Desde hace diez años, Ximena Crovetto realiza acciones de ayuda concreta a la comunidad en la época navideña. En su afán, ha reclutado a su familia y amigos, quienes todos los años esperan una nueva cruzada solidaria.
por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D
Todo empezó con una costurera que vivía en Chiguayante, quien no tenía espacio para trabajar. Esa Navidad, Ximena Crovetto reunió los fondos entre amigos y familiares para comprar materiales y construir una ampliación que le sirviera de taller. Llegó a su puerta y se los entregó. Y ese gustito de dar sin esperar nada a cambio, sumado a ver la cara de felicidad de la mujer, hizo que ese empeño navideño no parara más. Cambió los regalos por compartir la Navidad de verdad, dando a los que realmente necesitan.
Eso ocurrió hace diez años, y cada Navidad se le ocurren nuevas ideas que nacen de “señales”, que para ella le da Dios. “Siempre pasa algo o conozco a alguien que gatilla el clic de la acción, y me pongo a trabajar con ese objetivo. De diferentes maneras, he logrado tener una Navidad con sentido cada año”.
EJEMPLO A SEGUIR
La Navidad es una época hermosa, y Ximena ve a toda la gente corriendo en son de los objetos. Para ella, es un tiempo especial para acercarse a la gente, con ayuda material y espiritual. “Siempre he estado conectada con los sectores más vulnerables, por lo que conozco de cerca otras realidades. Y esto me ha llevado a reconocer cuándo y qué puedo hacer por los otros”.
Para ella, el ejemplo de su madre con la gente que trabajaba en su campo, cuando era pequeña; y el de su marido, el ex alcalde y diputado Sergio Bobadilla, con su vocación de servicio, han sido los modelos de acción concreta que ella ha seguido.
Desde 2004, viene desarrollando diversas Navidades. Después de hacer el taller, organizó una Navidad en la caleta de Cocholgue. Se vistieron de viejos pascueros y entregaron regalos a los niños, además de ofrecer una once para doscientos niños.
El año siguiente, regalaron material didáctico para una escuela de Tomé; y luego concretaron una once en Lagunillas, Coronel, en 2008. Para continuar, en 2009, cuando conoció a una señora con dos hijos postrados, de Hualqui. Llegaron el día de Nochebuena con pañales, ropa de cama, etc. Y pasaron la velada con ella. La Navidad luego del terremoto del 27F, pintaron un pesebre en un campamento que se levantó en Coronel. Junto a seis familias, hicieron una misa, cena y les dieron regalos a los niños del lugar.
SEÑALES
Otra Navidad con “señales” la tuvo hace dos años. Los días posteriores al terremoto, se lesionó la cervical y fue operada en mayo. Luego, el 23 de diciembre de 2012, tuvo una fractura de disco vertebral que la dejó inmóvil. Tuvo que esperar por una operación toda esa Navidad, que pasó en una clínica acompañada de su familia. Sin embargo, a la mañana siguiente, la visitaron las Hermanas de María, quienes le cantaron villancicos. “Fue la felicidad más grande; en los momentos en que más vulnerable me sentía, con dolor y sola, llegaron ellas a emocionarme hasta las lágrimas”.
Y el año pasado, no dudó un momento en hacer lo mismo, para entregar a otros la misma alegría que le dieron a ella. Fue con toda su familia y amigos a cantar villancicos la mañana de Navidad, al Hospital Las Higueras, donde su sobrina hacía el internado.
Este año, el sacerdote habló en una misa sobre la construcción de nuevas iglesias y ella, ni corta ni perezosa, arregló, trabajando junto a sus “duendes”, la capilla Dulce Nombre de María, ubicada en el sector El Aromo, Florida, comuna de la que su marido fue alcalde y cercana al lugar donde tiene un campo al lado del de su padre, Carlos Crovetto.
Ximena reconoce una de las señales en el nombre de la capilla, que siente profundamente, porque ella pertenece al Movimiento de Schoenstatt, por lo que se declara “muy mariana”. De hecho, tiene una colección de vírgenes traídas de diferentes partes del mundo.
¿Qué recuerdas de tu infancia?
De mi infancia recuerdo mi vida en el campo, con mis hermanas Paulina, Lucía y Carlita. Casi todos los fines de semana, y el verano, acompañando a nuestros padres. Yo era la sombra de mi papá: arriba de los tractores, limpiando trigo, podando árboles, etc. Mi infancia fue hermosa, simple y rodeada de mis hermanas y primos. Los juegos eran hechos por nosotros mismos y solo había espacio para la creatividad.
¿Qué enseñanzas te dejaron tus vivencias en el campo?
Este periodo de mi vida marcó mi caminar, conocí y quise como a mi familia a los empleados del fundo, no era nada de raro que me encontraran tomando once en casa de Arturo o del Pancho, ellos me mostraron que existía otra realidad, modesta pero muy digna. Una realidad que no necesitaba de mucho para ser feliz. Con el ejemplo de mis padres, especialmente de mi madre, que siempre estuvo pronta a entregar herramientas para mejorar sus vidas, y fue así como becaron a muchos niños para seguir estudios profesionales, o sencillamente les construyeron casas amplias y cómodas. El ejemplo vale más que mil palabras.
INSPIRADORES
¿Cómo surgió en ti tu espíritu solidario? ¿Quiénes te inspiran?
Y como dicen por ahí, mi media naranja, era aún más consciente de la realidad y la pobreza rural, mi marido Sergio. Después de mis padres, ha sido la fuente de inspiración para continuar y transmitir ahora estos sentimientos a nuestros hijos. Ruego a Dios para que ellos hagan lo suyo. Y nuestro ejemplo, todas estas Navidades dedicadas a los demás, trabajando esmeradamente por hacer feliz a quienes lo necesitan, sea ahora su tarea.
¿Cómo se puede incentivar en los niños la solidaridad?
La solidaridad y la generosidad se aprenden “haciendo”, y desde pequeño, dejando de lado las propias necesidades. Dando gracias por lo que se es y se tiene, y así, con el corazón, se va en busca del alimento para el alma. Ese alimento que sacia y llena de dicha la vida. Sentirse útil y con una misión en este mundo.
¿Qué significa para ti la Navidad?
Para mí, siempre es momento de dar, o al menos eso intento, pero Navidad es el tiempo más bello para dar el sí. Ese sí que inspira, ese que le da aún más sentido al Nacimiento de Jesús. Él nació en una cueva, desprovisto de todo. Nosotros también buscamos renovar nuestro compromiso en lugares más necesitados, donde la dicha de compartir Navidad lleve esperanza y alegría.
¿Qué sientes cuando compartes con otros tu Navidad?
Este es nuestro regalo de Navidad. Esto es lo que le da sentido a nuestras vidas. Para nosotros y los amigos quienes nos han acompañado en todos estos años: los Piderit, los Humud, los Torres y los Inostroza.
¿Qué les dirías a las personas que pasarán solas esta Navidad?
Navidad es tiempo de reconciliación, tiempo de compartir, de perdonar y aceptar las diferencias. Ruego poraquellos que no son visitados, aquellos que no ríen o derraman una lágrima por amor y gratitud. Miremos con los ojos de Dios esta Navidad, para llevar amor a los que nos rodean.
¿Qué te gustaría que tus hijos recordaran de ti?
Quizás lo más importante, que amé profundamente a su padre y que mi vida fue un constante sí al servicio de los más necesitados.
“Para mí, siempre es momento de dar, o al menos eso intento, pero Navidad es el tiempo más bello para dar el sí. Ese sí que inspira, ese que le da aún más sentido al Nacimiento de Jesús”.