El básquetbol de la U. de Concepción pasa por un gran momento, con un quinteto ganador que viene jugando por varias temporadas. Entre los estudiantes que saltaron al profesionalismo destaca Jorge Vásquez, base titular con casi una década en el club.
por Érico Soto M. / fotografía Sonja San Martín D.
Hablar del básquetbol de la Universidad de Concepción es hacerlo del pasado y presente de una actividad que ha escrito páginas doradas en el plano nacional, con títulos y jugadores que marcaron huella en este deporte. El actual campeón de la Libcentro y la Copa Chile 2014, posee entre sus filas a una buena dosis de identidad que proviene de los mismos estudiantes, que toman protagonismo en el primer equipo y elevan el nivel de exigencia de los torneos estudiantiles.
Uno de los estandartes del equipo es el base Jorge Vásquez (28). Con casi diez años en el club y una trayectoria que considera una larga lista de trofeos cesteros, entre ellos el título de la Dimayor 2012, el armador del Campanil ha desarrollado una carrera sólida que hoy lo tiene como titular y principal armador de juego del equipo.
Profesor de Educación Física por la misma casa de estudios, aprovechó el deporte para seguir ligado a la academia y hoy cursa cuarto año de su segunda carrera: kinesiología. También hace clases, se entusiasma con la docencia universitaria, aunque también mira con buenos ojos un futuro ligado al básquetbol, primero como jugador y luego desde el banquillo.
PARTIDO DECIDOR
¿Cómo comienzas en el básquetbol?
Llegué a Concepción a los diez años, desde Santiago, y fue en el Colegio Salesiano donde empecé a jugar. No recuerdo muy bien cuándo tomé mi primer balón, pero sí que siempre me gustó. Con el profesor Eric Vera di mis primeros pasos. En la enseñanza media, estuve en la escuela formativa de Cipriano Núñez, quien dirigía el equipo profesional de la UDEC. Entrené con ellos y debuté a los dieciséis años como profesional.
Todo muy rápido. ¿Qué recuerdas de ese debut?
Fue un partido importante, frente a Osorno en play off de Dimayor. El base titular se lesionó (Rodrigo Rosas) y en la banca no había más reemplazantes. Yo no era ni siquiera juvenil. Así que el profesor me dijo que fuera a la cancha. Debuté esa noche con ocho puntos, todos de tiro libre. El partido estaba muy apretado, esperaban que yo recibiera la pelota y me hacían foul, para cortar el juego. Pero los pude convertir todos y fue una tremenda motivación para seguir adelante.
¿Y aprovechaste la oportunidad?
Sí. Estuve con el profesor Núñez alrededor de cinco años. Él terminó de formarme como jugador, y también estuvo en mi etapa de desarrollo. Me marcó, junto a otros entrenadores que vinieron después en la UDEC.
Toda una carrera deportiva en un mismo equipo, casi ininterrumpida...
Por un tema de edad, el año 2006 no entré al equipo adulto, así que fui ese año a Castro, por una temporada (segundo semestre). No fue extraño, porque allá había estado en los meses que termina la competencia. Desde primero a cuarto medio, jugué Libsur en Chiloé, para aprovechar el receso del torneo Dimayor. Así que en Castro supieron la situación que tenía con mi club, me pidieron que jugara por ellos, con varias garantías, y como me convenía, acepté. Clasificamos al play off, un Top 4, en un tiempo en que los juveniles eran obligatorios. A los veintiún años, el otro equipo en que milité fue Puente Alto, antes de regresar a la UDEC. De los dos clubes estoy muy agradecido, con entrenadores buenos, como Carlton Johnson o Marco Beltramella.
¿Y el resto en la UDEC?
Sí. Cuando no tenía básquetbol, el otro club que tenía acá era Deportivo Alemán. En vacaciones, siempre juego por ellos la Copa Alemania y nunca he dicho que no, incluso un año en que la UDEC presentó equipo. He jugado siempre ese torneo, y es como mi segundo club.
¿Cuáles son los hitos de tu trayectoria deportiva?
Desde el 2004 he jugado como profesional, y solo una temporada estuve afuera de la UDEC. Significan mucho para mí los nacionales universitarios, donde fui campeón cuatro años. Es un torneo lindo, que me gusta jugar. Es cierto que sacamos una gran diferencia, porque en el equipo estudiantil todos jugábamos a nivel profesional, lo que se notaba en la cancha. Del club, destaco los títulos nacionales, como el Dimayor 2012 y el Libcentro y Copa Chile de este año, que son los más recientes. En Dimayor, siempre me tocó jugar finales y semifinales, hasta que llegó el 2012, que fue el primero más importante. Antes ganamos otros torneos, como los Super 4, Encestando una sonrisa, y campeonatos más chicos. Pero no al nivel de estos últimos.
OBJETIVOS MAYORES
Jorge Vásquez destaca el apoyo de sus padres para darle vida a su carrera, tanto en el básquetbol como en los estudios. Vive conambos, en una familia que también conforman su hermana, cuñado y sobrina.
¿Cómo describes tu posición en la cancha?
Los entrenadores saben la posición que puede tener cada jugador. Y yo, desde chico, siempre fui intenso y rápido. Esas características son de un base: visión de juego, poder armar la jugada, saber cuándo apurar al equipo o cuándo no. En cierto modo, es como ser un entrenador dentro del equipo. Un líder, porque si tus compañeros no confían en el base, no hay nada que hacer. Yo, por mi parte, tengo características físicas distintas a un base común, porque debo ser uno de los más altos (1,85 metros) de Chile, en un puesto dominado por jugadores más pequeños. A nivel internacional ando bien, sobre el promedio. Siempre ha sido mi posición, lo que me favorece, porque puedo jugar de armador y de alero, pues por porte puedo ocupar esas funciones. Pero me siento mucho más cómodo en mi posición, que es de base. Es complicada y con mucho riesgo, porque no puedes perder un balón.
¿En qué pie se encuentra hoy el básquetbol chileno?
Hoy en día, como marketing y publicidad, está en un buen pie. Con la entrada de marcas como Directv o CDO, que nombraron a los últimos torneos, se revaloriza el producto, como un mercado para explotar. No recuerdo que haya sucedido algo así en otro momento. Y la competencia debe estar en coherencia con eso. No nos podemos quedar solo con el apoyo, si queremos profesionalizar la actividad de aquí a cinco o diez años más, con mejores equipos y manejo del negocio.
FUTURO
¿Cómo ves el presente de tu club, con nuevo entrenador (Pablo Ares)?
El presente del equipo lo veo bien. Pablo entró este año, después que ganamos la Libcentro. A pesar de su corta edad, tiene una trayectoria como entrenador. Y se ve desde afuera, pues ha salido campeón y no por arte de magia. Puede tener veinte o sesenta años, pero si da la seguridad y la transmite, se merece el respeto de los jugadores.
¿Cuáles son los próximos objetivos?
El torneo que estamos jugando, la Liga Nacional de Básquetbol. Pero también ya aseguramos un cupo para la Liga Sudamericana, que se jugará este verano, que da la federación por ganar el torneo de la primera parte del año. Jugar afuera siempre es un desafío. Así que entrenando intensamente para lo que viene. Aunque cada campeonato que juegas debe ser el más importante, pues siempre está la idea de salir campeón.
¿Tienes otros pasatiempos, además del básquetbol?
Tengo formación como deportista. Así que cuando no estoy en temporada, me gustan deportes que no tienen que ver con básquet. Por ejemplo, el surf. También me organizo para poder viajar. Fui hace poco a Ecuador, Colombia, Perú y Brasil. Me gusta aprovechar el clima y disfrutar cada salida como una fuente de energía que sirve para todo el año. Es una desconexión con la universidad y con el básquetbol.
¿Cómo te proyectas en lo profesional y deportivo?
Me gusta la docencia: enseñar y trabajar con gente. He tenido una buena experiencia en la interacción con universitarios. Y con el básquetbol, también me atrae la idea de dirigir a un equipo profesional.
“Cada campeonato que juegas debe ser el más importante, pues siempre está la idea de salir campeón”.