En ella, hay mucho de niña y lo proyecta en sus innumerables creaciones. Rostros infantiles y atractivos colores iluminan la Navidad con estos pesebres elaborados a mano, con una masa mágica y el perfeccionismo que caracteriza a su creadora autodidacta.
por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.
Siempre soñó con vivir en La Serena y hace diez años se hizo realidad. Aquí también cumplió otra de sus metas: desarrollar un arte, donde sus manos y simples materiales se convirtiesen en las principales herramientas para expresar un mundo de ideas.
Una artrosis degenerativa se cruzó en su camino siendo muy joven, imposibilitándola de continuar sus estudios en pedagogía con mención en técnicas manuales. Apasionada por esta disciplina, instaló un taller en su ciudad natal, Rancagua, y se dedicó al tejido por veinte años. Los dolores en su cadera fueron aumentando paulatinamente hasta que se vio obligada a dejar este trabajo. Tal fue la intensidad de su patología que, hasta el día de hoy, su escasa movilidad se la permiten solo unos bastones y una silla de ruedas.
“Cuando ya no podía caminar, no quise dar espacio a una depresión y dije si tengo mis manos sanas no puedo dejar de hacer lo que me gusta. Como no podía asistir a cursos, le pedí a mis amigas que me enseñaran diferentes manualidades. Aprendí varias técnicas, hasta que un día viendo un canal argentino del cable, conocí las maravillas que se pueden hacer con la porcelana o cerámica en frío. Compré materiales y lo intenté”, señala María Rosa.
¿Se te hizo fácil?
No, porque lo poco que vi en televisión no era suficiente para que los primeros trabajos fuesen perfectos. Además, la masa que compré era muy dura y no sabía que debía moldear las figuras por partes. Los resultados los logré sola, probando y mejorando.
¿Cuáles fueron tus primeras creaciones?
Unos recuerdos de bautizo para mi nieto y los invitados quedaron fascinados. Después una amiga que vivía en Canadá me pidió hacer unos animalitos para llevarlos de regalo y así fue como partí. Luego, hice una pañalera de porcelana en frío, con la forma del arca de Noé, para mi nieto Benjamín. Trabajé cerca de tres meses en esto, hice varios animalitos en pareja, el arca con su rampa y todos los detalles. Es lo más grande que he hecho y quedó precioso.
¿Qué tipo de figuras forman parte de tus diseños?
La verdad es que hago todas las figuras que me piden y para diferentes eventos, entre ellos, adornos de tortas, recuerdos de bautizo, primera comunión, cumpleaños, matrimonios y conejos para pascua de resurrección, entre otros.
¿Cómo lograste que la masa fuese la óptima?
La hago yo, porque la que venden en el mercado no me sirve. La base de esta masa es cola fría, maicena, crema lechuga, aceite de bebé y algunos ácidos que permiten su durabilidad en el tiempo. En diez a catorce minutos está lista y preparo solo la cantidad que voy a utilizar en el momento.
ESPÍRITU DE NIÑA
La originalidad y perfeccionismo de sus creaciones comenzaron a ser reconocidas por quienes valoran su arte. Su única herramienta de difusión es el Facebook y a través de este, los pedidos de sus clientes tomaron fuerza y las ideas de María Rosa se diversificaron. Hace ya varios años, cuando la Navidad se acerca, su mágica masa se transforma en un colorido y alegre nacimiento.
¿Qué piezas componen tus pesebres?
La escena del pesebre está conformada por Jesús, la Virgen María, José, los Reyes Magos, un pastor, un ángel, una vaquita, un burro y cuatro ovejas. Cada pieza mide entre diez a doce centímetros y cada pesebre es distinto al otro. Todas las partes del cuerpo las hago de manera independiente y cuando están secas las pego. Los detalles, por ejemplo, mantas, lazos, pelo, capas o lazos, primero van pintados y luego se aplican a la figura.
Las figuras tienen rostros de niños ¿por qué? Porque reflejan lo que soy. Tengo sesenta y dos años, pero hay mucho de niña en mí. La verdad es que no me resulta o no me nace hacerlos con expresión adulta. Incluso cuando he hecho algunos trabajos, las caritas de las figuras son parecidas a mis nietos.
¿Cuándo comienzas a trabajar en ellos?
Los pedidos son en julio y tengo cerca de cuatro meses para elaborarlos, porque son tantos los detalles que requieren mucho tiempo. He llegado a hacer más de cuarenta pesebres para estas fechas. También hago los caminos a Belén y, ahora, estoy incorporando al niño Tamborilero.
¿Te gustaría enseñar?
En marzo del próximo año, daré inicio a un taller de porcelana en frío. La idea es que mis alumnas aprendan elaboren sus propias creaciones.
¿Este arte ha sido tu mejor terapia?
Todo esto está hecho con amor y con las mejores energías. Puede parecer una locura, pero mientras hago las figuras les converso y cuando no me quedan bien, les pido disculpas antes de desarmarlas.
“Cada pieza mide entre diez a doce centímetros y cada pesebre es distinto al otro”.