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EDICIÓN | Diciembre 2014

Sus duendes navideños

Carolina Arroyo, artesana
Sus duendes navideños

Hace dieciséis años, por serias razones de salud, su vida dio un vuelco y en vez de echarse a morir, decidió aprender la técnica de muñecos country, que hoy desarrolla a la perfección creando figuras y elementos decorativos de todo tipo, en especial de Navidad.

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B.

Hoy están de moda los duendes, en el retail se agotan como pan caliente antes de Navidad, todos corren por ellos, menos Carolina Arroyo Aparicio (48), quien confecciona sus propios ejemplares, además de viejitos pascueros y otras figuras maravillosas al estilo country.

Esta viñamarina estudió en el colegio Saint Dominic, se confiesa matea, por ende egresó a los dieciséis años y entró a estudiar derecho a la Universidad de Valparaíso, carrera que no le gustaba, pero por la presión familiar lo hizo. Se casó muy joven con Jorge Martínez Durán, el actual director ejecutivo de la Fundación P!ensa. Ambos son felices padres de María José, Jorge y Constanza.

TUMOR PREMATURO

Todo iba bien en la vida de Carolina, hasta que a los treinta y dos años fue diagnosticada de un tumor cerebral, bastante invasivo y mal ubicado que le producía muchos dolores al trigémino, y del que ha sido operada cinco veces, “esto me significó jubilar por invalidez muy joven y dejar las clases de derecho tributario que impartí por más de trece años en diversos institutos y universidades. Pero la vida pone pruebas y yo creo que la actitud positiva y la fe me han mantenido viva, contenta y agradecida”, comenta.

Ante este escenario se dedicó al diseño y al arte que se han convertido en sus grandes pasiones. “En vez de quedarme en la casa, quejarme de lo que me pasaba, o ir a un siquiatra, decidí tomar un curso y aprender a trabajar con mis manos, cosa que recomiendo, ya que la imaginación te saca de tus problemas y vuelcas todo en una labor que tiene un lindo resultado final”, dice quien tomó cursos de country con la maestra Flor Pimentel y aprendió pintura con María Eliana Rivera, además de talleres de telar y fieltro, técnicas que aplica en sus muñecos.

Carolina divide sus días entre las tareas de mamá en su casa en Reñaca; su tienda taller Valparaíso3 Art (en 1 poniente 310, arriba del Café Terra Moro en Viña del Mar); su labor como directora en la Asociación Gremial de Empresarias y Profesionales V Región AGEPV —que presidió por dos años—; y su parcela en Casablanca, donde en verano cosecha frambuesas, hace mermeladas y cuida a sus numerosas gallinas.

¿Cómo defines tu estilo?
Es muy detallista. Me preocupo que todo combine, sea armónico y en eso no escatimo en gastos. Siempre que viajo —dentro y fuera de Chile— traigo los mejores materiales y complementos para mis muñecos. Trabajo principalmente con materiales reciclados, especialmente telas y sobre todo lanas (desarmo chalecos), semillas del Jardín Botánico y del sur de Chile.

¿En qué lo transformas?
En mil cosas: ositos, muñecas, tapices, etc. para piezas de niños; en artículos para la cocina como vacas para guardar bolsas; en gallinas y conejos para Pascua de Resurrección; ángeles para recuerdos de bautizo, primeras comuniones y confirmaciones, entre otros. Pero mi debilidad está en los muñecos de Navidad que hago de todos los tamaños: viejos y viejas pascueras, duendes, galletas o gingers, muñecos de nieve, coronas para la puerta, centros de mesa, renos y más. Mi preferencia son las sagradas familias, que es mi trabajo más demandado en esta época.

¿Cómo es el paso a paso?
La idea parte en mi imaginación. Luego de hacer el diseño, hago el molde en cartón y luego veo si necesito alguna madera como base para el muñeco, mimbre u otro material. Me pongo a pensar en las combinaciones de los géneros, donde el taller en un momento es un caos de desorden y telas por todos lados. Corto y coso en la máquina, hago las caritas a mano y luego viene la decoración. Puedo llegar a tardar un día entero para un muñeco, pero cuando estoy más rápida hago hasta tres en una jornada.

¿En qué ferias recientes has estado?
Quedé seleccionada por segundo año consecutivo en la Expo Sercotec, donde me tocó dar el discurso a nombre de todos los emprendedores, ya que gané una vez un Capital Semilla. Estuve en el Seminario de AGEPV con más de quinientas asistentes, he expuesto en Sausalito y California EE.UU, me invitaron a exhibir mis productos en la feria de las señoras del Blanca Estela de la Armada y participaré en una exposición de la Universidad Andrés Bello.

¿Estás enseñando tu arte?
Claro que sí, en el taller de Viña. Creo que una buena maestra debe ser generosa, entregar todos sus conocimientos con amor, sin guardar secretos como lo hacen muchas. Pienso que en la vida, si uno decide enseñar, es para que otros emprendan, hagan de esto su afición o su trabajo. Sin embargo eso no lo entienden muchas profesoras, sobre todo en artesanía. Ellas ven en la alumna una posible competencia y eso no es correcto. En fin, mi vocación siempre fue enseñar y no ser abogada.

¿Qué tienes planeado para este 2015?
Seguir aprendiendo, enseñando, creando, llegar a más público con mi trabajo, aumentar mis ventas y dar trabajo a otros. Ir a más ferias, viajar para ver qué se está haciendo en otras partes del mundo en cuanto a muñecos. Deseo ver esta técnica en el norte de Europa, Alemania, Noruega y Rusia, donde hay grandes maestras. Además, estoy esperanzada que ProChile tenga buenos programas para PYMES y, en ese caso, te aseguro que voy a exportar.

 

“Creo que una buena maestra debe ser generosa, entregar todos sus conocimientos conamor, sin guardar secretos como lo hacen muchas”.

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