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EDICIÓN | Diciembre 2014

A la vanguardia

Thomas Kimber, Karün
A la vanguardia

Thomas Kimber se prepara para conquistar el mercado del lujo europeo después de lograr varias páginas en la revista Cosmopolitan de Italia. Poco le importa haber desertado de ingeniería comercial en tercer año; el fundador de Karün le hizo caso a sus instintos.

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A.

Cuando me abrió la puerta de su taller, Thomas Kimber (25), el joven fundador de Karün, entendí muchas cosas: lo innovador del proyecto, la pasión del relato en su sitio web (www.karunshades.com), ese infinito amor por el sur del mundo y, en fin, la consecuencia que hay detrás de empresas que logran certificarse como “B”. En Chile hay poco más de sesenta. Karün, a pesar de estar instalada en un pequeño taller en el Barrio Italia y estar conformada por un equipo de ocho personas, lo consiguió. ¿Cómo? Desarrollando anteojos de excelente calidad con innovadores marcos de maderas nativas y todo tipo de accesorios elaborados en base a materias primas made in Chile. La empresa se conformó como tal el 2012 y ya han conseguido entrar a Ópticas Place Vendome y marcas consagradas como Brooks Brothers y Patagonia. En 2013, vendieron más de mil doscientas unidades solo en Chile y fueron el regalo oficial que hizo el ex presidente Sebastián Piñera a más de cuarenta mandatarios en la cumbre de presidentes CELAC-UE que se reunieron en nuestro país en enero de 2013.

COMPROMETIDO CON UNA CAUSA

Es poco frecuente que un joven de veintitrés años en ese entonces (2012) funde una empresa teniendo objetivos tan claros, sueños tan altos y siendo tan rupturista. “Soy ex alumno del Grange, entré a comercial a la Adolfo Ibáñez, pero después de dos años me salí. Estaba en desacuerdo con el modelo económico que me estaban enseñando, lo único que hacía era alegar y la verdad es que la vida es demasiado corta, uno no debe hacer cosas que no le apasionan. Tuve varias empresas, entre ellas una productora y viajé mucho a Patagonia con mi mamá que es fotógrafa. A mí lo que realmente me hacía sentido era estar conectado con este planeta y, en general, la sociedad nos aleja de ese objetivo, de la conexión con lo natural. Sentía que estaba estudiando en la universidad porque todo el mundo lo hacía, que estaba perdiendo parte de mi juventud en algo que para mí no tenía sentido y dije no más”.

En eso estaba, replanteándose y repensándose cuando sucedió el desastre de Las Torres del Paine en 2011; junto a privados y entes gubernamentales fue uno de los formadores de la campaña Reforestemos Patagonia, la que logró levantar más de un millón de dólares. Al mismo tiempo estaba elaborando la singular manera en que concebiría su marca Karün, la que espera que “esté en los puntos de venta más importantes del mundo”. Al conversar con Thomas y ver la convicción en su mirada es inevitable respirar juventud, talento y propósito.

¿Por qué decidiste formar una empresa de marcos de anteojos de madera?, ¿por qué no botas, sillas o bicicletas?
Porque hace como tres años estaban de moda los anteojos de plástico fosforescente, algo muy sintético y poco natural. Ahí me di cuenta del poder que tienen las modas, y empecé a investigar lo impresionante que es la industria. Es una de las más grandes del mundo y la cuarta más contaminante, después de la minería, la energía y la agricultura. Me pareció fascinante que el anteojo sea un ícono tan visible, lo llevas puesto en tu cara, antes incluso de tus ojos.

Ese fue justamente el punto de partida para, a través de un objeto de moda —una industria que mueve millones de dólares y que tiñe de rojo y azul ríos enteros en Camboya con los desechos de los químicos del teñido—, comunicar un mensaje. “Me di cuenta de que en vez de alegar y echarme a todo el mundo encima, la única manera de generar un cambio es demostrar con el ejemplo, creando una empresa que genere más que el resto, pero de una manera completamente diferente”.

DESDE ADENTO HACIA AFUERA

Una de las características que determinan a las empresas tipo “B” es que su foco no está puesto en generar utilidades, sino beneficios sociales y ambientales. Todo el proceso de producción de Karün es consecuente con tres principios: el cuidado al medio ambiente, el respeto a las comunidades locales y la alta valoración a la propia identidad, de ahí su eslogan: “We look at the world with different eyes”.

“La madera que utilizamos para los marcos es nativa, toda viene de árboles caídos o de demoliciones, ahí hay un concepto de sustentabilidad inmerso. No se tala un solo árbol para nuestro producto, eso es clave. El cuero de salmón de algunos accesorios, son los desechos de las salmoneras”. Thomas es un convencido de que cuando este tipo de productos, con estos procesos de producción y estas materias primas, logran posesionarse en una elite, marcan tendencia y hacia allá apuntan sus dardos. “Tenemos un país increíble con culturas propias que no valoramos y tenemos la misma capacidad intelectual que cualquier ser humano del mundo, pero nos quedamos en exportar cobre y vino, lo que encuentro penoso. Creo que se puede cambiar este modelo usando nuestras materias primas que son espectaculares para desarrollar productos tan buenos como los europeos”.

A LA CONQUISTA EUROPEA

Viene llegando de Italia y Francia, donde está haciendo contactos para abrir canales de exportación. “En marzo estuvimos exhibiendo en la feria Mido en Milán, una de las más importantes en el mundo del diseño en óptica, y nos fue increíble. De hecho, la revista Cosmopolitan de Italia nos nombró una de las seis tendencias mundiales del 2014 en anteojos, hicimos muchos contactos, quedaron muy impresionados, no solo por el anteojo en sí, sino por la filosofía de la empresa”.

Me imagino que para conquistar los mercados más exigentes tiene que haber destreza en términos de diseño…
Quizá el diseño ha sido el desafío más grande y la razón por la que aún no estamos exportando. Entrar a la industria del lujo europeo es dificilísimo, debes aportar un valor muy diferenciado. Ninguna empresa chilena lo ha hecho nunca, tienes una sola oportunidad y no puedes quemarte. Llevamos años mejorando el diseño, creo que ahora ya tenemos lo que se necesita.

¿Y qué se necesita?
Yo creo que la mayoría diseña en base a decir: “oye, hagamos algo choro, hagamos algo distinto”. Nosotros estamos diseñando en base a Chile, a nuestras culturas, a nuestras creencias, basándonos en nuestra única y propia identidad y en ese sentido nuestros diseños no son reproducibles.

El equipo de diseño lo conforma él, una chilena y un italiano. El taller no tiene más de veinticinco metros cuadrados, hay solo ocho personas contratadas de forma estable. El resto de los artesanos de Karün trabaja desde sus lugares de origen y el tema del financiamiento no ha sido menor “Ha sido realmente difícil. Tuvimos dos inversionistas privados que pusieron hartas lucas, yo me he endeudado mucho con bancos y personas. Ahora ganamos el SAF, un capital de CORFO, estamos metiéndonos con unos inversionistas muy buenos de Suecia, Italia y Francia, pero el año pasado debimos abaratar costos, cerramos la fábrica grande y nos vinimos aquí a un taller chico; cambiamos el foco, no vamos a producir tanto, nos vamos a preocupar de afinar el diseño, la marca, menos cantidad pero muy bien hecha”.

Aunque parezca paradójico, tratándose de un producto inspirado y producido ciento por ciento en Chile, todas sus cartas apuntan hacia afuera. Como bien dice su creador, el mercado chileno tiene un comportamiento un tanto extraño. “Si a mí me va bien en Europa, todos en Chile van a querer tener los anteojos Karün”.

 

“Tenemos un país increíble, con culturas propias que no valoramos y tenemos la misma  capacidadintelectual que cualquier ser humano del mundo, pero nos quedamos en exportar cobre y vino, lo que encuentro penoso”.

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