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EDICIÓN | Noviembre 2014

Pura garra

Iván León But, badmintonista antofagastino
Pura garra

El bádminton es una disciplina quizás poco difundida, para la enorme cantidad de medallas que nos entrega como región. De hecho, nuestro entrevistado es el Número Uno de Chile y tiene el potencial necesario para llegar muy alto en los ránkings internacionales. Sin embargo, como en muchas otras áreas del deporte, la falta de recursos económicos podría entorpecer el desarrollo de su brillante carrera… aunque eso a Iván no le preocupe, porque su principal afán es seguir siendo el mejor.

por Valentina De La Cerda K. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

No todos los días nos encontramos con un Número Uno de Chile en pleno centro de Antofagasta. Como todos los días, Iván León llega al Gimnasio Deportivo “Guibaldo Ormazábal Flores”, nuevo nombre del Fortín 21 de Mayo, emblemático recinto de la ciudad. Está posicionado 65 en el ranking mundial de bádminton a sus recién cumplidos dieciocho años. Pero la satisfacción que le causa este logro se convierte, poco a poco, en una interrogante por el síntoma de todo deporte poco convencional: la falta de apoyo y financiamiento.

Sin embargo nada de esto pone freno a los sueños y anhelos de este carismático atleta antofagastino que con su entrega y logros, enorgullece a todo el país.

¿Cómo llega el bádminton a tu vida?
Desde niño siempre me gustó el deporte y, al igual que la gran mayoría, comencé en fútbol, hasta que en mi colegio (Baptist College) se abrió la academia de bádminton cuando tenía doce años y tras la constante insistencia de mi profesor de educación física, Juan González, quien me decía que reunía las condiciones físicas, un día decidí ir a probar y ver de qué se trataba “el famoso bádminton”. Justo en ese periodo se realizó una clínica en la Universidad de Antofagasta, donde participaron los mejores representantes del país en este deporte, quienes, en su mayoría, eran de Antofagasta. Fue así como, sin darme cuenta, me empecé a involucrar de a poco y cada vez más, hasta que cambié definitivamente el fútbol para dedicarme de lleno a este deporte, totalmente desconocido hasta entonces para mí y que hoy me entrega tantas alegrías.

¿Cómo ha sido la evolución de tu carrera deportiva?
Comencé primero entrenando sólo en la academia del colegio, hasta que hubo un campeonato comunal donde salí campeón. Al año siguiente se vino el regional, donde también logré quedarme con el primer lugar. Desde entonces, me tomó la entrenadora nacional, Susana Salinas, y comencé a preparame ya de forma más profesional con ellos hasta hoy.

¿En qué consiste tu entrenamiento?
Entreno de lunes a viernes, de 18:30 a 22:00 horas, y los sábados en las mañanas. Los lunes, miércoles y viernes es entrenamiento de cancha, y el resto de los días gimnasio y trabajo de pesas a cargo de un preparador físico, y a veces algo de cancha también, depende el día. También me preocupo de cuidar la alimentación y las horas de descanso.

A tu corta edad, ¿cuáles han sido tus experiencias competitivas?
Voy siempre a los nacionales, donde Antofagasta destaca tanto en categoría junior, como adulto. Los mejores del país son de acá. A nivel internacional, mi mayor logro fue salir segundo sudamericano en categoría sub 15 cuando tenía catorce años, y ahora último fui a los panamericanos 2014, donde llegué hasta cuartos de final, lo que me dejó muy satisfecho y bien posicionado en el ránking. Además de esto, estamos todo el año participando en distintos torneos en Colombia, Brasil, México, Argentina, Perú, entre otros, lo que nos sirve para ir sumando puntos y así ir escalando en las posiciones.

¿Cómo financias los viajes deportivos?
Cuando recién empecé, mi familia tenía que poner una parte, tanto para los entrenamientos, como para los viajes. Posteriormente, gracias a los buenos resultados que obteníamos, comenzamos a postular a proyectos que otorga el Consejo Regional (CORE) para el deporte, con lo cual aseguramos el gimnasio, lo necesario para los entrenamientos y, en parte, los viajes. Además, ahora último, por salir campeón nacional en la categoría de adultos, me están apoyando con algunos viajes, pero he tenido que buscar también el apoyo en el sector privado. El año pasado me tocó competir en EE.UU. y Guatemala, y Minera El Abra me aportó financiamiento.

¿Nunca has quedado fuera de competencia por falta de recursos?
En un momento sí. Hubo una ocasión en la que estaba buscando puntaje para participar de los juegos olímpicos de la juventud, a los cuales clasificaban los sesenta primeros del ránking. El circuito de ese año era Argentina, Perú, Guatemala, EE.UU., México y volver a Chile, sin embargo sólo pude ir a Argentina y a Guatemala, por falta de financiamiento, lo que significó no sumar los puntos necesarios.

ANTOFAGASTA, CAPITAL DEL BÁDMINTON CHILENO

Actualmente, los primeros tres puestos del ránking nacional son de Antofagasta. Tanto Iván como sus compañeros, ya llegaron al nivel máximo que pueden alcanzar en Chile, no hay competencia en las otras regiones para que puedan seguir creciendo y se ven estancados. La única posibilidad para estos chicos, es tomar escuelas extranjeras, las cuales los convocan, pero el tema es cómo solventar la estadía de los deportistas afuera.

Acá están los mejores del país, y esto se va traspasando de una generación a otra gracias a que entrenan todos juntos y los resultados lo demuestran. Los chicos de la categoría junior del nacional que hubo en Temuco este año, llegaron con trece medallas de oro. “Todos los años están entrenando niños nuevos, que al igual que yo, comenzaron en academias de sus colegios o bien se entusiasman porque tienen algún conocido o familiar que juega bádminton”.

Y fuera del bádminton, ¿te dedicas a algo más?
Soy estudiante de primer año de ingeniería civil en la Universidad Católica del Norte. A veces es difícil compatibilizar ambas cosas, trato de estudiar en los ratos libres o cuando tengo que viajar ando con mis libros. A veces pierdo muchas clases, pero ahí están los amigos que me ayudan.

BÁDMINTON Y LOS ODESUR

Este año, Chile estuvo a cargo de los juegos Odesur y, por primera vez en la historia, se sacó la rama de bádminton, a pesar de que dos deportistas chilenas habían sacado medalla en el Odesur pasado. “Eso fue algo fuerte, sabiendo que tenemos deportistas de nivel para competir, estábamos esperando que fuera en nuestro país y nos encontramos con esta sorpresa, lo que fue muy triste y decepcionante”.

¿Aspiras seguir con el bádminton de forma ya más profesional?
Debo reconocer que desde principio de este año comencé a verlo más profesionalmente. Los años anteriores era más como un pasatiempo y entretenimiento. Se debe a que este ha sido el más exitoso que he tenido, y me he dado cuenta de que puedo ser más si me dedico bien. De aquí a fin de año estoy viendo qué posibilidades reales tengo de poder seguir mi entrenamiento fuera de Chile y, de ser posible, congelaría la universidad.

¿Qué significa el bádminton en tu vida?
Es mi pasión. Últimamente ha sido mi vida; gracias a este deporte he conocido países, amigos, culturas, logros que antes pensé que a través del fútbol los podría conseguir, lo que no se dio, pero con el bádminton sí, por eso estoy muy agradecido de él. Comencé a viajar solo cuando tenía alrededor de trece años por el deporte, lo que me ha ayudado a crecer y madurar.

LA ANÉCDOTA

El ambiente es bien sano, tanto en Chile como en el extranjero. No hay grandes rivalidades en este deporte; a nivel internacional, también se forma como una gran familia. De hecho, Iván relata que este año al viajar perdió la maleta. “Al otro día competía y no tenía ropa, ni zapatillas para jugar y fueron todos muy solidarios. De distintas delegaciones me prestaron ropa, y me equiparon con todo. Estaban interesados en que no me quedara sin jugar. Recuerdo que, en esa ocasión, jugué contra Perú con una polera donde mi apellido estaba escrito con plumón, ya que las mías estaban perdidas. Fue una anécdota que nunca olvidaré”.

¿Cuáles son tus proyecciones y planes?
Lo más próximo son los juegos panamericanos de Toronto en julio del 2015, donde compiten todos los deportes. De forma personal, me gustaría llegar a los Juegos Olímpicos, pero caemos en lo mismo, necesitamos competir mucho para lograr el puntaje necesario para quedar, y para eso se requiere ir a la mayor cantidad de torneos posibles. Si no es para estas olimpiadas en Brasil, será para las próximas. La ventaja del bádminton es que la edad no es un factor influyente, los mejores han llegado a su mejor nivel alrededor de los veintiocho años y yo tengo recién dieciocho, así es que tengo tiempo aún.

¿Te sientes capaz de llegar a las olimpiadas?
Después de mi desempeño de este año, creo que sí. Si logro conseguir el apoyo para irme, entrenar en forma profesional y dedicarme por completo al deporte, lo veo como una gran posibilidad.

¿Por qué recomendarías el bádminton?
Porque es un deporte muy completo, muy bonito y que te entrega muchas cosas, te enseña a llevar una vida sana y lo puede practicar gente de cualquier edad. Además, en un campeonato uno tiene tres opciones de medalla, ya que se juega en single, doble y mixto. La gente que no lo conozca puede venir al gimnasio, mirar, conocer y, en una de esas, unirse a nuestros entrenamientos.

 

“El bádminton es mi pasión. Últimamente ha sido mi vida; gracias a este deporte he conocido países, amigos, culturas, logros que antes pensé que a través del fútbol los podría conseguir”.

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