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EDICIÓN | Diciembre 2011

Grandes metas

Andrea Yuvancic, atleta
Grandes metas

Es una de las pocas cultoras del lanzamiento de jabalina en Antofagasta y gracias a su performance trajo a Chile una importante medalla obtenida en los Judejut 2011, realizados en Argentina. Y aunque este logro la pone contenta, siente que pudo haber sido mucho más. Ella está dispuesta a poner todo de su parte. Solo espera, como tantos otros deportistas, que alguien crea de verdad en su potencial y la apoye para que siga cosechando éxitos para el país.

Por Claudia Zazzali C.

¿Ha escuchado eso de "lo que se hereda no se hurta"? Pues bien, Andrea Yuvancic es un ejemplo de aquello. El gusto por la competencia lo lleva en la sangre: papá y mamá atletas que se empeñaron en potenciar las habilidades físicas de sus gemelos Andrea y Luca, que no solo comparten una mirada luminosa y alegre, sino además, la tenacidad y garra de los verdaderos ganadores.

Si bien la historia familiar es digna de contar, hoy nos centraremos en Andrea, que con apenas dieciséis años, tiene muy claro que su futuro está en la competencia de alto rendimiento y que, por ahora, lo único que tiene en su mente es seguir desarrollándose como competidora. Cueste lo que cueste.

"Todo lo que he podido lograr hasta hoy ha sido, principalmente, gracias a mi mamá, que siempre está preocupada de apoyarme, de conseguir recursos, de hablar con mi entrenador, de darme confianza. Por un lado, eso me enorgullece, pero por otro, es un poco triste que solo mi familia valore todos los esfuerzos que involucra luchar por ser la mejor y, ojalá, representar al país", dice Andrea.

<strong>¿El deporte es una prioridad familiar?</strong><br /> Sí, es muy importante. Está dentro de todas nuestras rutinas. Mis papás saben que yo entreno en todos mis tiempos libres, igual que mi hermano, y entonces adaptamos nuestras jornadas para coordinar estudio, trabajo y preparación física. Incluso me ayudan a generar proyectos para conseguir auspicios o me acompañan al colegio cuando tengo que pedir plazos para entregar trabajos o rendir pruebas. Es que, imagínate, cuando tengo torneo el fin de semana, llegar a dar una prueba el lunes se hace difícil.

<strong>¡Pero cómo, si cuando vas a competir estás representando a toda la región, incluso al país!</strong><br /> No siempre se entiende así. En realidad, creo que nadie lo entiende así... es cosa de darse cuenta de que no existen lugares apropiados para entrenar, que no siempre tenemos recursos para viajar, que somos nosotros mismos, los deportistas, quienes tenemos que financiar pasajes, entrenador, vestuario y todo lo relacionado con la práctica deportiva. En mi caso, gracias a mi club tengo acceso a médico, kinesiólogo y sicólogo, lo que también le da una tranquilidad a mi familia.

<strong>¿Cuál es tu club?</strong><br /> Entreno por dos entidades: el Club José Papic y el Centro de Entrenamiento Regional, CER, que tienen algunos seguros que nos protegen de lesiones mayores o nos apoyan con infraestructura y la creación de proyectos para  financiar torneos.

<strong>¿Hay muchos jóvenes deportistas?</strong><br /> Son más bien niños y niñas, porque en la medida en que va creciendo, la gente se desmotiva y se empieza a retirar. Es que es muy difícil la vida del deportista. El que tiene plata, puede asumir el costo que implica ser profesional en esto, pero como la mayoría no tenemos tantos recursos, hay que tomar decisiones.

<strong>¿Y qué decides?</strong><br /> Yo quiero seguir compitiendo. Y ganando. Es lo único que me preocupa.

<strong>¿Cuál es tu principal motivación?</strong><br /> Desde chica practiqué todos los deportes que pude, pero no con tanta dedicación. Era como en cualquier colegio, los sábados en la mañana y nada más. Partimos haciendo gimnasia con mi hermano, pero nos dijeron que mejor buscáramos otro rumbo y justo se creó la academia de atletismo en el colegio. Teníamos siete años y empezamos a motivarnos, a ganar competencias y esa sensación es difícil de describir.

<strong>¿La de ganar a los demás?</strong><br /> Es más bien algo con uno mismo. Cuando se está en competencia, no importa quién es el rival, lo que interesa es mejorar las propias marcas. Con mi hermano nos motivamos mutuamente. Nos gustó la sensación de llegar a la meta. Cuando sabíamos que podíamos ganar, perder ya no nos gustaba.

<strong>¿Y cómo se traduce eso?</strong><br /> En más entrenamiento, mayor dedicación y mucha concentración. Se transforma en una actividad importante porque a los ocho o nueve años, además del colegio, no existen muchas obligaciones. Cuando a uno le gusta el deporte, aunque sea chico, lo asume casi como una obligación.

<strong>¿Cómo crees que se puede contagiar a los niños para acercarlos al deporte?</strong><br /> Depende directamente de la familia. Si un niño ve que el papá está todo su tiempo libre viendo tele, entonces es complicado que se motive por sí solo. Yo creo que todo parte en la familia. En mi caso fue así y hasta ahora lo es, porque me apoyan en todo momento y entienden que para mí, participar es muy importante y, por eso, muchas veces hacen sacrificios con tal de ayudarme a ser la mejor.

<strong>¿Y cuándo cambiaste el atletismo por la jabalina?</strong><br /> Tuve una lesión hace cuatro años. Como era chica no la tomé muy en serio y no seguí todas las indicaciones. Corría hasta con yeso y, a la larga, me afectó en el tema de velocidad. Mi mamá y mi entrenador me mostraron la alternativa del lanzamiento, porque ella practicaba la jabalina. Probé y me gustó, aunque no es lo mismo, porque cambiar de velocista a lanzador es un poco extraño.

<strong>¿Hay más cultores de este tipo de lanzamiento?</strong><br /> Pocos, en realidad. Somos tres los que nos dedicamos solo a la jabalina. Es que tampoco hay mucho donde entrenar, porque las canchas de pasto casi no las prestan para eso, así es que nos toca lanzar a la tierra.

<strong>¡Pero se deben romper muy fácilmente!</strong><br /> No tanto, aunque para conseguir un implemento hay que comprarlo en Santiago. Recién el año pasado tuve mi propia jabalina, antes me prestaban la del Estadio Regional.

<strong>¿Dónde entrenan?</strong><br /> Ahora que están remodelando el estadio, nos facilitan la cancha del Estadio Los Héroes.

<strong>Pero es lejos...</strong><br /> Sí, pero los que quieren de verdad seguir avanzando en el deporte, llegan igual.

<strong>¿Y esta cancha tiene las condiciones?</strong><br /> Es lo que tenemos, pero la verdad es que no es el lugar ideal: tiene muchos baches, las cañerías están a la vista y a veces la cancha está mojada y, obviamente, se transforma en un peligro.

<strong>O sea que pasan en el suelo...</strong><br /> Estamos expuestos a lesiones. Es normal doblarse el tobillo. Pero lo importante es que al menos tenemos un espacio.

<strong>¿Y a pesar de todo esto te apasionas por entrenar?</strong><br /> Es que me gusta mucho. Antes me cansaba o me aburría, pero ahora es mi prioridad. Entreno todos los días del año y no sabría qué hacer sin mi rutina. Nos dan dos semanas de descanso en el año y aunque las espero ansiosa, cuando llega este recreo, no se me ocurre qué hacer. Sin deporte, mi vida no es lo mismo.

<strong>CORRE ANDREA</strong>

Andrea es una adolescente normal. Sufrió muchas veces cuando sus amigos y compañeros la invitaban a carretes a los que ella prefería no ir "porque tengo entrenamiento", se repetía como una letanía. Incluso dudó en dedicarse a la jabalina porque se imaginaba con músculos ultra desarrollados que atentaran contra la estética femenina.

<strong>¿En serio te dio susto?</strong><br /> Es que no tenía mucha información y solo conocía a Natalia Ducó, que es una mujer enorme, muy alta y con una espalda imponente. Como era chica, asociaba la práctica deportiva con "crecer" en términos de volumen. Pero con el tiempo me di cuenta de que la fuerza no necesariamente tiene que ver con la contextura.

<strong>¿Es cierto eso del rigor del deportista?</strong><br /> Claro, hay que ser profesional ciento por ciento, todo el tiempo.

<strong>¿Hay algunos más chicos que te miren como ídolo?</strong><br /> Cuando salgo en la tele o en entrevistas, se acercan y me preguntan. Pero no sé si alguno se ha motivado para entrenar. En Antofagasta hay, al menos, trescientos atletas y obvio que los que hemos logrado medallas somos como una inspiración para los demás.

<strong>El próximo año vas a estar en cuarto medio ¿cómo piensas combinar tus obligaciones escolares con el deporte?</strong><br /> Es que, en realidad, mi meta es salir del colegio y dedicarme ciento por ciento al atletismo. Mi meta es estar en los ODESUR.

<strong>¿Qué apoyo tienes para eso?</strong><br /> Hasta ahora, solo el de mi familia. Estamos presentando proyectos al Instituto Nacional del Deporte y la Municipalidad para financiar las competencias del 2012.

<strong>¿Cómo es el sistema para entrenar o viajar?</strong><br /> Por ejemplo, yo este año quería viajar a Santiago a entrenar por la Universidad Católica, pero no se pudo porque se necesita mucho dinero. Si me quiero ir, hay que pagar el club, los pasajes, la estadía, la alimentación, los viajes a las competencias. Es casi lo mismo que pagar una universidad y para eso me voy a preparar este año.

<strong>¿Qué crees que te falta para superar tus marcas?</strong><br /> Solo el apoyo. Por mi parte estoy dispuesta a entregarme del todo, porque quedarme con lo regional o lo nacional, para mí es muy básico. Sé que puedo dar mucho más si tuviera la infraestructura apropiada y el financiamiento suficiente para entrenar. Sueño con ser campeona mundial.

<em><strong>"Cuando se está en competencia, no importa quién es el rival, lo que interesa es mejorar las propias marcas. Con mi hermano nos motivamos mutuamente. Nos gustó la sensación de llegar a la meta. Cuando sabíamos que podíamos ganar, perder ya no nos gustaba".</strong></em>

 

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