Así se llaman las tres propuestas que quisimos entregarles este año para pasar unas fiestas inolvidables. Cada una con un sello único, con ideas originales y atractivas que mezclan decoración, estilo y gastronomía.
por María José Pescador D. fotografía Danny Bolívar U. Andrea Barceló A.
Tradicional
“Hoy la gente quiere lo sencillo y relajado. La madera y las luces dan calidez. La idea fue rescatar lo que nos gusta, algo limpio, delicado, en donde se denota preocupación con cosas muy sencillas. Quisimos crear un montaje para que la gente lo pudiese hacer en su casa”, Valentina Montaldo.
Para esta puesta en escena contamos con una dupla tremenda: madre e hija, Isabel González y Valentina Montaldo, la primera una excelente cocinera y la segunda una productora y ambientadora de lujo. Ambas unieron sus potenciales el 2005 y crearon su propia empresa: Consentido (www.consentido.cl/marketing).
Juntas y en la terraza de la casa de Valentina crearon un espacio tremendamente acogedor, con luces que empiezan en el techo y terminan colgando de este como si fuese una cascada de pequeñas luciérnagas. En medio, la mesa y sillas de coligüe con mimbre. Encima un arreglo navideño con velas doradas y como individuales para los platos, pusieron gruesos cortes de madera que otorgan una calidez especial a toda la producción. Del techo cae una especie de móvil con esferas de vidrio y grullas hechas en origami. “que es el pájaro del buen augurio y nuestro isotipo; tiene mucho significado para nosotras”, cuenta Valentina.
¿Qué hace cada una?
(Isabel) Yo hago eventos gastronómicos desde hace veinte años.
Siempre me gustó la cocina, es algo que viene de mi madre y esa es mi pega en Consentido. (Valentina) Como publicista me encargo de potenciar lo que hace mi mamá, de estar atenta a cada detalle, hablar con el cliente, desarrollar la idea y darle un trato personalizado. Me preocupo de la parte producción y decoración. La idea es que todo quede consecuente, que tenga un sentido.
¿Qué quisieron proyectar con esta mesa de Navidad?
(Valentina) Hoy la gente quiere lo sencillo y relajado. La madera y las luces dan calidez. La idea fue rescatar lo que nos gusta, algo limpio, delicado, en donde se denota preocupación con cosas muy sencillas. Quisimos crear un montaje para que la gente lo pudiese hacer en su casa.
¿Qué platos cocinaron para esta producción?
(Isabel) Un rico picoteo con ostras, pulpo al olivar, pincho de camarón con salsa golf ahumada y un poco de picante, unas masitas con verduras y, para el detalle, unos quequitos pequeños con crema y frutilla que simulan el gorro del viejo pascuero.
Ecléctica
“Me inspiré en la antinavidad de un cocinero, el árbol negro es un lienzo libre y los cuchillos representan la fiesta”.
Para esta producción que mezcla varios estilos, tal como lo dice su nombre, el arquitecto, diseñador temático, y empresario gastronómico peruano Gino Falcone (www.ginofalcone. com/wp) —conocido por haber decorado un sinfín de restaurantes como El Coco Pacheco, De Cangrejo a Conejo, Mucca, el Yajan, y Zanzíbar, entre muchos otros, y actualmente encargado de la decoración del nuevo Hotel Valdivia—, quiso presentarnos una Navidad absolutamente diferente y con la cualidad que más lo destaca: la originalidad.
Para esto la locación en medio del primer piso de su reinaugurado restaurante Sarita Colonia, que tuvo por mucho tiempo, luego lo cerró por más de diez años, y hace unos dos meses volvió a abrir en la calle Loreto 40 de la comuna de Recoleta en la capital.
Aquí destacan: una lámpara de cristal enorme, una mesa y silla de estilo antiguo, en donde hay una colección de las distintas imágenes de las vírgenes del mundo, un muñeco de ventrílocuo, un oso de peluche, una caja con un pajarito Cucú, unas monedas de chocolate y una hielera dorada con una botella de don Perignon Led. A un lado, un árbol de pascua negro con decoración de cuchillos dorados.
¿En qué te inspiraste para esta producción?
En la antinavidad de un cocinero, el árbol negro es un lienzo libre y los cuchillos representan la fiesta.
¿De qué se trata el postre que nos presentaste?
Es una reinvención del Turrón de la doña Pepa, típico dulce peruano relacionado con la fiesta del “Señor de los Milagros”.
Lúdica
“Quise armar un espacio de calidez, de tranquilidad, algo familiar y no tan frío, como lo que veo todo el tiempo en las publicidades en televisión, todo muy comercial, muy de mercado”.
El juego en este pequeño patio escondido dentro de una casona antigua del barrio Brasil en Santiago, se da entre las cientos de plantas, las esculturas enormes de mármol, y las fachadas que cuentan la historia de la construcción del adobe del 1800.
El productor de esta obra de arte es Ivo Prokurica (ivoprokurica@gmail. com), quien ha hecho de las antigüedades su vida. Trabaja buscando y vendiendo todo tipo de objetos olvidados por nuestros antepasados, los que rescata y restaura hace cuarenta años. Sus lámparas viajan a Australia y Puerto Rico, al igual que muchos de sus mobiliarios.
¿Qué quisiste proyectar con esta mesa?
Quise armar un espacio de calidez, de tranquilidad, algo familiar y no tan frío, como lo que veo todo el tiempo en las publicidades en televisión, todo muy comercial, muy de mercado.
¿Qué utilizaste?
La mesa, las sillas y el arrimo son austríacos de fines del siglo XVIII y principios del XIX. No se han restaurado en doscientos años. Hay dos esculturas reconstituidas en mármol. Los platos son de cantón del siglo pasado, las viseras son de bacará con cristal templado, la lámpara es chilena de los años cincuenta de estilo Luis XVI. Los cubiertos son de Christopher modelo cintas cruzadas. Las botellitas de vino son de bacará. En el arrimo hay una pavera inglesa de plaqué, y hay dos bases de estilo Carlos X con dos bolas navideñas y una botella de cristal para el whisky.