Es parte del equipo organizador de Dibujona, iniciativa de difusión y capacitación de ilustración y cómic que se ha convertido en la más importante del norte de Chile. Desde su mirada como diseñadora, es una convencida que los sueños deben auto gestionarse y cumplirlos uno a uno, por más imposibles que parezcan.
por Claudia Zazzali C. fotografía Andrés Gutiérrez V. agradecimientos Biblioteca Viva Antofagasta
Mientras hicimos esta entrevista su agenda estaba colapsada. Corría, finalizando los últimos detalles de Dibujona, cumpliendo con su trabajo, desarrollando páginas web, creando para su línea decorativa y planificando incursionar en el diseño de vestuario. A pesar de tanta carga laboral, desborda la energía de sus veintisiete años, con una sonrisa contagiosa y un estilo romántico y moderno.
Hija única de padres profesores, ni siquiera recuerda cuándo decidió que quería ser diseñadora. “La verdad es que tengo medio borroso ese tema. Nunca pensé estudiar otra cosa, la única duda era si estudiaba en Antofagasta o en otra ciudad”.
¿Siempre te apoyaron en tu casa con la decisión de estudiar diseño?
En la PSU me fue bastante bien y, claro, hubo comentarios del tipo “¿no te interesa estudiar otra cosa?, ¿alguna carrera más estable?”, pero no, porque hay que mantenerse ordenadito y seguir el plan de vida. Era diseño o hacer algo que no me gustaba y como mi papá estuvo algún tiempo trabajando en cosas que no le gustaban, empatizó y se dio cuenta de que lo mío no era capricho, sino que verdadera vocación. Así es que, al final, todos me dijeron “dale”, y que sea lo que tenga que ser no más.
¿Tuviste dudas en lo que respecta a la estabilidad laboral?
Creo que me lo cuestiono más ahora que antes. Cuando estudiaba solo quería cumplir mi sueño y el futuro era bien moldeable. Yo pensaba que no importaba: si no me resultaban las cosas por un lado, me resultarían por el otro, hasta darle el palo al gato e irme de directora de arte a cualquier parte. Luego, cuando egresé, me di cuenta de que hay mucha gente que está en lo mismo y a veces uno siente que la pega es poca y los postulantes miles.
A pesar de eso, sigues adelante…
Diseño tiene la gracia de ser una carrera súper amplia. Un diseñador se puede dedicar a muchas cosas… no es necesario estar sentado delante de un Mac todo el día. Podemos hacer hartas cosas más, desde empezar tu propia empresa, enfocarte al tema docente, irse a lo audiovisual. Igual se cumple aquello de “si no me resulta por un lado me resulta por otro”.
¿A ti te ha resultado eso de emprender?
A veces es difícil porque te forman para ser el empleado de alguien. Ahora, en mi universidad, la Universidad de Antofagasta, cambiaron la malla e incluyeron desarrollo de gestión, pero cuando yo entré el tema del emprendimiento no estaba tan instalado.
En todo este relato, ¿dónde aparece Dibujona en tu vida?
Aparece el año 2008. Lo que pasa es que siempre he sido bien preguntona y me encanta participar en proyectos. Soy de las que anda preguntado “¿en qué te ayudo?”, porque me gusta mucho trabajar en grupo. En ese tiempo funcionaba una red social que se dedicaba al dibujo y ahí nos conocimos, de manera virtual, con varios chicos de Antofagasta con quienes dibujábamos y lo pasábamos muy bien. Un día decidimos juntarnos y poco a poco fuimos generando un sistema de trabajo a través del cual buscamos potenciar esta forma de expresión.
¿Eran solo diseñadores y estudiantes de diseño?
La verdad es que había gente profesional, otros que estaban recién haciendo monos y algunos estudiantes. Entre los fundadores de este colectivo estaba Óscar Cabrera, quien asumió este compromiso de convertir las reuniones iniciales del año 2004 en algo más trascendente. Empezamos con talleres para niños y, poco a poco, fuimos generando una instancia mayor mediante fondos propios y después con el apoyo de fondos concursables.
Junto a mis mejores amigos consolidamos un equipo y, en 2011, ganamos nuestro primer FONDART, lo que hizo que Dibujona se potenciara porque además de los recursos implica una rigurosidad y planificación especiales. Nos asumimos en serio y empezamos a trabajar dedicados por entero al proyecto.
¿Cuál es el objetivo de Dibujona?
Cuando nació esto de juntarse a dibujar y compartir, no había mayores ambiciones, pero con el paso del tiempo, cada vez fue tomando más fuerza. Ya son diez años y casi sin querer nos convertimos en la Feria de Dibujo y Comic más importante del norte, donde no solo podemos conocer los talentos locales, sino además, contar con la presencia de importantes exponentes del género, quienes comparten sus experiencias desde lo creativo a lo práctico.
¿Han tenido apoyo?
Cada vez más. Los talleres de Dibujona están incluidos dentro del proyecto de galería de arte de Biblioteca Viva Antofagasta, en el marco de un convenio de colaboración entre Fundación La Fuente, fundadora y ejecutora del proyecto Biblioteca Viva a nivel nacional, y Minera Escondida. Esto para nosotros es un gran impulso, tal como el que hemos recibido del FONDART, de la Biblioteca Regional y de otras entidades.
¿Cómo reciben esta experiencia los más chicos, lo que recién comienzan a dibujar?
Lo disfrutan mucho. Por eso este año incluimos muchos talleres. Ya empezamos en Biblioteca Viva, en la Biblioteca Regional, en la Universidad Santo Tomás. Allí van a aprender del oficio, de las materialidades, de la estética y también enseñamos autogestión, cómo trabajar editorialmente y todo lo relacionado con publicar. Queremos demostrar que podemos desarrollar una industria del cómic, donde se tome en serio el trabajo de todos los que estamos involucrados en el proceso, donde todo sea bueno, donde se haga con profesionalismo, donde se haga con amor al arte pero no gratis. Buscamos profesionalizar el tema y dar conocimiento.
¿Cuáles son sus siguientes pasos como Dibujona?
Queremos llevar nuestras exposiciones y charlas a otras comunas. De esta forma podremos sacar mejor provecho al esfuerzo que implica la organización y puesta en desarrollo de Dibujona. También queremos generar una línea de merchandising de Dibujona y de esta forma, empezar a vender algunos productos también. Estamos produciendo nuevas ideas, principalmente para este año y el año 2016.
LO PERSONAL
Karen también tiene una línea llamada Emilia, relacionada con elementos utilitarios. Si bien tiene planes de ampliar su oferta, por ahora su foco está en Dibujona. “Aunque espero pronto lanzar una línea de ropa”, comenta la diseñadora, “quiero aprender todo lo que pueda.
¿Comercializas on line?
Trato de buscar distintos mercados. Vía internet o en ciertas boutiques de la ciudad. Creo que el próximo año lo voy a hacer funcionar de una forma más estable porque hasta ahora solo he producido a menor escala, por lo que los precios son un poco altos. En la medida en que logre mejorar los procesos, podremos tener todo tipo de ofertas, para mayor cantidad de público. Quiero ir aprendiendo poco a poco, para lograr mis metas y hacerlo bien.
“Ya son diez años desde que nació Dibujona, en 2004, y casi sin querer nos convertimos en la Feria de Dibujo y Cómic más importante del norte, donde no solo podemos conocer los talentos locales, sino además, contar con la presencia de importantes exponentes del género”.