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EDICIÓN | Diciembre 2014

Más que una moda

Carola Silva, emprendedora
Más que una moda

Hace dieciséis años creó la marca Lentes de Colección con originales lentes de los años sesenta, setenta y ochenta de distintas partes del mundo. Una idea que causó furor tanto en Chile como en Argentina, pero que decidió reinventar para que sus hijas se criaran fuera de la ajetreada vida de Santiago. Hoy esta emprendedora se trasladó a Viña del Mar para seguir haciendo lo que más le apasiona.

por María Inés Manzo C. fotografía Teresa Lamas G.

“A fines de los años setenta, cuando yo era muy chica, tengo el recuerdo de mi mamá usando unos hermosos, enormes y estilosos lentes que le tapaban casi toda la cara, muy al estilo de Sofía Loren o Jackie Onassis. Ella los mandó a pedir afuera, porque en Chile no había variedad ni fábricas de gafas. Para mí era un ejemplo a seguir, entonces me quedó grabado el tema de la estética que provocaba, porque te vestía la cara, te daba una apariencia e, incluso, te podía personificar de una forma totalmente distinta”. Fue esta inspiración que años más tarde motivó a la emprendedora Carola Silva a crear Lentes de Colección (www.lentesdecoleccion.cl), un proyecto dedicado a recolectar por el mundo (principalmente Italia, Francia y Alemania), exclusivos lentes de los años sesenta, setenta y ochenta que se mantuvieron como congelados en el tiempo.

Cuando Carola tenía diecinueve años, y mientras estudiaba relaciones públicas, un día se encontró con un par de lentes antiguos y, recordando a su mamá, se le ocurrió que debía hacer un negocio relacionado con ellos. Empezó a investigar y decidió mochilear fuera de Chile en busca de ópticas antiguas y bodegas abandonadas de gafas a través de datos y direcciones de viajeros, en una época en que ni internet, ni mucho menos Google o Facebook existían. “Era un trabajo de hormiga, me dediqué con mucho esfuerzo a recorrer miles de lugares y cuando encontraba un lente de colección era realmente un logro”, recuerda.

Así empezó a traer de sus viajes por Latinoamérica y Europa, en una antigua maleta kitsch, originales y exclusivos lentes para ir probando dentro de un círculo alternativo de amigos y conocidos, relacionados con el arte, la música y el diseño. Gracias a la buena aceptación pudo abrir su propia bodega en Santiago, donde comenzó a juntar todos sus productos, pero prontamente también se le acabó la clientela. “Si compras un lente de calidad te puede durar mucho tiempo. Entonces, en un momento, no pude seguir vendiendo mis productos en Chile, porque el público, en general, no sabía lo que significaba lo vintage, era un concepto que no existía ni se ocupaba. Siempre tenía que explicar que era algo de colección, no reciclado, sino algo antiguo que nunca había sido usado. Además, hace dieciocho años, la onda del diseño alternativo recién estaba en pañales y muchos encontraban mis lentes muy locos u osados para la época”.

Por eso, a los veintitrés años decidió probar suerte en otro país y se fue a vivir a Buenos Aires, donde lo vintage ya era conocido. Incluso fue proveedora de varias ópticas retro que existenhasta la fecha. Durante  cinco años esto le permitió a Carola seguir viajando, vendiendo sus productos, abriendo otras bodegas, pero además encontrar el amor de su vida, ya que comenzó a pololear con Rodrigo, su actual marido, con quien hoy tiene dos pequeñas hijas: Emilia (6) y Sofía (5), que al igual que su mamá tienen el gusto por lo alternativo.

ÉXITO INMEDIATO

“Al volver a Chile me di cuenta de que había un boom por lo vintage, la gente estaba más preocupada de su apariencia y justo aparecieron las tribus urbanas, que yo no conocía. Esto ayudó a un despertar de la moda, a salir de lo clásico y formal”.

Cuando abriste tu primera tienda fue todo un éxito…
Sí, venía muy tranquila de Argentina y de repente me encontré con toda esta revolución de la moda que calzaba perfecto con mi concepto. A las pocas semanas ya me habían entrevistado en revistas, en televisión y la verdad es que quedé un poco impactada, pero lo recibí con harto cariño. El primer año tuve una tienda, al segundo año dos tiendas y terminé teniendo tres tiendas entre Providencia y Vitacura. Así seguí por ocho años un exitoso negocio…

¿Qué destaca a Lentes de Colección?
Son lentes atemporales, eso quiere decir que no se dejan llevar por la moda y es más importante que reflejen la personalidad de cada persona.

Hoy día hablar de moda es como encajonarse en un estilo y yo tengo mil modelos, por eso este es un concepto anti-moda.

Antiguamente los lentes duraban por años…
Sí, un producto fabricado en épocas pasadas, pero bien cuidado, puede durar mucho tiempo. Las gafas antes se hacían con acetatos moldeados a mano, circones de verdad, con cristales minerales; eran parte de un circuito no tan industrializado, con mucho arte y cariño. Al momento que los chinos comienzan a fabricarlos baja su calidad en términos de material y, lamentablemente, la industrialización mató la buena mano de obra.

¿Cómo encontraste tus colecciones?
Ese es mi mejor secreto guardado (ríe), pero logré dar con bodegas antiguas de lentes que ya estaban cerradas, porque habían pasado de moda. Estas gafas no eran valoradas y yo las vi como piezas de arte.

¿El rescate es solo de los marcos?
Y de sus cristales también. La gran mayoría tiene los originales, pero a los que no, se les hace una intervención óptica en nuestro laboratorio en Santiago. Hay algunos lentes que son antiguos que no tienen UV y solo una capa protectora, por eso el cliente tiene la opción de mantenerlo así o cambiarlo a uno con protección solar. Asimismo, restauramos piezas y cristales de todas las épocas, sin importar tamaño o modelo.

¿Cuántos lentes tienes hoy?
Más de dos mil modelos entre Dior, Nina Ricci, Helena Rubinstein, Police, Misteré, Solex, Corrouges, Emmanuelle Khan, Ray Ban, Versace, Rochas, entre otros.

CAMBIO DE VIDA

“Cerré los locales en Santiago cuando me di cuenta de que con tres tiendas y dos hijas no daba abasto, pero me di el gusto de irme en el mejor momento de ventas y con un gran público que me sigue hasta hoy. Fue una gran decisión, aunque nada fácil porque este proyecto fue mi primer hijo. Este es mi oficio, mi pasión, mi arte y aquí no solo hay lentes, sino que hay viajes, experiencias y personas que me han marcado”.

¿Por qué escoges Viña?
Con mi familia nos definimos como unos “exiliados medio ambientales”, siempre esta ciudad fue nuestro pulmón y donde nos escapábamos en el verano. Además, Santiago se ha convertido en un lugar que debería ser no apto para el crecimiento de los niños, porque lo que está pasando con la contaminación es preocupante. Nos fuimos para darles una mejor calidad de vida a mis niñas; sin importarnos nada, dejamos todo atrás. Ahora estamos reinventándonos, con una muestra de lentes en nuestra casa y muchas ganas de seguir emprendiendo.

¿La idea es volver a colocar una tienda?
Me encantaría el próximo año, pero para ello tengo ganas de crear un circuito de diseño en Viña, quiero ser un buen aporte para la zona gracias a toda la experiencia que tengo en producción de eventos, bazares, desfiles de moda, trabajando con importantes revistas; como expositora y dueña de Lentes de Colección. Quiero poner una nueva óptica vintage y ayudar a potenciar esta ciudad.

¿Así se te ocurre el bazar Vive Botánico?
Sí, este un proyecto personal que nace de BuenaMente Producciones, una productora que formé con gente joven de esta región y estamos desarrollando eventos en Viña y Santiago. Vive Botánico tiene que ver con abrir un espacio que mezcle la cultura, el arte y el diseño. Son emprendimientos de distintas áreas que incluirá zonas de picnic, food trucks, clases de circo, clowns, zona de yoga, shows de músico, entre otros. Como santiaguina me maravillé con el Jardín Botánico un lugar perfecto, porque la gente lo quiere y respeta mucho.

¿Cómo harás la diferencia?
No solo será un bazar, feria o mercado, sino que una serie de eventos familiares dónde el Jardín Botánico será el protagonista. Si bien el evento es privado, bajo mi autoría, estoy trabajando de la mano con ellos para refrescar su imagen, para potenciar este tesoro medio escondido de los viñamarinos. Queremos darle un enfoque ecológico con talleres para enseñar cómo cultivar semillas, el valor de la tierra, plantar cactus, cómo hacer tu huerta medicinal u orgánica.

¿Cuándo se realizará?
Partimos el 13 y 14 de diciembre, desde las 10:00 a las 19:00 horas, y se repetirá los primeros fines de semana de cada mes y hasta que el clima nos lo permita. Queremos que Viva Botánico (www.facebook.com/vivebotanico) sirva de inspiración para que más gente de la Región de Valparaíso se atreva a emprender, a formar redes de apoyo que los ayuden a ellos y también al turismo.

 

“Son lentes atemporales, eso quiere decir que no se dejan llevar por la moda y es más importante que reflejen la personalidad de cada persona. Hoy día hablar de moda es como encajonarse en un estilo y yo tengo mil modelos, por eso este es un concepto anti-moda”.

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