Panorama de una familia antofagastina, un fin de semana cualquiera. La intención del presente texto es la de reflexionar, humorísticamente y desde el arte, sobre el modelo de sociedad que hemos estado construyendo en estos últimos años en nuestro país. Para conseguir este objetivo, modificaremos su aspecto sociológico, tanto externo como interno. (Nuestro placer culpable por consumir, versus un leve intento por consumir cultura). ¿Cuánto de nuestro presupuesto mensual destinamos a consumir en cultura?, entiéndase por aquello el comprar libros, asistir a conciertos, recitales, ver obras de teatro, ciclos de cine arte, etc. Somos un país pobre. Pero, sin duda, enriquecer a este país pobre requiere hoy de condiciones para que la empresa se desarrolle apropiadamente, de manera equilibrada y sostenida. Y es esa política de crecimiento progresivo, la que nos proporcionará mejores escenarios para la cultura local y nacional. La relación entre los grandes centros comerciales y los espacios culturales ha tenido excelentes resultados en otras ciudades del país, así, por ejemplo, el Museo de Bellas Artes en el Plaza Vespucio y en Plaza Tobalaba, galerías de arte de primer nivel en pleno Boulevard del Parque Arauco y muchas otras instancias, donde se han fusionado la entretención y la belleza del espíritu. Nadie busca lo que no concibe, por ello es necesario que "lo posible" crezca y conquiste nuevos territorios dentro de nosotros para luego buscarlo afuera. La capacidad creativa e imaginativa forma parte indisoluble del derecho a trazar horizontes dignos para la propia vida. Si vas para el mallâ¦