Fue protagonista y comunicadora de la caída del Muro de Berlín y del derrumbe de la ex URSS. En su época de reportera no existía internet y en la TV había espacio para rostros feos y bonitos. Hoy, con cincuenta y nueve años muy bien llevados, trabaja en un programa de educación cívica en CNN y le preocupa sobremanera la falta de respeto que se respira en el ambiente.
por Elisa Collins V. fotografía Andrea Barceló A.
Entro a su casa ubicada en Vitacura y me recibe en la puerta Otto, un enorme pastor alemán que parece bonachón y bien alimentado. Espero en un jardín de grandes árboles. Desde algún lugar que no identifico, oigo esa voz que durante décadas escuché a través del televisor a la hora de comida en los ochenta y noventa. “Hola, Elisa, cómo estay… voy altiro, es que llegué un poquito atrasada, instálate no más”, Karin Ebensperger aparece sonriente, jovial, preguntándome si me parece bien su ropa para las fotos o la encuentro un poco aburrida. Después de tamaña muestra de confianza, no me queda más que sentarme cómoda, a conversar con la periodista y cientista política, quien fue, durante veinticinco años, comentarista internacional de canal 13. Es hija de Marlene Ahrens —la única medallista olímpica que ha tenido Chile en su historia (Melbourne 1956)— y madre de Marlén Eguiguren, destacada periodista económica de radio y televisión.
EL VALOR DE LA PROPIA OPINIÓN
A sus cincuenta y nueve años está impecable, la risa a carcajadas le resulta fácil y está dando vida a un nuevo proyecto que la tiene muy entusiasmada, la formación en educación cívica: “estoy dedicada a hacer cápsulas de educación cívica en CNN, porque soy una convencida de que hace mucha falta crear comunidad en Chile, estamos demasiado avocados al crecimiento económico, que sin duda es muy importante, pero ser ciudadanos no se reduce a ser habitantes del país. La diferencia entre un país desarrollado y en vías de serlo no es solamente el PIB, sino que tiene que ver con contribuir a lo público desde mi propio ser”.
En su familia de origen el análisis de la realidad era un tema de todos los días: “tengo la suerte de haber tenido un papá que se interesaba mucho por la cosa pública. En mi casa se escuchaban las noticias, se analizaban y se leían entre líneas. Valorábamos el hecho de tener nuestra propia opinión, no por ser de centro derecha te ibas a tragar el sapo completo. Los chilenos tenemos que aprender a discutir sobre las ideas y no desautorizar a la persona que las está diciendo. A mí las palabras respeto y prudencia en la vida me importan mucho, si nadie es dueño de la verdad, incluso las verdades científicas lo son hasta que llega alguien y te comprueba lo opuesto, encuentro que es tan sano discrepar políticamente”.
Primero estudió derecho, pero después se cambió a periodismo porque le interesaba mucho el análisis internacional y la consideró una carrera más compatible con su propósito de hacer familia: “tuve cinco niños, pero me habría encantado tener dos o tres más. Con los dos primeros niños uno es más aprensiva, los otros tres se van criando en el lote, la casa ya funciona siempre a full y los más chicos se integran”.
¿Te llevas bien con Marlén?
Regio, Marlén es lo más alegre que hay, entretenida, es muy tira para arriba, tiene muchas amigas, yo creo que es bien querida. Todo el mundo tiene miles de problemas, pero Marlén no se enrolla. Cuando ella era más chica, le decía: “a ver, Marlén, o te bajas la polera o te alargas la mini falda, pero las dos cosas cortas no, elije”.
Aunque ahora se le desgranó un poco el choclo porque dos de sus cinco hijos están realizando cursos de postgrado en el extranjero, confiesa que su gran orgullo, más que su realización profesional, es la familia que formó: “mis niños son lo más entretenido de mi currículum y es de lo que uno menos habla normalmente. Como mamá de la Marlén estoy chocha, encuentro que lo hace fantástico y que se ha preparado mucho, pero tengo otros cuatro niños de los que también estoy muy orgullosa”, comenta. Los cuatro son destacados profesionales de la Universidad Católica y de la Universidad Mayor.
EL RESPETO COMO PARTE DEL DESARROLLO
Karin es una convencida de que en Chile no estamos educados en la cultura del respeto, y que esto es, al igual que el desempeño económico de los países y otros factores macro, un tremendo bache que nos distancia de los países desarrollados. “A mí me ha tocado vivir en Estados Unidos y Europa, donde lo público se considera de todos y se cuida. En un país que aún no logra ese desarrollo cultural, lo público no se cuida, no es mío, ni de nadie. Salir a protestar es muy legítimo, pero hay que saber canalizar las diferencias de una forma civilizada ¿por qué romper la señalética?, ¿el semáforo?”.
Ahora que la educación es “el tema”, ¿cómo lograr integrar en la conciencia de todos esos consensos?
Yo soy una convencida de que esto se logra desde muy chiquitito, conversando desde la familia y desde los colegios. El colegio no debe ser solo instruir a los niños en las matemáticas y los resultados del Simce, es
En la ENADE, el presidente de los empresarios dijo que se estaba viviendo un clima anti empresarial….
Creo que se extrapolaron los abusos de algunos a todos los empresarios en general, y también creo que hay un abuso político del tema. Me parece que al país le favorece un clima pro creatividad y pro emprendimiento y que los empresarios involucrados en los abusos y los centros de pensamiento que los representan hicieron un pésimo negocio al no salir a hacer un mea culpa. Los mayores defensores del sistema deben estar en contra de estos abusos y no tratar de disimularlos para que no se diga que los empresarios son esto o lo otro. No, hay que salir adelante y decir esto se hizo mal, creo que falta la auto crítica.
ENTREVISTAS CRUCIALES
Cuando Karin fue contratada por Canal 13, el año 1979, para hacerse cargo junto a otros compañeros del departamento de prensa internacional de la estación católica, tenía veinticuatro años. Ni se soñaba aún con internet y la oferta de canales de televisión no pasaba de cinco. “Para reportear me tenía que mover bastante, cuando se trataba de un tema específico de Chile, como, por ejemplo, la mediación papal, me iba directamente a la cancillería, también las embajadas colaboraban mucho. Mi generación es del gran switch, porque nuestro problema era obtener la información, mientras que para los jóvenes hoy, se trata de saber seleccionar entre tanta información disponible, de distinguir la paja del trigo”.
A Karin le tocó viajar en la gira de ex presidentes de Chile, como Eduardo Frei, y entrevistar a figuras claves del acontecer internacional, como Margaret Thatcher, Kofi Annan o Henry Kissinger. Pero confiesa que de todos sus entrevistados se queda lejos con Mijail Gorbachov. “Me pareció fascinante y lo conocí poco, conversé más con Raisa, su mujer, que era muy culta. La caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética fue un momento fascinante en que presidentes como Helmut Kohl, Gorbachov, Thatcher o Reagan —a los que les pueden hacer críticas particulares— tuvieron mucha visión de mundo. Si piensas, hasta ese momento era guerra fría total, con misiles nucleares apuntándose, pero cuando empiezan a entender que Gorbachov tenía la voluntad de cambiar las cosas, aplicaron el lema de que nunca debes acorralar a tu enemigo al punto de que lo pongas en una situación límite, sino que le tienes que dar una opción de salida. Entendieron el contexto, le preguntaban a Gorbachov cómo le podían ayudar, le mandaban plata, hacían reuniones cumbres para que no se provocaran revoluciones, se aliaron a su cambio. Hay una tremenda lección que sacar de esto, que viniendo de mundos tan diferentes, hayan logrado los cambios en paz; este es un momento muy bonito de la historia de la humanidad, para mi gusto”.
“Mi generación es del gran switch, porque nuestro problema era obtener la información, mientras que para los jóvenes hoy, se trata de saber seleccionar entre tanta información disponible, de distinguir la paja del trigo”.