se le puede sacar mejor provecho, al colaborar en este tipo de proyectos. Los jóvenes somos los llamados a hacernos cargo de las cosas que pasan en nuestro país, porque contamos con la energía suficiente y ahora es cuando debemos hacerlo”, concluye.

 

“La comunidad es un poco reacia a escuchar a la juventud, pero finalmente se dan cuenta de que se trata de un trabajo de servicio y de ayuda. Para ellos, con todas sus necesidades, igual es importante que alguien sencillamente los escuche y les dé un consejo”.

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