Taylor Swift sigue dando que hablar. Esta vez, en relación con 1989, su quinto álbum de su discografía. Atrás parece haber quedado la chica de Nashville que deslumbró al mercado norteamericano de la música country y rock con temas adolescentes, como los de su homónimo álbum debut (2006) y Fearless (2008). De ellos, imposible olvidar los singles Our Song y la edulcorada e híper romántica Love Story. Lo que presenciamos en 1989, sin embargo, no es una completa vuelta de carnero en términos musicales, pues en el ínterin que suponen sus álbumes Speak Now (2010) y Red (2012), claramente más adultos en sus temáticas, existen los elementos imprescindibles que prefiguran la refrescante nueva aventura musical de esta talentosa y guapa compositora e intérprete. Lo bueno es que Swift pasa del rock-country al pop sin ambages ni complejos. Y eso se agradece siempre porque no solo mantiene su tradición de escribir la mayor parte de sus canciones, sino que al hacerlo es capaz de desembarazarse de los estereotipos que, comúnmente, restringen la creatividad de los músicos consolidados.
Evidentemente, Taylor Swift es aún muy joven (veinticuatro años) y puede reivindicar estos detours con soltura y sin un atisbo de desfachatez. Por lo demás, su historial de pionera le avala, sus competidores —más o menos aliviados o interesados— le reconocen mérito y el público le ha dado su beneplácito, para lo cual basta recordar el éxito del single Shake it Off difundido unos meses antes del lanzamiento del álbum y que alcanzó el número uno de las listas de Billboard en Estados Unidos, catapultando las ventas de 1989. El tour mundial de Taylor Swift para promocionar 1989 ha sido anunciado el mes pasado y comenzará, en mayo de 2015, en Tokio.