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EDICIÓN | Diciembre 2014

Pureza genética

Alpacas Urania
Pureza genética

Las cuarenta alpacas criadas en Vado Morrillos, Provincia del Limarí, corren animosas entre los corrales y acarician a su dueña como verdaderas mascotas. Todas tienen nombre y obedecen ante un sonido gutural que ella emite suavemente. Estos camélidos de pureza genética viven en el paraíso. Un sitio ideal que María Isabel Donato y su marido Claudio Barrios, eligieron para formar familia y dedicarse a lo que hace cinco años atrás se convirtió en un sueño.

por Verónica Ramos B. / fotografía Eduardo Cerda

Aquí viven hace doce años y aquí también nacieron sus dos hijas, Larriel y Caprisia. Ella es programadora en computación y sicóloga de la Universidad de Guadalajara. Él, estudió arte en la PUC y tiempo después se formó como cineasta en la Universidad de Los Ángeles, en Estados Unidos. Se conocieron en Antofagasta, se casaron y un año después, decidieron buscar un lugar apartado. Claudio renunció a los derechos de sociedad de la empresa familiar de transportes Flota Barrios, vendieron sus pertenencias y compraron una propiedad en Río Hurtado. Se enamoraron de la zona y en cuatro meses construyeron su casa sacada de un cuento.

Ambos se dedicaron a la pintura durante un tiempo y realizaron diversas exposiciones. Más tarde, con una máquina inventada por un amigo, fabricaron jabones fitoterapéuticos, sin embargo, la idea no prosperó. Indagando en otras áreas, Claudio se adjudicó un proyecto FONDART para realizar un documental denominado Patrimonio Histórico Cultural de Coquimbo. Esta investigación les abrió un mundo totalmente desconocido para ellos.

“Reconocíamos los petroglifos en todas partes, pues la zona de Río Hurtado se caracteriza por ello, sin embargo, no lográbamos identificar el animal que los indígenas tallaban en la roca; no sabíamos si era una alpaca o una llama y con este documental constatamos muchas cosas. Descubrimos que las alpacas son una especie endémica y nos fuimos a Perú a visitar a una amiga que las criaba. Investigamos sobre ellas durante un año y constatamos que la pureza genética del animal era lo fundamental para hacer un buen producto. Lo vimos, entonces, como una oportunidad de negocio”, afirma María Isabel Donato.

¿La idea era criar alpacas y producir su fibra?
Así es. Nos enteramos que en Estados Unidos existía un laboratorio llamado Yokum, dedicado a la certificación de las micras, que es el espesor del pelo de la alpaca. Aquí compramos diez hembras preñadas. Esto fue en el año 2009 y así partimos con nuestro proyecto Alpacas Urania.

¿Qué particularidad tienen estas alpacas?
La característica principal es su pureza genética y la calidad de la fibra. Estas son alpacas chilenas llevadas a un laboratorio y trabajadas genéticamente para purificarlas. No están mezcladas con llamas o guanacos. Nosotros tenemos alpacas desde 14 a 29 micras y además algunas tienen rizos y eso le da una proporción distinta. Nuestras alpacas tienen muy buena postura y gracias al clima de esta zona y su alimentación logran una estampa maravillosa.

Partieron con diez alpacas y hoy tienen cuarenta…
Al principio tuvimos que arrendar un macho para poder preñar hembras. Hoy tenemos dos machos alfa certificados y nueve de las hembras están preñadas. No se deben mezclar hijos con madres o con hermanos, para no producir inbreeding. Nosotros manejamos una planilla excel con toda la vida del animal. Este es un trabajo ¡impresionante! Aquí vivo, siento y respiro alpacas todo el día.

¿Tenías algún conocimiento sobre el trabajo con animales?
En mi vida había visto una alpaca hasta que se me ocurrió el proyecto. Tampoco sabía tejer e hilar, mucho menos. Tomé una capacitación veterinaria y la verdad es que tuve que aprender de todo. De hecho, debí cercenar las patas traseras de una alpaca porque le entró una gangrena gaseosa. Era muy costosa la operación, así que investigué y lo hice yo misma.

¿Corriste un alto riesgo?
Estudié su sistema de tendones y de arterias. La operación fue todo un éxito y ahora usa unas prótesis que le mandé a hacer a un zapatero. Esa alpaca hoy tiene tres años.

¿Y además te encargas de esquilar?
Así es, yo tengo la pericia. Aprendí a esquilar en un criadero en Llay Llay. A mi marido y a Vicente, nuestro trabajador, les da miedo hacerlo porque pueden cortar al animal y eso es muy complejo.

¿Luego te interiorizaste en la producción?
Hace dos años estamos produciendo la fibra y durante todos este tiempo hemos ido acumulando el vellón para realizar nuestros productos con la filosofía de primera, segunda y tercera capa.

¿Finalmente, aprendiste a tejer?
Sí. Además de esquilar e hilar, también tejo. La lana me gusta trabajarla en croché y en telar, creo que es más apropiado que el palillo porque el tejido queda mucho más fino.

ORO DE LOS ANDES

La escasez de su fibra hizo que a estos camélidos se les denominara el Oro de Los Andes. Dotada de propiedades inigualables, su lana es considerada un producto bendito. La investigación realizada por el matrimonio Barrios Donato los llevó a conocer, además, el valor de la fibra de alpaca en el mercado internacional y eso, sin duda, también los entusiasmó.

Conocieron el trabajo de Beatriz Canedo, una diseñadora boliviana que triunfa en New York con una tienda en la Quinta Avenida. Aquí un abrigo de fibra de alpaca cuesta dieciocho mil dólares. “Enviamos a Beatriz unas muestras de la fibra y quedó encantada ¡no podía creerlo! Me envió un mail pidiéndome dos contenedores y para nosotros eso era imposible. La propuesta de ella fue que buscásemos asociatividad para incentivar la crianza de alpacas con pureza genética y eso es lo que estamos haciendo”.

¿Qué características posee la fibra de alpaca que la hace única?
Es tres veces más resistente que la lana de oveja y tiene muy buena elasticidad. Es hipoalergénica, antiestática y antinflamable, no combustiona si no está en contacto directo con el fuego y esto es porque no tiene mucha grasa. Su propiedad térmica la hace siete veces más caliente que la lana de oveja y  posee bolsas de aire microscópicas que le dan una acción termo reguladora.

¿Y de su textura y suavidad?
Es muy suave al tacto y no produce roce con el cuerpo. Es ideal para abrigos, ruanas, bufandas, chalecos y echarpes porque tiene una excelente caída. Por sus condiciones intrínsecas, evita los malos olores, absorbe la humedad y permite que la piel respire.

¿Ropa idónea, también, para climas extremos?
¡Absolutamente! Nuestro producto estrella son las primeras capas o primera piel y pueden ser utilizadas tanto para el frío intenso, como para un calor extremo. Estas prendas consisten en camisetas, pantalones y calcetines de fibra de alpaca. Los astrónomos y deportistas de alta montaña son nuestros principales clientes, incluso Misael Alvial subió el K2 con estas prendas y nos envió un mail felicitándonos.

¿Cómo lograron llegar a este producto?
Nosotros conocemos a Reinaldo Lippi (dueño de la prestigiosa empresa de ropa deportiva para alta montaña); él intentó hacer esta prenda porque ama el trekking y cuando le conté sobre este proyecto me dijo que no perdiera el tiempo. Pero yo insistí y después de muchas equivocaciones ¡lo logramos!

¿Y que te dijo Lippi?
¡No lo podía creer! El es muy solidario y nos dio varios consejos. Nos felicitó por la calidad de la fibra y nos instó a nunca bajar el precio de estas prendas, porque efectivamente son valiosas.

PRODUCTO NACIONAL

Desde que compraron las alpacas, Urania se asoció estratégicamente con una textilería ubicada en San Felipe. María Isabel viaja cada cierto tiempo con la lana y los patrones realizados por un sastre a este lugar y aquí controla su producción. Otra línea de trabajo es la capacitación a un grupo de mujere tejedoras de Hurtado. “Están aprendiendo a hilar, porque mi objetivo es que este trabajo se quede acá y no externalizarlo”, acota María Isabel.

Ser generosa con lo que has aprendido…
Me encantaría que la gente se motivara y me dijera “yo tengo un terreno y quiero que me enseñes a criar alpacas”. Me gustaría que esto creciera, que se generara un polo de desarrollo para darle identidad a este valle y que se caracterice con este producto de calidad a nivel nacional ¡Es que es un trabajo genial! Y las alpacas son animales muy diáfanos.

¿Esperas diversificar tus productos?
Quiero dedicarme al arte textil y hacer cuadros con la fibra de alpaca. No quiero perder nada, porque aquí todo se recicla. Tejer es un arte y en cada prenda queda algo de mí. Encontré aquí lo que me hace feliz.

 

“Los astrónomos y deportistas de alta montaña son nuestros principales clientes, incluso Misael Alvial subió el K2 con estas prendas y nos envió un mail felicitándonos”.

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