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EDICIÓN | Diciembre 2014

“Soy feminista y femenina”

Alejandra Castro, fundadora Mujer Opina
“Soy feminista y femenina”

¿Ha escuchado hablar de la palabra empoderamiento? Es muy probable que sí. Le presentamos a una chilena de exportación que se declara feminista y femenina, que dejó la ingeniería civil para empoderar a las chilenas y que, en 2015, cruzará fronteras a Perú y Colombia

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A.

“Cuando yo entraba a las obras con mi guata de ocho meses de embarazo, con casco y vestido, los tipos se incomodaban, lo mismo pasa en el trabajo minero, porque se dice que la mina se pone celosa cuando entra una mujer. Hasta acá pareciera que el tema es muy superficial, pero cuando empiezas a profundizar te das cuenta de muchos factores de discriminación hacia la mujer en el mundo empresarial”, asevera Alejandra Castro (40), fundadora de Mujer Opina, ingeniero civil y madre de una hija de diez años.

Sus tacos son muy altos y su silueta tan delicada, que cuesta imaginarla de casco en medio de la construcción. Trabajó por años en el rubro inmobiliario hasta que de un momento a otro se tuvo que trasladar junto a su marido belga a vivir a París: “ahí comencé a investigar el tema de las diferencias de género en el ámbito laboral y me di cuenta de lo fuerte que era en Sudamérica, sobre todo en Chile, las enormes diferencias de sueldo entre hombres y mujeres, el tema del post natal, la cantidad de mujeres en directorios de empresas en comparación con los hombres, y lo otro que me llamó mucho la atención fue que las mujeres que llegan a ocupar puestos en directorios no ayudan a otras a subir, es decir, mujeres con poder que ejercen abuso”.

EMPOWERMENT

Fue a través de una amiga de Naciones Unidas que conoció el tema del empowerment, del cual se enamoró y se trasformó en lo que más tarde sería su motor para formar en Chile, la Fundación Mujer Opina y abrir, este 2015, dos sucursales en Colombia y Perú.

“La palabra ‘empoderamiento’ nace asociada al mundo femenino, en un mundo dominado por hombres. La mayoría de los presidentes son hombres, las políticas están manejadas por hombres, las economías también, los sistemas financieros lo mismo. La mujer es dueña del 1% de la propiedad del mundo, el 99% restante pertenece a hombres”.

A pesar de que ha habido una arremetida en los últimos diez años en Latinoamérica, sobre todo con personajes que han marcado la historia como Dilma Rouseeff, Michelle Bachelet o Cristina Fernández, Alejandra enfatiza que siete años atrás el término empoderamiento no existía en los diccionarios y que sus orígenes más remotos están acuñados por psicólogos que trabajaron para Naciones Unidas en programas asociados a mujeres pobres y el maltrato: “entre la pobreza y el maltrato había una relación directa, ¿por qué una mujer pobre automáticamente entraba en un círculo de maltrato? ¿Qué traba psicológica le impedía que saliera de ese círculo vicioso? Justamente al conjunto de herramientas que no tenía para salir de allí se le llamó “falta de empoderamiento”. El término empoderamiento nace como el darse poder a uno mismo y no a otro (apoderamiento)”.

Si bien la palabra encuentra su origen en el mundo de la pobreza, rápidamente migra hacia todos los estratos socioeconómicos. Como bromea Alejandra, “nosotros en Mujer Opina decimos que la mujer pobre no sabe para dónde va la micro y la rica no sabe para dónde va el Jeep”, en ambos casos el ocurrente refrán alude a la ausencia de empoderamiento.

¿Qué pasa con la falta de empoderamiento de las chilenas con recursos?
El negocio de las psiquiatras está en los sectores altos, hay índices tremendos de depresión porque a las mujeres nadie nos ha dado el valor que tenemos como individuos que somos, nadie nos ha mostrado la cantidad de herramientas que tenemos. Esa falta de valoración desde la educación temprana nos ha creado un vacío, no saber realmente qué somos. Las niñitas todavía se educan para atender al hermano y al papá, para ser buena mamá y buena esposa como primera obligación; cuando en realidad lo más importante es ser una buena persona consigo misma, consecuente con lo que a ti te hace sentido en la vida, conocerte a ti, quererte a ti, y desde ahí armarte hacia afuera y tener hijos si quieres.

Alejandra asegura que las mujeres hoy están agotadas y que las que logran ser mamás, buenas esposas y, además, exitosas laboralmente no son aún conscientes de la tremenda hazaña que están llevando a cabo: “hay un nivel de exigencia feroz, hay que ser linda además, tienes que ir a depilarte y andar peinada, tienes que ser simpática porque si no, qué fome. Un montón de requerimientos que parecen muy superficiales, pero que nos tienen rendidas”. Y el tema no se queda en esta alta exigencia, porque para nuestra entrevistada, la sociedad desde antaño ha ejercido sobre la mujer un abuso sistematizado al que pareciéramos estar acostumbradas: “el maltrato no es solo que te peguen un combo y te quedes con el ojo en tinta, es también el abuso sistemático al que la mujer se ha acostumbrado. Por ejemplo, el manejo del recurso económico por parte de algunos maridos, o que no les permiten a sus mujeres trabajar. Hay muchos niños que maltratan a sus madres, no así a sus padres. Hasta instituciones, como los mismos colegios que nos dicen: ‘oiga, pero si usted es la mamá pues, tiene que venir, usted es la responsable’, en vista que el niño tiene una mamá y un papá”.

¿Eres feminista?
Sí, soy feminista y femenina.

¿Y qué es ser feminista?
Es valorar y apoyar a la mujer en su rol de mujer. No es ir en contra de los hombres para ganar un punto. La feminista no es la mujer de pelo corto que quiere ahorcar a cuanto hombre se le ponga por delante, hay un error de conceptos.

CUÁL ERA TU SUEÑO

La labor de Mujer Opina consiste, justamente, en reclutar profesionales — cuentan con más de dos mil voluntarios, todos trabajan ad honorem—, entre los que se encuentran psiquiatras, psicólogos, doctores y educadores, entre otros profesionales, para empoderar a toda clase de mujeres antes de emprender. “¿Y por qué antes? Porque el emprendimiento perjudica el empoderamiento, si una señora sin mucha educación se gana algún fondo para emprender y decide hacer empanadas, por ejemplo, ese capital resuelve un problema superficial, económico e inmediato, pero oculta el problema profundo que es cómo tú logras que esa mujer permanezca en el tiempo con su emprendimiento. El ochenta y cinco por ciento de las mujeres que emprende en Chile fracasa a los dos años o antes”.

Mujer Opina trabaja con el SERNAM, con algunos ministerios, instituciones privadas, colegios y también empresas tan diversas como la Coca Cola, Mitsubi o la Empresa Portuaria de Iquique. Tiene hasta el momento ocho mil socias y para ser miembro de la comunidad y contar con su red de contención solo hay que ingresar a www.mujeropina.cl

¿Cuál es la primera pregunta que debemos hacernos si nos sentimos extraviadas y queremos empoderarnos?
Va a parecer un poco cursi lo que te voy a decir, pero a nuestra oficina llegan muchas mujeres y yo creo que la gran pregunta es: ¿cuál era tu sueño? Porque la vida te va cambiando, va haciendo que te adaptes, pero cuál era tu sueño cuando eras joven, cómo te veías a los cuarenta o cincuenta años. La gran mayoría de las respuestas no tiene nada que ver con la realidad, pero el sueño nunca lo olvidaste. Entonces, la pregunta es qué puedo hacer yo para acercarme a ese sueño, ahí nosotros las ayudamos a buscar las herramientas para alcanzar ese anhelo.

 

“El término empoderamiento nace como el darse poder a uno mismo y no a otro (apoderamiento). Si bien  palabra encuentra su origen en el mundo de la pobreza, rápidamente migra hacia todos los estratos socioeconómicos”.

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