La idea de tener algo propio rondaba desde algún tiempo en sus cabezas. De pronto, como en las mejores historias, los astros parecieron alinearse para que naciera esta unión, donde, además de ser distribuidoras oficiales de Lonas Ikea, asesoran a quienes buscan dar estilo a sus espacios, sin tantos recursos y con mucha creatividad.
por Soledad Meléndez R. / fotografía Maximiliano Troncoso C.
Dicen que hay personas que se preguntan “¿por qué?” y otras que dicen “¿por qué no?”. Macarena e Issis son de aquellas que asumen el riesgo como parte de la historia y es por eso que no dudaron a la
hora de crear una particular sociedad, donde no solo las unen las ganas de tener su propio negocio, sino también el amor por Antofagasta, por la estética al alcance de todos y, sobre todo, por sus familias.
Durante este año, asumieron la representación en Antofagasta del área textil de Ikea, marca de origen sueco dedicada a la venta minorista de muebles y objetos para el hogar y decoración, cuyas principales características son los bajos precios y el diseño contemporáneo.
Sus lonas son con estampados grandes y llamativos, ideales para hacer desde tapizados hasta ropa, porque tienen un grosor medio que lo permite. Hasta ahí la historia es simple, pero a partir de esta idea surgió otra necesidad: “¿quién puede hacer el trabajo que necesito?”, y así apareció el servicio, que hoy es lo que marca la diferencia de la propuesta de Macarena e Issis.
Educadora de párvulos de profesión, pionera del surf en Antofagasta y ahora emprendedora, Issis Franco siempre busca innovar y crear. “Me encanta moverme, hacer mil cosas y estar constantemente entregando nuevas propuestas a los antofagastinos, sean estas deportivas, educativas y ahora decorativas”.
“Nací en Chuquicamata y luego nos trasladamos a Santiago con mi familia. Volví al norte el año 1993. En ese momento me enamoré del mar y supe que nunca más volvería a vivir en una ciudad que no lo tuviera. Llevo más de veinte años viviendo en Antofagasta, en donde nacieron mis tres hijos: Constanza, Rafaela y Manuel. Estoy felizmente casada con mi partner Sebastián Matrás, que también es antofagastino de corazón”, nos cuenta Issis.
Por su parte, Macarena Rojas Arenas nació en Santiago, pero se siente antofagastina. “Llegué a la ciudad con mis padres y mi hermano menor, en 1986, a los ocho años. Estudié en The Antofagasta British School y luego entré a estudiar diseño gráfico en la Universidad José Santos Ossa, carrera que no terminé porque opté por hacerme cargo de mi hija Almendra, que tiene hoy dieciséis años. El año 2011 me casé con Ernesto Espinoza, con quien tengo dos hijos más: Gaspar (3) y Rebeca (1)”.
Issis y Macarena se conocieron mientras estudiaban en la José Santos Ossa, el año 1998, y son amigas desde entonces. Macarena fue quien comenzó con la idea de un negocio propio, sobre todo por sus hijos más pequeños. “Después de catorce años trabajando como ejecutiva en distintas empresas de servicios, decidí dar un nuevo rumbo a mi vida”.
¿Por qué sentiste que era el momento de ser independiente?
Todo partió después de tener a mi hija menor. Era tan pequeñita y no quería dejarla a cargo de nadie. Sentí la necesidad de pasar más tiempo con mis hijos, ser una mamá más presente, por lo que ya no me acomodaba tener un trabajo como el que tenía. Además, empecé a cuestionarme profesionalmente, quería desarrollar algo mío, trabajar haciendo algo que me hiciera feliz y que, lógicamente, me permitiera generar ingresos.
¿Cómo fue ese proceso?
Lo pensé mucho. Fueron meses y meses de evaluar los pros y los contras de dejar la estabilidad de un contrato y apostar por algo propio. Después de analizarlo detenidamente, preferí arriesgarme y tomar el camino de la independencia.
¿Y luego, qué siguió?
Luego de renunciar a la empresa donde trabajaba, empecé a barajar opciones. Pensé en vender ropa, carteras, instalar un café, hacer algo relacionado con el arte, pero nada me convencía del todo. Un día, el proveedor que me vendía lonas Ikea, me ofreció ser su distribuidor en Antofagasta y esa idea me encantó. Nunca me había desconectado de esa veta artística que tenía, pasaba tapizando los muebles de mi casa, buscando objetos de decoración, apasionada por la estética. Además, sabía que en Antofagasta no había un distribuidor de estas lonas, solo un par de tiendas con poca variedad y precios inflados.
¿Por qué te gustó tanto esto de las telas? Es un mercado poco explotado…
Hay que partir diciendo que estas lonas son de origen sueco, que no encogen ni se destiñen y que tienen filtro UV. Cuando las conocí, me enamoré de ellas, sobre todo por sus diseños alegres y coloridos, Siempre andaba mirándolas e imaginándome qué podía hacer con ellas. Es increíble cómo una casa cobra vida con pequeños detalles.
¿Fue complicado el principio?
Al contrario, todo fluyó rápidamente. De una semana a otra, hice contacto con el distribuidor en Chile, viajé a Santiago a concretar el acuerdo y a las dos semanas llegó nuestro primer gran pedido de lonas. Comenzamos con la difusión por redes sociales y mediante el boca a boca. A partir de los primeros pedidos surgió de inmediato el servicio asociado.
PRODUCTO MÁS SERVICIOS
¿Cómo nació esto de las asesorías?
Es que efectivamente había muchos interesados en ir a conocer los productos, pero al mismo tiempo, muchas personas no tenían tiempo para mandar a confeccionar sus proyectos con las lonas o necesitaban ayuda para decidir la elección de colores. Fue ahí donde entró Issis, quien a pesar de tener un trabajo estable, también sentía la necesidad de explotar su creatividad. Siempre le gustaron las manualidades y tiene gran habilidad y gusto para la decoración.
Y así nació el concepto…
Exacto. Creamos esta sociedad en donde además de vender las lonas, nos preocupamos de la confección, de los tapizados y ofrecemos asesorías donde nos preocupamos de entregar respuestas integrales. Más allá de un simple negocio, sabemos que esto influye en la vida diaria de las personas, por lo que asumimos cada trabajo con gran responsabilidad. Nos dimos cuenta de que en Antofagasta, decorar o tener acceso a objetos de diseño era prohibitivo para la gran mayoría de la gente, por lo que quisimos hacer una propuesta nueva más accesible y moderna.
¿Ha contribuido que ambas son antofagastinas de corazón?
Lógicamente es una ventaja ser de la ciudad, ya que nos ha permitido darnos a conocer entre amigos y conocidos. Aunque nuestra mejor vitrina es nuestro trabajo.
¿Cuál es el elemento diferenciador?
En nuestra ciudad hacía falta algo así. Más allá de un producto es una propuesta de decoración y diseño más entretenida. Nosotras vamos a tu casa con todas las muestras de tela, ayudamos a combinar colores, estilos, luego presentamos las opciones, realizamos la cotización con precios bastantes convenientes y llevamos el producto listo a tu casa. Acomodamos las visitas a nuestras otras actividades, con absoluta flexibilidad. Quien quiere el servicio no necesita salir de su hogar. Creo que, por eso, esta idea ha sido todo un éxito.
¿Se proyectan en esto?
Por el momento trabajamos haciendo visitas a domicilio, pero nuestra intención es instalarnos con un local, buscando nuevos productos y servicios; traer, además de la lonas, telas de otros fabricantes y objetos de diseño, pero siempre de precios que estén al alcance de todos. Estamos tan contentas con lo que estamos haciendo que esperamos que este proyecto se mantenga en el tiempo y crezca, para así poder aportar con color y diseño a nuestra Antofagasta.
“Es una ventaja ser de la ciudad, ya que nos ha permitido darnos a conocer entre amigos y conocidos. Aunque nuestra mejor vitrina es nuestro trabajo”.